Brasil celebra este domingo 25 de octubre la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales, en la que el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, busca un cuarto mandato no consecutivo frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La jornada electoral se desarrolla en medio de una fuerte polarización política y con encuestas que muestran un empate técnico entre ambos candidatos.
Lula, de 80 años, intenta revertir los resultados de la primera vuelta, en la que fue superado por Bolsonaro, de 45 años. Los últimos sondeos muestran una ligera ventaja para el senador, aunque dentro del margen de error.
La elección también definirá el rumbo político de la mayor economía de América Latina. Mientras Lula plantea mantener sus políticas sociales y defender la soberanía de Brasil frente a Estados Unidos, Bolsonaro propone reforzar la seguridad, reducir el gasto público y adoptar medidas para aliviar el costo de vida.
Al emitir su voto en el estado de São Paulo, Lula cuestionó a sus adversarios por su cercanía con Washington y defendió la autonomía brasileña. Por su parte, Bolsonaro, quien sufragó en Río de Janeiro, sostuvo que el país necesita un cambio de gobierno ante las dificultades económicas que enfrentan las familias.
La campaña también estuvo marcada por cuestionamientos al papel de las redes sociales. El equipo de Lula acusó a Meta, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, de favorecer a su rival mediante sus algoritmos. La compañía rechazó las acusaciones, aunque reconoció fallas técnicas que afectaron la difusión de anuncios del mandatario.
Otro factor que podría influir en la participación es el clima lluvioso en distintas regiones del país. En la primera vuelta, la abstención alcanzó aproximadamente el 21% del electorado.
Los centros de votación cerrarán a las 5:00 p. m., hora de Brasilia (3:00 p. m. en Perú), y se espera que los resultados se conozcan pocas horas después del cierre de las urnas.
El próximo presidente deberá enfrentar desafíos como el elevado costo de vida, la inseguridad y la relación con un Congreso de mayoría conservadora, en un escenario político marcado por las diferencias entre ambos sectores.


