La Fundación Semillero de Campeones, vinculada a Sporting Cristal, y la Fundación Jorge Vergara, ligada a las Chivas de Guadalajara, ejecutan desde setiembre pasado “Pásala”, un programa que usa el fútbol como herramienta de desarrollo para niñas, niños y adolescentes de la localidad de Cantagallo, en el Rímac. La alianza nació de fundación a fundación, pero el convenio involucra también a los dos clubes, algo nunca antes visto en el fútbol peruano.
“Pásala es uno de los programas que estamos ejecutando en diferentes provincias del país, pero es el único proyecto que tiene a dos clubes integrados, asociados e involucrados en la ejecución de esta metodología”, explicó a El Comercio Juan Carlos Velarde, director ejecutivo de la Fundación Semillero de Campeones.
“Es un proyecto muy representativo de lo que creemos en relación al fútbol, al deporte en general y a la educación como ecuación de desarrollo integral de los niños y niñas”, añadió Velarde. El programa comenzó con 86 participantes y, en sus 12 meses de ejecución, proyecta atender directamente a entre 100 y 180 menores de 6 a 17 años, además de involucrar a entre 50 y 80 familias.
Ana Karina Vázquez, directora operativa de la Fundación Jorge Vergara, contó que la alianza surgió de buscar modelos en otras partes del mundo. “Yo siempre le pido a mi equipo que busquemos cómo se está trabajando en otras partes del mundo para incrementar los alcances de los programas sociales”, explicó. Su equipo revisó el trabajo formativo y social de clubes europeos como Barcelona y Real Madrid, y luego miró a Latinoamérica. “¿Por qué no vamos más allá de lo que se hace en Europa? Y en esa búsqueda llegamos a Sporting Cristal”, relató.
Al conocer el trabajo del club celeste, a través de su Fundanción Semillero de Campeones, encontraron programas muy parecidos a los suyos. “Nos hizo todo el sentido. Las fundaciones trabajamos programas estructurados, formales, con resultados comprobados e informes transparentes. Pero no podemos ocultar que, para nuestras niñas, niños y adolescentes, que vengan apoyados por los equipos de fútbol, que son su inspiración, les da un plus”, sostuvo.
Del lado local, Velarde valoró el acercamiento de la institución mexicana. “Es un orgullo para nosotros que un club como Chivas vea el trabajo que estamos haciendo, lo reconozca y se acerque, y que a partir de la conexión entre las fundaciones podamos hacer esta alianza entre los clubes”, dijo.
Juan Carlos Velarde detalló que Pásala trabaja en tres frentes. El primero es la actividad sociodeportiva con los niños. Luego, está presente una escuela de padres y cuidadores. Por último, tercero es la llamada “Escuela DT”, que forma a líderes y educadores locales.
“Generalmente intervenimos en comunidades que tienen retos complejos, expuestas a la delincuencia, a las adicciones, a la deserción escolar. A través del deporte les enseñamos una ruta diferente, una en la que se pueden rebelar ante una situación adversa, en la que pueden ser los primeros de sus familias en terminar el colegio o en ir a la universidad”, señaló.
El trabajo con las familias completa esa tarea. “Creemos que no es suficiente si solamente impactamos en los chicos y chicas. Necesitamos que sus cuidadores, su entorno, entiendan por qué hacemos esto, hacia dónde va y qué es lo que se busca”, explicó.
La formación de líderes, en tanto, apunta a que el proyecto no dependa de las fundaciones. “No queremos ser un acompañamiento asistencialista, de ‘yo te tapo, yo te cuido, yo te doy la comida en la boca’, sino enseñarte a que tú lo puedas hacer sostenible. Creemos que esa es la ruta correcta para aportar realmente a un cambio en nuestra sociedad: enseñar cómo hacer las cosas, más que hacer las cosas por ellos”, afirmó.
Ana Karina Vázquez coincide en que Pásala no es un “acompañamiento asistencialista”. Según explicó, este tipo de intervenciones funciona mejor cuando dura entre uno y tres años en una misma comunidad. Por ello, la permanencia en Cantagallo se evaluará según cómo responda la comunidad.
“Una fundación no debe ser asistencialista. Yo te doy las herramientas, confío en ti, implemento y me voy cuando sé que dejé a la comunidad preparada, que ya están los líderes listos para continuar y replicar el programa, incluso en otras comunidades”, dijo.
La directora operativa de la Fundación Jorge Vergara confía en el efecto que tendrá el programa en Cantagallo. “Hay que enseñarles que lo que están viviendo es complicado, pero que lo pueden enfrentar con herramientas. Si toman las herramientas de estos programas, yo te aseguro que la gran mayoría de estos 180 niños, que son nuestra meta durante un año, van a tener otra realidad o van a poder vislumbrar otra realidad”, sostuvo.
La fundanción mexicana ya trabajó en Comas en el 2025, y la intención es quedarse en el país. “La idea es estar permanentemente aquí en Perú y, junto con la Fundación Semillero de Campeones, seguramente estaremos replicando el programa en otras comunidades. Como fundación y como grupo corporativo Omnilife-Chivas, la idea es seguir transformando”, manifestó Vázquez.


