Chile cerraría el 2026 con una producción de cobre en rojo, lo que podría abrir la oportunidad para otros productores del metal en el mercado internacional, pero ¿qué posibilidades tiene el Perú para cubrir el espacio que pierde la minería chilena en medio de una mayor demanda global?
De enero a agosto, la producción de cobre local creció solo 1.2% al sumar 1,829.8 millones de toneladas métricas finas, según el boletín minero del Ministerio de Energía y Minas (Minem).
Aunque el avance es lento los resultados son mejores que los de Chile, principal productor del metal rojo. Las estadísticas de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) muestran que el país vecino redujo su producción cuprífera en 7.7% durante los primeros ocho meses del año.
Incluso, hasta agosto, la producción chilena alcanzó su menor registro mensual desde enero del 2023 y ahora el ministerio de Hacienda prevé una caída de entre 8% y 9% al cierre del año, lo que sería su menor nivel en más de dos décadas.
Entre los principales problemas que llevarían a esta caída serían una serie de accidentes mortales y episodios de clima extremo. A esto se sumaría la madurez y el envejecimiento de sus yacimientos.
Para Rómulo Mucho, exministro de Energía y Minas, la caída en la producción chilena representaría unas 300,000 toneladas menos de cobre este año en oferta.
“Serían cerca de 300,000 toneladas de cobre que dejaría de producir este año y eso equivale a una gran mina, por ejemplo, como Quellaveco. Esta es una gran preocupación en Chile, los yacimientos que profundizan bajan la ley, los proyectos estructurales de Codelco no han dado los resultados que se esperaban, hay demoras y sobrecostos”, comentó a Gestión.
Sin embargo, Mucho consideró que, con el actual panorama, Perú no tendría la capacidad para cubrir totalmente esta oferta de cobre que quedaría pendiente pues la minería toma “un largo plazo”.
Pero la oportunidad no se pierde pues, según la Agencia Internacional de Energía (IEA), la expansión de las redes eléctricas, la electrificación y el desarrollo de tecnologías asociadas a la transición energética están elevando la demanda por el metal rojo.
Incluso la IEA advierte que, con los proyectos actualmente anunciados, la oferta de cobre podría quedar alrededor de 25% por debajo de la demanda hacia 2035.
Una oportunidad a mediano plazo
Las mineras que actualmente producen en Perú tienen contratos de largo plazo con proveedores y traders, por lo que un aumento importante de la producción en el corto plazo no sería sencillo y elevar la extracción sin reponer reservas podría reducir la vida útil de los yacimientos, precisó Carlos Casas, director del Centro de Estudios en Energía, Minería y Sostenibilidad de la Universidad del Pacífico (CEEMS).
Pese a que Perú no puede cubrir la oferta que deja pendiente Chile de manera inmediata, la situación sí representa una oportunidad para el mediano plazo si se impulsan nuevas inversiones y exploración.
“Si ellos pierden la viada es una oportunidad que podemos aprovechar, pero con nueva inversión y eso va a tomar tiempo en materializarse. No es que inmediatamente podamos producir más cobre […] Es algo que nos debe llamar a pensar estratégicamente y en el mediano plazo tener mayor presencia”, refirió.
Ante esto, la menor producción chilena debería ser aprovechada como una señal para acelerar las decisiones de inversión en Perú. De hecho, el país cuenta con una cartera de proyectos de inversión minera mayor que la de Chile.
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Casas precisó que la cartera de proyectos de inversión minera de Perú se encuentra entre US$ 58,000 millones y US$ 64,000 millones, frente a unos US$ 34,000 millones de Chile, pero su ejecución todavía enfrenta diversos obstáculos.
Para impulsar las inversiones, indicó, se requiere que el Estado cumpla su rol en reducir la conflictividad para crear un ambiente favorable, así como disminuir los plazos y los trámites que existen.
Por el momento, resaltó Mucho, existen proyectos que podrían contribuir a elevar la producción en los próximos años como Tía María, La Granja y Michiquillay, además de ampliaciones de operaciones como Las Bambas, Antamina y Cerro Verde.
“El Perú sí tiene la oportunidad de recuperar quizás el segundo lugar [en la producción de cobre] porque hay dos proyectos grandes en Cajamarca que tienen ya estudios avanzados: La Granja y Michiquillay. Además, pronto el proyecto Tía María va a añadir unas 120 mil toneladas más de cobre a nuestra producción”, sostuvo.
Pero, indicó el exministro, los grandes proyectos mineros tienen periodos de construcción de cuatro o cinco años, por lo que las decisiones que se tomen ahora recién se reflejarían en una mayor producción hacia el final de la década.
En ese sentido, consideró que la recuperación del segundo lugar entre los principales productores mundiales de cobre sería una posibilidad hacia el 2030 o 2031.
Otro punto clave es el fomento de la exploración minera. Casas señala que no basta con contar con una cartera de proyectos si el país no continúa incorporando nuevos yacimientos que permitan sostener la producción en el largo plazo.
¿El Niño también nos puede golpear?
Los efectos del fenómeno de El Niño son parte de los factores que rebajará la producción de cobre chileno, lo que genera dudas sobre el impacto que podría llegar a verse en la minería peruana.
Para Casas, el riesgo por los efectos climáticos en el Perú sería menor en las principales zonas productoras de cobre pues la producción está concentrada en el sur, donde no se esperan fuertes lluvias como en otras zonas del país.
El mayor riesgo, indicó el representante de la UP, está asociado a una eventual sequía y a la disponibilidad de agua para las operaciones.
En tanto, Mucho consideró que un evento climático extremo podría afectar accesos, carreteras, puentes y el suministro de combustible, repuestos y otros insumos necesarios para mantener las operaciones.


