La llegada del papa León XIV al Perú no solo lo tendrá a él y su agenda como protagonistas. Uno de los vehículos que concentrará la atención durante sus desplazamientos será el papamóvil, un pick-up Chevrolet Colorado especialmente acondicionado para que el pontífice pueda saludar a los fieles. Sin embargo, esta unidad es apenas un capítulo más de una historia automotriz que comenzó hace casi un siglo y que ha evolucionado de acuerdo con las necesidades de seguridad y las características de cada visita.
Aunque, si se trata de historia, General Motors junto a su marca Chevrolet ya saben atender los requerimientos del Vaticano para la preparación del Papamóvil. Respecto a ello, Diego Novoa, director comercial de General Motors en el Perú dijo: “No es la primera vez que soportamos la visita de un papa. En 2018 estuvimos con el papa Francisco en Colombia, Ecuador y Perú, y ahora nuevamente tenemos esta misión para la cual estuvimos honrados y preparados para poder afrontarla la construcción de este vehículo.
Volviendo al pasado, el primer automóvil oficial utilizado por un papa fue un Mercedes-Benz Nürburg 460, entregado a Pío XI el 23 de mayo de 1930. Se trataba de una lujosa limusina con carrocería Pullman, acondicionada especialmente para el Vaticano. Contaba con un asiento giratorio para el pontífice y representaba, en aquella época, un medio de transporte de carácter protocolar.
No obstante, el concepto moderno de papamóvil apareció varias décadas después. Según los Museos Vaticanos, los primeros ejemplares destinados a que el papa pudiera ser visto por las multitudes surgieron después del Jubileo de 1975. Entre ellos destacó el Toyota Land Cruiser, seguido por el Fiat Campagnola, modelo que quedó asociado al atentado contra Juan Pablo II en la plaza de San Pedro, el 13 de mayo de 1981.
A partir de ese episodio, las medidas de protección cambiaron considerablemente. Los vehículos comenzaron a incorporar estructuras blindadas y cristales de seguridad, como ocurrió con el Land Rover Santana y el Mercedes-Benz 230 GE, utilizados posteriormente por el Vaticano.
Los papamóviles que recorrieron el Perú
La última vez que Juan Pablo II visitó nuestro país fue en mayo de 1988, durante el Congreso Eucarístico y Mariano de los países bolivarianos. Para aquella ocasión se construyó un vehículo especialmente acondicionado en territorio peruano.
El proyecto estuvo a cargo de un equipo de 22 trabajadores liderado por el especialista Jaime Morales. La base fue un pick-up 4x4 de cabina simple, cuya marca y modelo no han sido identificados en los registros consultados. El principal desafío fue desarrollar un blindaje capaz de resistir incluso disparos de fusiles, ante las amenazas de seguridad que existían en el país durante aquellos años.
La transformación tomó aproximadamente seis meses, entre el diseño y la implementación. El vehículo pasó de pesar una tonelada a cerca de tres y recibió lunas blindadas, iluminación interior, aire acondicionado y un sistema de perifoneo para que el Papa pudiera dirigirse a los asistentes. También tenía una amplia superficie vidriada para facilitar su visibilidad durante los recorridos.
Veinte años después, en enero de 2018, el papa Francisco utilizó tres papamóviles Chevrolet Traverse durante su visita a Lima, Trujillo y Puerto Maldonado. Estas camionetas contaban con motores V6 de 3,6 litros, capaces de desarrollar 281 caballos de potencia.
Las unidades fueron modificadas en Colombia y Perú. Entre sus particularidades destacaba una silla giratoria de 360 grados para el Pontífice, una estructura transparente con protección contra los rayos ultravioleta y una escalera eléctrica retráctil. A diferencia de los vehículos blindados utilizados anteriormente, la zona donde viajaba Francisco no tenía ventanas laterales, pues el Papa prefería mantener un contacto más directo con los fieles.
Tres países, tres camionetas para León XIV
Para su recorrido por Sudamérica, León XIV contará con vehículos desarrollados especialmente para cada país. En Uruguay, por ejemplo, utilizará un Fiat Titano, un pick-up que será acondicionado en las instalaciones de Nordex, en Montevideo.
Entre sus modificaciones destacan los laterales abiertos, un asiento giratorio de altura regulable, dos asientos auxiliares y una cubierta transparente para proteger al pontífice de las condiciones climáticas. También incorporará una escalera eléctrica en la parte posterior y acabados interiores en cuero blanco. Una particularidad es que se trata de una configuración de cabina simple que no se comercializa habitualmente en los mercados sudamericanos.
En Argentina, Toyota entregó dos unidades de la Hilux fabricadas en su planta de Zárate. Las camionetas cabina simple cuentan con un motor turbodiésel de 2,4 litros, 150 hp y 400 nm de torque, asociado a una transmisión manual de seis velocidades.
Para adaptarlas a su nueva función, Toyota trabajó junto con la empresa Vallé Equipamientos en modificaciones de suspensión y amortiguadores, debido a la distribución de peso que implica transportar al Papa y a sus acompañantes sobre la parte posterior. Una unidad será utilizada en Buenos Aires y la otra en Córdoba.
Finalmente, en el Perú, León XIV contará con dos Chevrolet Colorado fabricadas por General Motors en Brasil y acondicionadas bajo las exigencias del Vaticano. Las camionetas tienen motores de 2,8 litros y fueron modificadas para incorporar una plataforma posterior, una cúpula transparente, un asiento papal y espacios para sus acompañantes.
Profundizando en el acondicionamiento, Novoa sostuvo que se realizó en tiempo récord. “Lo hicimos en ta solo 24 días después de conocer todas las especificaciones necesarias para el adaptación, explicó. Asimismo, añadió que el Papamóvil representa el medio de conexión que tienen los peruanos con el Papa en cada uno de las ciudades donde los va a visitar.
Así, aunque todos cumplen una misma función, los papamóviles representan también una muestra de la adaptación de la industria automotriz a un acontecimiento que moviliza a miles de personas. Desde las primeras limusinas hasta los actuales pick-up, estos vehículos han pasado de ser unidades de representación a convertirse en plataformas diseñadas para facilitar el encuentro entre el Papa y sus fieles.


