El premio Nobel de Economía otorgado a Robert E. Hall y Michael Woodford reconoce investigaciones que cambiaron la manera de enfrentar las crisis económicas. Sus aportes, como recoge Financial Times, permitieron desarrollar modelos que utilizan los bancos centrales para moderar las fluctuaciones de la actividad económica. Una de sus principales contribuciones fue demostrar la importancia de las expectativas de hogares y empresas para determinar los resultados de las políticas económicas.
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Hall estudió cómo las decisiones de consumo dependen de los ingresos que las personas esperan recibir en el futuro. Woodford, por su parte, analizó cómo las expectativas influyen en la fijación de precios. Su trabajo, indica The New York Times, también ayudó a explicar por qué la comunicación de los bancos centrales puede influir en las decisiones económicas.
El Perú tiene una experiencia importante en esta materia. La autonomía del Banco Central de Reserva (BCR), su esquema de metas de inflación, seguimiento de las expectativas inflacionarias y la actualización y publicación trimestral de sus proyecciones macroeconómicas han contribuido a que la entidad tome decisiones adecuadas de política monetaria y a que los agentes económicos confíen en los criterios que tomó en cuenta. Todo eso otorga un alto grado de predictibilidad a la política monetaria.
La disciplina del BCR contrasta con las decisiones adoptadas en otros ámbitos de la política económica. El Consejo Fiscal (CF) ha advertido sobre la aprobación de leyes que incrementan el gasto público o reducen los ingresos del Estado sin una evaluación mínima de sus consecuencias. Entre agosto del 2021 y octubre del 2025, el CF identificó 229 normas con efectos fiscales adversos. Estas decisiones pueden comprometer la sostenibilidad de las finanzas públicas y generar incertidumbre sobre las medidas que serán necesarias para corregir sus efectos.
El BCR puede actuar sobre las expectativas inflacionarias mediante sus instrumentos de política monetaria, pero no tiene margen de maniobra frente a los desequilibrios fiscales, cuyo manejo corresponde al MEF. Tampoco puede garantizar las condiciones que necesita la inversión privada cuando las decisiones del Gobierno y del Congreso introducen incertidumbre.
Las investigaciones premiadas recuerdan que las expectativas condicionan las decisiones de consumo, inversión y fijación de precios. Preservar la credibilidad del BCR es indispensable, pero también lo es exigir al Ejecutivo y al Legislativo que evalúen las consecuencias de sus decisiones. La estabilidad monetaria será más difícil de sostener si el resto de la política económica continúa apartándose de esa disciplina.


