El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) resolvió no entregar credenciales de alcalde a Rafael López Aliaga y otros candidatos. Ellos postularon a primeros regidores, y sus candidatos a alcaldes renunciaron.
Era una manera de sacarle la vuelta a la ley.
La Constitución no permite que haya dos períodos sucesivos. No se anularon esas postulaciones, sin embargo, con base en un antecedente del 2022.
Según el JNE, tenían derecho a postular, pero no a ser acreditados como alcaldes. La autoridad electoral debió impedir la postulación. La elección de la población habría sido distinta.
Esta decisión será cuestionada por Renovación Popular. De hecho, el partido de López Aliaga se había adelantado. Presentó una solicitud de inhibición del presidente del JNE ante la decisión sobre la acreditación.
Renovación Popular se basa en la denuncia penal que hizo el procurador del JNE el 30 de octubre.
En abril pasado, Rafael López Aliaga exigió al presidente del JNE anular las elecciones (presidenciales). Dijo: “Si no, prepárese. Bien grandazo lo va a tener, para que te comportes como hombre… el morrocoy ya sabe por dónde se lo vamos a meter”.
Luego se sumó la declaración de Carlos Álvarez el 24 de octubre. “Rafael le quería meter morrocoy por el poto, porque el poto de Burneo es un ánfora”.
No se trata de bromas o pedidos de nulidad. Se trata de agresiones y amenazas, de reprobable connotación sexual. Sobre esta base el procurador hizo la denuncia.
Poco antes de la decisión del JNE, esta denuncia fue utilizada por Renovación Popular para pedir la inhibición de Burneo y sembrar la duda sobre la imparcialidad en la votación del pleno del jurado.
Es un caso de ‘bullying’ electoral. Te provoco para que me denuncies. Me denuncias, entonces cuestiono tu legitimidad.
Nada me impide pasar por encima de la Constitución. Si la Constitución dice que no puedo ser dos veces alcalde, no importa. Para eso están la presión, la matonería y la amenaza.
Parece absurdo, pero no lo es tanto. La táctica de meter miedo, de apabullar y de provocar apunta a la posibilidad de cuestionar la legitimidad de las decisiones electorales.
Burneo no adelantó criterio. No respondió a las agresiones verbales. La trampa tendida por López Aliaga para ser alcalde dos veces seguidas no funcionó.
En el camino, sin embargo, llevó a lo más bajo el nivel del debate y erosionó principios básicos de la participación política y electoral.


