Hasta 6.000 metros bajo la superficie del océano Pacífico, entre México y Hawái, se extiende la zona Clarion-Clipperton, un área del fondo marino cubierta por miles de millones de nódulos metálicos con forma de patata. Allí, además de importantes reservas de níquel, cobalto y manganeso, los científicos acaban de encontrar una enorme diversidad de virus que hasta ahora no había sido registrada.
Un equipo de investigadores chinos analizó muestras de sedimento de esta región e identificó 11.742 virus diferentes. De ellos, 11.662, más del 99%, fueron considerados nuevos descubrimientos. Los resultados publicados en Nature revelan una diversidad viral mucho mayor de la conocida y podrían ayudar a comprender cómo funciona este ecosistema antes de que comiencen las posibles actividades mineras.
Anémona marina en la zona Clarion-Clipperton. Foto: NOAAUna zona rica en metales y virus desconocidos
La zona Clarion-Clipperton alberga reservas de metales que, según algunas estimaciones, podrían superar el total de las reservas conocidas en tierra, según informa South China Morning Post. Aunque todavía no se ha realizado minería comercial en esta llanura submarina, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos ya otorgó 17 contratos de exploración, cinco de ellos a China.
Este mapa de la Zona Clarion-Clipperton muestra qué áreas están cubiertas por los distintos contratos de exploración.Para conocer mejor este ambiente, los investigadores analizaron 60 muestras de sedimento recolectadas durante 2023 y 2024 por la Asociación China de Investigación y Desarrollo de Recursos Minerales Oceánicos, una de las entidades chinas que posee un contrato de exploración.
Los científicos compararon los virus encontrados con información disponible sobre microorganismos detectados anteriormente en agua de mar, fosas oceánicas y ambientes hidrotermales. El resultado mostró que solo cerca del 4% de los grupos de proteínas de los virus coincidía con al menos uno de los conjuntos de datos externos.
Esto indica que la zona contiene numerosos linajes virales y recursos genéticos que todavía no han sido registrados por la ciencia. Los investigadores consideran que estos virus podrían presentar características particulares debido al ambiente donde evolucionaron: un lugar con abundantes metales pesados, pero con una disponibilidad extremadamente baja de nutrientes.
Los virus podrían cumplir una función en el ecosistema
La mayoría de los virus identificados pertenece a la clase Caudoviricetes. Estos microorganismos cuentan con una estructura similar a una cola que les permite introducir material genético en las bacterias. Este grupo está presente en distintos ambientes, desde el océano y la tierra hasta el intestino humano.
Sin embargo, los virus encontrados en el fondo del Pacífico no representan una amenaza para las personas. Su actividad está dirigida contra bacterias. De hecho, los investigadores señalan que la actividad humana podría suponer un riesgo mayor para estos virus que el que ellos representan para los seres humanos.
"Estos hallazgos aportan información sobre las funciones ecológicas de los virus en la región de los nódulos polimetálicos y establecen una línea base vital del ecosistema microbiano previa a la minería para futuras evaluaciones de impacto ambiental", escribió Hou Bowen, primer autor de la investigación.
Una de las preocupaciones es que la minería pueda alterar los sedimentos del fondo marino. Si esto ocurre, los virus podrían dejar de desempeñar algunas de sus funciones dentro del ecosistema, como descomponer materia orgánica y liberar nutrientes al ambiente.


