El presidente de la Cámara de Diputados, Óscar Reto, ha dicho que el Senado no puede desnaturalizar el dictamen sobre facultades delegadas.
Algunos ministros del régimen e incluso algunos senadores han criticado su posición.
El ministro Beingolea, por ejemplo, dice que la historia no termina en Diputados, sino en el Senado. Es cierto, como es cierto, también, que el Senado no puede desvirtuar la decisión de Diputados.
La Cámara Alta no tiene ante sí una hoja en blanco. Tiene como base el dictamen previo. Puede modificar y ampliar, pero sin desnaturalizar lo aprobado.
El senador Carlos Mesía ha declarado que no sabe qué significa “desnaturalizar”. Que se ayude con el diccionario, al menos.
Desnaturalizar quiere decir cambiar la naturaleza de algo. El Senado no puede ser el creador de la delegación de la facultad de legislar. Puede rechazar o revisar, pero no crear una facultad distinta a la de Diputados.
Si esto fuera posible, deberíamos pedir una reforma constitucional. Diría: el Senado aprueba, en sus términos y condiciones, las facultades delegadas.
El gobierno está descontento porque no le aprobaron el paquete que quería. En lugar de persuadir al Congreso, lo enfrenta. En lugar de preparar el camino, patalea.
“Me tienes que dar lo que yo creo”. Si no, eres malo y agredes a la población. Este chantaje emocional es pueril.
El gobierno debe gobernar. Si va a tomar el poder de legislar, debe hacerlo bajo condiciones específicas y por tiempo determinado.
La Cámara de Diputados tiene el poder de limitar y circunscribir esa cesión de poder. El Senado debe revisar y puede modificar, pero no debe alterar la esencia de lo aprobado en Diputados.La democracia es eso. Su principal virtud es la limitación de los poderes, su equilibrio y balance. Diputados no es todo, pero tampoco es nada.
El gobierno anuncia un comando unificado para combatir a la delincuencia. Muestra, en la ceremonia respectiva, un despliegue de tanquetas, soldados, fusiles de asalto y visores nocturnos.
¿A los extorsionadores en moto los perseguirán con tanquetas? ¿Los detectarán gracias a los visores nocturnos?
Las facultades delegadas no deben darse para jugar “combate”. Solo deben darse para acciones específicas de un plan conjunto. Ese plan es el que falta. Y no se resolverá rompiendo la institución de la facultad delegada en un Congreso bicameral.
En vez de asumir una posición soberbia, los ministros deben convencer. Es difícil, sobre todo cuando no hay muchas ideas sobre qué hacer.


