Las primeras adversidades del fenómeno de El Niño, además del cambio de temperatura que afecta al agro y pesca desde mediados de año, empiezan a manifestarse con intensas lluvias y desbordes, sobre todo en el norte del país.
A ello se añaden las lúgubres previsiones de ENFEN sobre la magnitud extraordinaria que alcanzaría la anomalía incluso hasta febrero, ¿cómo repercute en el sistema financiero?
Al mismo tiempo, la clamorosa falta de previsión e incapacidad de los sucesivos gobiernos centrales y subnacionales quedan en evidencia con la comprobación de la gran vulnerabilidad que las zonas del país afectadas presentan ante los primeros estropicios climatológicos.
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En tal escenario, la reacción de los agentes económico es de cautela y aversión al riesgo, como se constata con los bancos, cuyas previsiones fueron recogidas en una encuesta que efectuó el Banco Central de Reserva del Perú (BCR), hasta mediados de octubre, a representantes de las áreas de riesgos, comercial y de finanzas de las instituciones bancarias del país.
Condiciones
En el sondeo, las entidades financieras anticipan que las condiciones a las que ofrecerán créditos serán más restrictivas para el público en los siguientes tres meses.
Incluso, por primera vez desde la pandemia, se observa que en todos los tipos de préstamos y para todos los sectores los bancos responden al BCR que endurecerán las condiciones de financiamiento. Ello se plasma en que para todo tipo de créditos, las condiciones de oferta bancaria puntúan en menos de 50, lo que indica que están en zona restrictiva o de endurecimiento.
“En cuanto a las perspectivas para los próximos tres meses, se anticipan condiciones de oferta menos favorables para todos los segmentos de empresas y de personas, lo que sugiere un endurecimiento de las condiciones crediticias durante el próximo trimestre”, señala el instituto emisor.
En el ámbito empresarial se distinguen dos realidades, afirmó a Gestión el gerente de planeamiento y finanzas de Financiera Confianza, Víctor Blas.
De un lado están las micro y pequeñas empresas (mypes), que son las más vulnerables, pues El Niño extraordinario afectará sus negocios y no tienen capacidad de ahorro para saltar esta etapa crítica, dijo. “Las entidades financieras les restringirán la colocación de crédito, y las mypes del norte y el sur van a sufrir mucho”, agregó.
Parte de estos negocios son de subsistencia, y operan en actividades como comercio, servicios y agro, detalló.
En cuanto a las medianas, grandes empresas y corporaciones, que tampoco se salvarán de las restricciones bancarias, refirió que las pesqueras y textileras ya sufren el impacto de la perturbación climática, mientras que las agroexportadoras, de transporte, y todas las que dependen de la movilidad a través de vías que podrían colapsar, enfrentan elevado riesgo.
“La agro exportación, por ejemplo, podría ser fuertemente golpeada, y las entidades financieras van a responder con el endurecimiento de sus políticas de admisión, pedirán más garantías, y limitarán el financiamiento. Si antes les financiaban el 80%, ahora será menos”, avizoró.
Independientes
Entre las personas, se perjudicarán principalmente los independientes que están en sectores que serán afectados, consideró Blas. “Las empresas van a reducir niveles de producción, tamaño de plantas, y seguramente aumentará el desempleo en sectores como agro, donde hay muchos jornaleros. Eso afectará la capacidad de pago”, manifestó.
Incluso fuera de zonas directamente afectadas, los trabajadores independientes y de menores ingresos se perjudicarán, pues la inflación que se acelera por El Niño reducirá su poder adquisitivo, advirtió.
“Viviremos mayores presiones inflacionarias por El Niño, pues ya se recogen sus efectos pese a que aún no ha habido algún bloqueo de vías por inundaciones. En esa etapa, la inflación puede llegar al 8%, lo que afectará a los de menores ingresos, al limitar su capacidad de pago. Por eso habrá una reducción de la oferta crediticia de las entidades financieras”, añadió el ejecutivo.
Respecto de créditos vehiculares e hipotecarios, Blas consideró que pueden presentar un problema de demanda ante la mayor variabilidad de ingresos que habrá con el fenómeno. “Los bancos serán más exigentes al analizar la estabilidad de los trabajos”, acotó.
Restricción
Acorde con las proyecciones meteorológicas, Blas estimó que hasta abril habría una fuerte restricción de la oferta crediticia, por mayor conservadurismo de la banca, que ralentizará el financiamiento.
“Estamos en una etapa todavía inicial (de El Niño). Ya hay normativa que te indica que tú (como entidad financiera) debes comenzar a generar información interna para observar qué tipo de clientes van a tener mayor perjuicio, en qué zonas y para qué tipo de actividades. Entonces, sobre esa base, aumenta la precaución no solo para entregar (nuevos préstamos) sino hacia el cliente que está dentro de la institución, (el banco o caja evaluará) cómo se le puede ayudar y cómo va a impactar eso a la empresa también”, sostuvo Jorge Antonio Delgado, presidente del Consejo Latinoamericano de Finanzas Inclusivas (Colafi).
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Proceso de reprogramación
Las entidades financieras serían más prudentes con sus clientes empresariales. “El tema (de la mayor prudencia por parte de las entidades financieras a consecuencia de El Niño) está más focalizado para aquellos (deudores) que generan un ingreso por sus ventas. En cambio, quienes cuentan con un salario (fijo) están menos expuestos porque esos ingresos son permanentes, salvo que se trate de un negocio o industria que se vea sumamente afectado (por la perturbación climática)”, expuso Jorge Antonio Delgado, de Colafi.
En tal sentido, enfatizó que El Niño es un fenómeno “complejo”, cuyo nivel de gravedad es difícil de medir con antelación. Por ello, las entidades financieras deben analizar cómo refinanciarán o reestructurarán la deuda de sus clientes de acuerdo con la norma de la SBS, agregó.


