No han sido pocas las crisis y controversias que han complicado a Pedro Sánchez y siempre ha logrado seguir en el poder. Pero fue el desalojo de la octogenaria Maricarmen Abascal el punto de quiebre que obligó al jefe de Gobierno español a convocar el adelanto de elecciones que tantas veces rechazó. Su supervivencia política está nuevamente a prueba, esta vez en medio de un encendido debate social que tiene al acceso a la vivienda como tema central.
El 23 de setiembre, Maricarmen, de 87 años, fue sacada en una camilla de su hogar de siete décadas en Madrid, desahuciada por el fondo de inversión que compró la propiedad. Cuando murió el último miércoles en el hospital, la mujer ya era un símbolo nacional y había logrado que miles de españoles protestaran en las calles por una vida digna.
Las manifestaciones –que siguen activas– apuntan contra las plataformas de alquiler turístico y los fondos de inversión, apodados como “fondos buitres”, a los que acusan de haber disparado los precios al comprar inmuebles y reducido la oferta para los residentes.
El jefe del gobierno no tardó en defender el reclamo de las calles. Intentó impulsar decretos de emergencia en materia de vivienda para frenar los desahucios y limitar la especulación inmobiliaria. Cuando los partidos de derecha bloquearon las medidas en el Parlamento, Sánchez convocó elecciones anticipadas para el 29 de noviembre. En los últimos días, el líder del Partido Socialista Español (PSOE) ha llamado a una “movilización social” que se traslade a las urnas a favor de “las mayorías progresistas”.
“Sánchez ha estado gobernando hace ocho años y sin embargo quiere instaurar en el debate público que él viene a encarnar el cambio. Es sumamente habilidoso, un político astuto que ha interiorizado muy bien la polarización española de la posguerra civil, porque a pesar de que el PSOE lleva años en el gobierno, siempre se presenta como la víctima”, dice el historiador y el internacionalista peruano asentado en Francia Rodrigo Murillo.
Examen de supervivencia
Sánchez atraviesa un momento complejo marcado por el desgaste legislativo y escándalos de corrupción. Hasta ahora, las encuestas dan al Partido Popular (PP) y Vox la ventaja y prevén que ambas fuerzas de derecha pueden ganar cómodamente la mayoría absoluta.
El gobierno, sin mayoría en el Parlamento, tiene como una de las dificultades más grandes que la izquierda llega fragmentada a la campaña. Su socio de coalición, Sumar, atraviesa un proceso de reorganización interna después de cambiar su nombre a Frente Amplio.
Jordi Sarrión-Carbonell, analista y experto en comunicación política, recuerda que la legislatura se había convertido en un ejercicio permanente de negociación para conseguir sacar adelante iniciativas. La dificultad para construir mayorías estables había ido limitando la capacidad del Ejecutivo para desarrollar su agenda y lo había situado en una situación política cada vez más compleja.
“Pero ahora, tras el fallecimiento de Maricarmen, el escenario vuelve a cambiar. Su muerte ha provocado un fuerte impacto social y ha convertido su historia en un símbolo de la crisis de vivienda en España. Y aquí aparece una paradoja política para Sánchez: puede intentar abanderar ahora la respuesta a la crisis de vivienda, pero sus adversarios le van a recordar que lleva años gobernando y le van a preguntar por qué el problema no se ha resuelto antes”, señala.
Sánchez ha apostado todas sus fichas a que el factor Maricarmen incline la balanza a su favor. Murillo destaca que se ha dado un escenario que le permite al líder socialista posicionar su agenda política de desplazados contra poderosos.
La causa social de nuestra generación lleva el nombre de una mujer de 87 años. Lleva el nombre de Maricarmen. Vamos a ganar esta lucha por la vivienda con la fuerza de la gente y con una mayoría amplia y progresista. Para convertir en ley lo que siente la gente. https://t.co/BQdfq99se4
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) October 10, 2026
“Maricarmen es un símbolo que hoy le pertenece a la izquierda. Ellos han capitalizado su figura. Yo creo, aunque queda un mes y ciertamente todo puede cambiar, que la probabilidad de triunfo y de victoria está del lado de Pedro Sánchez”, apunta.
Para Sarrión-Carbonell aún es muy pronto para saber quién consigue apropiarse políticamente del problema de la vivienda. Además, destaca que una cosa es que el PSOE gane las elecciones y otra muy distinta que logre los apoyos suficientes para poder gobernar.
Las cartas de la derecha
El PP y Vox, que representan a una derecha tradicional y a una más radical, respectivamente, han dejado clara su agenda para la campaña y pondrán el foco en los casos de corrupción que afectan al PSOE y en el reto que implica la migración.
“Núñez Feijóo intenta mostrarse como un político de centroderecha y desmarcarse claramente de Santiago Abascal, cuyo discurso únicamente toca la migración, la crisis en Ceuta, la inseguridad en las calles. Pero ambos, cada uno por su lado, intentarán que la campaña se centre más en la migración y en otros hechos como la inseguridad, que tocan el corazón de los españoles”, considera Murillo.
Los expertos apuntan que si bien el PP va adelante en las encuestas todo indica que necesitaría de Vox para llegar a la Moncloa, lo que implicaría que por primera vez desde la muerte del dictador Franco y la consolidación de la democracia, una formación de derecha radical gobierne en España.
“Santiago Abascal –líder de Vox– afronta una situación particularmente relevante porque su partido puede convertirse en una pieza importante de la futura mayoría de derechas. Su estrategia será probablemente intentar que la campaña no se limite a una competición entre PSOE y PP y colocar en el centro cuestiones como la inmigración, la seguridad o las fronteras”, explica Sarrión-Carbonell.
Añade que las elecciones no van a decidir únicamente qué partido queda primero. Van a decidir qué combinaciones de partidos tienen capacidad para construir una mayoría parlamentaria y, sobre todo, qué relato consigue imponerse durante una campaña que acaba de empezar. España se juega el rumbo político y social, pero también su papel en un mundo cada vez más polarizado.


