La felicidad podría estar más relacionada con los hábitos y las relaciones personales de lo que muchas personas imaginan. Arthur Brooks, profesor de Harvard y científico social, sostiene que existen cuatro pilares fundamentales para construir una vida satisfactoria: la fe, la familia, la amistad y el trabajo que contribuye al bienestar de los demás. Según su enfoque, estos elementos ayudan a encontrar sentido y propósito, incluso cuando las circunstancias se vuelven difíciles.
En su libro Build the Life You Want: The Art and Science of Getting Happier, escrito junto con Oprah Winfrey, Brooks advierte que los estadounidenses atraviesan una “crisis de felicidad” y que claramente no se han dado cuenta de que el secreto para encontrar la felicidad depende, en gran medida, de nosotros mismos.
El especialista señala que, durante la década anterior a su análisis, el porcentaje de estadounidenses que afirmaban no ser demasiado felices aumentó del 10 % al 24 %; sin embargo, considera que es posible mejorar el bienestar mediante prácticas concretas respaldadas por investigaciones científicas.
Por qué la fe puede ayudar a encontrar la felicidad
Para Brooks, la fe ocupa un lugar central porque permite mirar más allá de las preocupaciones individuales y encontrar un propósito más amplio. Esta no tiene que limitarse a una religión: también puede relacionarse con una espiritualidad o una filosofía de vida que proporcione significado, orientación moral y una manera de comprender el mundo. El experto sostiene que reconocer que uno forma parte de algo más grande puede ayudar a afrontar las dificultades cotidianas.
El especialista también considera que desarrollar esta dimensión requiere acciones constantes y no solamente experimentar determinadas emociones. “La clave de la trascendencia comienza con una práctica, no con tus sentimientos”, afirma Brooks.
Además, plantea que las personas necesitan realizar actividades que les permitan dejar de centrarse exclusivamente en sí mismas. “Necesitas hacer algo que te haga sentir pequeño y que haga que el universo parezca grande”, señala, al explicar cómo la fe puede contribuir a cambiar la perspectiva personal.
La experiencia personal que marcó la vida del profesor
La importancia de la fe en la propuesta de Brooks también está vinculada con su propia historia. El profesor contó que su acercamiento a la religión ocurrió durante la adolescencia, cuando tenía 15 años y visitó el santuario de Guadalupe, en México. “Tuve una experiencia mística cuando tenía 15 años en el santuario de Guadalupe, en México… donde descubrí que era católico. Algunos dicen que es una rebelión adolescente. Mis padres dijeron: ‘Bueno, supongo que es mejor que las drogas’. De una manera u otra, me hice católico. Y me alegro mucho de haberlo hecho”, relató en su podcast Office Hours.
Brooks también destaca que la fe puede convertirse en una fuente de orientación durante los momentos de sufrimiento. En lugar de esperar a que desaparezcan los problemas, propone responder a ellos mediante el amor y el compromiso con otras personas.
“Cuando no sabes qué hacer y estás sufriendo —algo que te ocurrirá en la Tierra—, entonces lo que debes hacer es amar. Amor a lo divino, amor a nuestro Señor, amor a tu familia, amor a tus amigos y amor hacia todos a través de la forma en que santificas tu trabajo cotidiano”, declaró a Outreach Magazine.
Su planteamiento sostiene que una vida más feliz no depende de un solo factor, sino del equilibrio entre las creencias personales, los vínculos afectivos, las amistades y una actividad laboral que tenga un propósito más allá del beneficio individual.
La fe, desde esta perspectiva, puede ofrecer significado y ayudar a afrontar los momentos complicados, mientras que el amor y el servicio a los demás permiten llevar esos valores a la vida diaria.


