A los 18 años, lo normal es pensar en estudiar, salir con amigos, hacer planes y mirar hacia adelante, para Kiara durante un tiempo, muchas de esas cosas comenzaron a quedar en segundo plano. El dolor de espalda fue ganando espacio en su vida, lo que pudo haber comenzado como una molestia terminó afectando su movilidad, su autonomía y también su bienestar emocional.
Pasó por varios centros de salud sin tener los resultados esperados al ser un caso muy especializado. Cuando finalmente fue evaluada por los especialistas de la Unidad de Columna y Médula Espinal (UCME) de Clínica Internacional, se encontró una condición importante en su columna: espondilolistesis de alto grado, acompañada de estrechamiento del canal por donde pasan los nervios y desgaste de otro disco lumbar.
“Todo comenzó tras una caída en casa. Desde entonces, el dolor en mi pierna se volvió constante y me impedía realizar mis actividades con normalidad. Buscamos distintas alternativas médicas, pero no lograron tratarme adecuadamente hasta que, por recomendación de familiares y amigos, llegamos a Clínica Internacional. Allí encontraron el tratamiento adecuado para mi caso y me acompañaron durante todo el proceso de recuperación, devolviéndome la tranquilidad y la calidad de vida que había perdido”, comentó Kiara.
Su caso recuerda algo que vale la pena tener presente: el dolor de espalda no siempre es un simple dolor relacionado a un mal movimiento o mala postura y cuando aparece de manera persistente, se acompaña de otros síntomas o comienza a limitar las actividades cotidianas, merece una evaluación médica especializada.
¿Qué es la espondilolistesis?
“La espondilolistesis ocurre cuando una vértebra se desplaza respecto de otra, puede presentarse en diferentes grados y tener distintas causas. En algunas personas puede estar relacionada con una alteración que se desarrolla desde la infancia o adolescencia. Al principio, puede manifestarse como un dolor ocasional que aparece y desaparece, por eso es fácil pensar que no es importante”, explica el Dr. Luis Neira, Traumatólogo y ortopedista de la Unidad de Columna y Médula Espinal (UCME) de Clínica Internacional.
El problema es que, “en determinados casos, el desplazamiento puede progresar. Las formas de alto grado son poco frecuentes, pero cuando aparecen pueden alterar de manera importante la posición y el equilibrio de la columna y además afectar las estructuras nerviosas”, agregó el especialista.
“Uno de los principales mensajes para los pacientes es no acostumbrarse a vivir con dolor. Una molestia lumbar ocasional puede tener muchas causas y no necesariamente significa que exista un problema grave, pero hay determinadas señales que justifican una evaluación médica, especialmente cuando son persistentes o progresivas”, señala el Dr. Neira:
Dolor en la espalda que puede extenderse hacia los glúteos o los muslos.
Hormigueo en las piernas.
Sensación de adormecimiento.
Pérdida progresiva de fuerza.
Dificultad para caminar.
Dolor que, en lugar de mejorar, va aumentando con el tiempo.
Síntomas que empiezan a limitar actividades cotidianas, deportivas, escolares o laborales.
En estos casos, esperar a que el dolor desaparezca por sí solo puede retrasar el diagnóstico. Escuchar al cuerpo y consultar a tiempo no significa alarmarse, significa darse la oportunidad de saber qué está pasando.
En el caso de Kiara, la enfermedad ya había avanzado
Cuando Kiara llegó a la evaluación especializada, su condición requería una solución quirúrgica compleja. El objetivo no era solamente corregir la posición de las vértebras. También era estabilizar la columna, proteger las estructuras nerviosas y ayudarla a recuperar una vida que el dolor había ido limitando.
“La intervención duró alrededor de nueve horas y se realizó mediante dos abordajes en una misma cirugía: uno por la parte anterior y otro por la espalda. Se utilizaron técnicas de mínima invasión y herramientas de monitoreo neurofisiológico continuo para proteger las estructuras nerviosas”, explicó el médico de la Unidad de Columna y Médula Espinal de la Clínica Internacional.
El cambio comenzó pocas horas después:
- Kiara comenzó a caminar aproximadamente seis horas después de la cirugía.
- A los 15 días, ya no refería dolor, caminaba de manera simétrica y sin apoyo.
- A la cuarta semana pudo retomar completamente sus actividades escolares.
- Y a los seis meses, los controles mostraron una evolución funcional favorable, con movilidad del tronco conservada y consolidación de la fusión ósea.
Son datos médicos importantes, pero detrás de ellos hay algo mucho más sencillo de entender, Kiara pudo volver a hacer cosas que antes el dolor le impedía hacer.
“Me siento muy agradecida con Clínica Internacional por todo el acompañamiento y resultado de mi tratamiento”, explicó Kiara.
Cuando una persona vive durante mucho tiempo con dolor, las consecuencias no siempre se quedan en el cuerpo, el dolor persistente puede afectar el sueño, el ánimo, las relaciones con los demás, los estudios, el trabajo y la manera en que una persona se desenvuelve en su vida diaria.
En Kiara, el impacto emocional también fue significativo, por eso, su recuperación no podía limitarse a una intervención quirúrgica, su proceso involucró a diferentes profesionales, entre ellos especialistas en columna y psicología, entendiendo que recuperar la salud también implica recuperar confianza y autonomía.
No hay que esperar a que el dolor se vuelva insoportable
La historia de Kiara terminó con una recuperación favorable, pero también deja una enseñanza para otros pacientes. El diagnóstico temprano puede ayudar a identificar una alteración de la columna antes de que avance y produzca mayores consecuencias.
No todo dolor de espalda significa una enfermedad grave, pero tampoco todo dolor debe normalizarse, especialmente cuando persiste, progresa o aparece acompañado de hormigueo, adormecimiento, pérdida de fuerza o dificultad para caminar.
La recomendación es, “si el dolor de espalda persiste o empieza a cambiar la manera en que te mueves y vives, consulta con un médico, porque muchas veces el primer paso para recuperar la movilidad no comienza en un quirófano, comienza escuchando al cuerpo”, recalcó el especialista.
La Unidad de Columna y Médula Espinal (UCME) de Clínica Internacional trabaja bajo un enfoque multidisciplinario en la evaluación, diagnóstico y tratamiento de patologías de columna y médula espinal, integrando a especialistas de siete áreas médicas. Esta dinámica permite evaluar de manera conjunta casos de alta complejidad y definir el tratamiento más adecuado según las necesidades de cada paciente.
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