Aunque este año el sector construcción es el más dinámico y viene creciendo a doble dígito, el fenómeno de El Niño podría comprometer la continuidad de las obras durante el verano de 2027.
Hasta agosto, la actividad constructora sumó un crecimiento de 10.69%, impulsada tanto por el consumo interno de cemento como por el avance de obras públicas, indica el último reporte del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI)
Sin embargo, las perspectivas climáticas para los próximos meses ponen en duda la continuidad de este dinamismo. De acuerdo con la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) se mantiene la alerta de El Niño Costero con una magnitud extraordinaria hasta febrero de 2027, la cual se reduciría gradualmente hasta junio.
El escenario contempla lluvias por encima de lo normal durante el verano en la costa norte, la costa central y la sierra norte occidental. Ante esto, Alfredo Thorne, director ejecutivo de Thorne & Associates, advierte que estos efectos climáticos podrían impedir la ejecución de obras.
“En el norte la construcción sí va a estar afectada (…) La construcción va a tener un periodo en que se desacelera producto de que simplemente no se va a poder construir (…) Cuando vienen las lluvias y los huaicos, no hay forma en que la maquinaria pueda entrar a trabajar, habrá interrupción de las obras”, comentó a Gestión.
Para el sector, indicó Thorne, El Niño implicará primero una fase de destrucción, que es la que se esperaría que dure hasta marzo o abril.
Esta situación llevaría a una desaceleración del ritmo de avance del sector construcción. Según Juan Carlos Odar, director de Phase Consultores, la actividad constructora solo lograría crecer alrededor de 1.5% durante el verano del 2027.
“En el primer trimestre (el crecimiento) estaría alrededor de 1.5% considerando que las lluvias dificultarán la rápida reconstrucción. A eso sumarle el cambio de autoridades subregionales, lo que dificulta la ejecución de obras en las primeras semanas del año”, indicó a Gestión.
Para Raúl Delgado Sayán, director del Gremio de Construcción e Ingeniería de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), el resultado del primer trimestre podría incluso llegar a ser negativo teniendo en cuenta que el efecto no necesariamente se limitaría solo a la paralización temporal de los trabajos en las zonas directamente afectadas.
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Delgado advierte que las condiciones climáticas también podrían afectar el abastecimiento de materiales y la logística que se requiere para recibirlos y despacharlos y mantener el ritmo de las obras.
“Hay definitivamente insumos críticos como ladrillo, cerámicas, piedra, aceros y demás, que son afectados por el clima, tanto en su producción como en su logística, o sea, para que lleguen a la obra. Alguno de estos materiales incluso no se pueden almacenar previamente porque por el contenido de humedad se pasan, entonces tampoco es que uno pueda comprar adelantadamente para lo que luego va a venir”, sostuvo.
Además de los daños a las carreteras que pueda causar El Niño, afectando el traslado y la entrega de los materiales, el representante de la CCL añadió que hay actividades de construcción que son imposibles de realizar cuando llueve, como la aplicación de asfalto en las vías.
La afectación en el norte también podría tener repercusiones sobre el resultado nacional. Según Paola Herrera, economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), las regiones de la costa norte como La Libertad, Lambayeque, Piura y Tumbes concentran alrededor del 14% de la actividad constructora del país.
Por ejemplo, en 2017, dos de estas cuatro regiones -La Libertad y Piura- registraron una contracción de su actividad constructora, por lo que la costa norte no contribuyó al crecimiento nacional de 2.4%.
“Los episodios más recientes de El Niño han evidenciado una afectación específica del sector en dichas regiones (...) En 2023, las 4 regiones registraron una contracción en un contexto en el que también se dio un episodio de pesimismo empresarial y, como resultado, su caída explicó la quinta parte de la contracción anual del sector (-1.6 puntos porcentuales de una caída de 8.1%)”, explicó.
Pese a este golpe, el IPE estima que el sector construcción lograría crecer entre 6% y 7% durante el primer trimestre, para luego recuperar dinamismo desde el segundo trimestre. De hecho, por ahora, las proyecciones del instituto indican que el sector de construcción crecería alrededor de 8% en 2027.
“El sector retomaría un mayor ritmo en el resto del año. Impulsado por las expectativas aún optimistas del sector privado, así como por el mayor despliegue de recursos públicos para obras vinculadas a la atención frente a El Niño”, agregó.
Lo que salvaría al sector en 2027
Pese al impacto que se espera de El Niño, los especialistas consultados por Gestión prevén que el sector continuará avanzando al cierre del próximo año.
Para Odar, la actividad constructora recuperaría dinamismo conforme avance el año, impulsada por la necesidad de reconstruir la infraestructura pública y privada. Bajo ese escenario, Phase Consultores estima que el sector crecería 4.2% en 2027, aún por detrás del pico de 9.7% que alcanzaría al finalizar el 2026.
Thorne también considera que la reconstrucción podría amortiguar parte del efecto inicial de las lluvias. Por ello, proyecta que la construcción terminaría creciendo 5.8% al cierre del 2027.
“Después (de El Niño) viene un periodo de reconstrucción muy fuerte. De hecho, el Ministerio de Economía todavía no tiene esa parte definida, pero ese proceso debe pasar en el 2027. Aunque está El Niño también hay otros efectos positivos que están dando este resultado para la construcción”, refirió
Pero la reconstrucción no sería el único factor que mantendrá en positivo a la actividad constructiva, sino que también se mantendrá impulsada por la minería pues actualmente gran parte de los proyectos grandes del sector están asociados a la actividad minera o son proyectos están fuera del área que sería afectada directamente por El Niño.
“Hay otro componente positivo que es la construcción de todas las minas, lo que está pasando en Las Bambas, entre otras. Muchas minas están en ampliación y fundamentalmente esa es la parte de la construcción que está generando mayor impacto sobre la inversión privada”, precisó.
Por el contrario, en el lado de inversión pública, Thorne recordó que el avance de obras públicas viene siendo negativo hasta septiembre, pero consideró que podría ganar impulso tanto por la necesidad de destrabar proyectos como por los recursos que se destinen a la reconstrucción.
En ese sentido, Delgado Sayán de la CCL resaltó que será importante evitar que la reconstrucción se retrase por trámites administrativos.
Si la elaboración de expedientes técnicos recién comienza cuando termine el fenómeno, advirtió, las intervenciones podrían demorar un año o incluso más. Ante ello, añadió, se requiere anticipar los trabajos y preparar soluciones integrales, en lugar de limitarse a reparaciones temporales.


