—Todo en este fenómeno de El Niño son récords. Estamos batiéndolos en Tumbes, en Lima, y recién es noviembre. ¿Qué nos espera?
El estado base es el calentamiento del mar y no tiene precedente en relación con los grandes episodios de El Niño que están rigurosamente registrados, que son los de 1982 y 1997. Esta vez, el calentamiento del mar para esta época, en primavera, es notoriamente mayor. El Niño es esencialmente una alteración climática profunda a nivel planetario, que nos golpea de manera importante, producto del calentamiento del mar. Y si tenemos un calentamiento sin precedentes, las consecuencias en la atmósfera –un Niño es un fuego entre el océano y la atmósfera– producen estos récords.
— En Tumbes ha llovido en cinco semanas el promedio anual de lluvias.
Conforme el calendario avanza, las lluvias van de norte a sur en el borde costero sudamericano. ¿Y cuál es el borde que suele ser afectado por precipitaciones excesivas durante un Niño intenso? El sur de Colombia, la costa completa de Ecuador y la costa norte y eventualmente central del Perú. Y la precipitación extrema ya ingresó al Perú. En Tumbes debe llover alrededor de 450 milímetros, o sea, 450 litros de agua en un metro cuadrado en un año normal, y el año hidrológico en el Perú se contabiliza desde el 1 de setiembre hasta el 31 de agosto del año siguiente. Sin embargo, ya estamos en ese valor desde el 1 de setiembre, aunque no se ha obtenido de manera continua sino básicamente en las últimas cinco semanas. Hay un crecimiento exponencial: llueve más cada vez en menos tiempo.
— Acabas de regresar de Piura y se esperan lluvias fuertes también allí.
Hemos tenido un episodio fuerte de lluvias en octubre. Vamos a ir viendo progresivamente este avance de norte a sur a lo largo de noviembre. Hacia fines de mes ya deberíamos tener un régimen de precipitaciones establecido. ¿Y qué significa esto? Mayor continuidad e intensidad en las precipitaciones en la cuenca del Chira, la cuenca del río Piura y la zona costera.
— ¿Jayanca y Olmos se parecen más a Piura –climáticamente hablando– que a Chiclayo, Lambayeque, Ferreñafe y Monsefú?
Esas tres ciudades que están tan próximas tienen una conducta distinta a todo lo que está más al norte de Lambayeque como Olmos, por ejemplo.
— ¿Por eso en Chiclayo no llueve tanto como en Piura y Tumbes?
Hay que entender el origen de Chiclayo. ¿Por qué Chiclayo es la capital de Lambayeque? Tiene que ver con El Niño. En un momento, la capital del Perú iba a ser Zaña, que se ubica en una zona donde confluyen dos quebradas; pero cuando tienes un Niño importante –y los hemos tenido en el siglo XVIII– se destruye Zaña, y la comunidad se muda a Lambayeque, que era la ciudad principal hasta que dejó de serlo por dos eventos de El Niño, y los notables de Lambayeque se mudan a este pequeño promontorio de la Villa de Chiclayo y se establecen ahí, donde no hay ningún río en medio de la ciudad.
— Entonces, se mueven inteligentemente, evitando los desbordes...
Tienes que pensar que en el siglo XVII, XIX y principios del XX no había obras de prevención, nadie sabía nada de El Niño, venían estas épocas de lluvia y todo se desbordaba. Ahí se produce este giro de que Chiclayo es la capital de Lambayeque, habiendo una ciudad que se llama Lambayeque.
— ¿De qué hablamos cuando el Senamhi nos dice que estamos en alerta roja?
El Senamhi establece niveles de riesgo para los fenómenos meteorológicos o climáticos en función de determinadas variables; si va a llover cinco milímetros en la ciudad de Tumbes es una alerta amarilla, pero si va a llover 80, es una alerta roja. Entonces, que definan que hay una condición de alerta roja implica que El Niño ya está empezando a producir esas alertas meteorológicas por regiones de manera generalizada. La costa peruana está sometida a un calentamiento sin precedentes. Hemos venido batiendo récords de temperaturas todos los meses y eso va a continuar.
— He leído en una publicación en la que dices que el récord histórico de precipitaciones en Lima está en curso y es Villa María del Triunfo la que concentra las precipitaciones.
La gran lluvia de Lima fue el 15 de enero de 1970 y afectó a toda la ciudad. Este evento que hemos tenido recientemente y otros en Villa María del Triunfo están concentrados en esa zona. Y los valores de precipitación ahí son asombrosos. Ya va lloviendo más de 100 milímetros solo en ese distrito. Probablemente en el Callao no lleguemos ni a 10. ¿Qué pasa? Tengo el océano 6 o 7 grados más caliente, lo que significa que el mar evapora más agua. Cuando el viento que viene del sur a nivel de la superficie se acerca a Lima, como hay bastante viento, llega por Lurín, sube a Lomo de Corvina, Villa El Salvador, y se encuentra con los cerros de Villa María del Triunfo, donde se forma la nube y ocurre la precipitación. Es una condición muy local.
— En las fotografías del Archivo Histórico de El Comercio hemos visto el ‘by-pass’ de la avenida Arequipa colapsado...
La temperatura del mar es una de las condiciones que ponen en riesgo a Lima. Llueve en Tumbes porque la temperatura del mar está sobre 28 grados y mar afuera también. En esas condiciones, el mar evapora muy rápido, se genera mucha inestabilidad en la atmósfera en el aire y precipita. Esa línea de 28 grados que está ubicada entre Piura y Tumbes va a ir bajando eventualmente a Lambayeque, quizá a La Libertad. La pregunta es cuán al sur va a bajar y cuál va a ser la temperatura del mar frente a Lima. La temperatura más alta de El Niño de 1998 no llegó a 25 grados. Ahora estamos en 22,5.
— ¿Cuáles serían las características de una lluvia fuerte en Lima?
Una lluvia de 15 milímetros en Lima como lo que acabas de ver en Villa María del Triunfo... Imagínate eso en todo Lima. Cuando tienes un desastre –y El Niño es un desastre en cámara lenta–, la población que está siendo afectada no es capaz de ayudarse a sí misma, necesitas ayuda externa. ¿Y de dónde viene la ayuda en el Perú? De Lima. Y si Lima va a tener dos, tres o cuatro días feos, la ciudad mojada, desorganizada, se pierde la capacidad de asistir, porque necesitas recuperarte. Hay un riesgo mayor de que llueva en Lima este verano, pero no es definitivo.
— Con la lluvia de Villa María del Triunfo ya se estaban pidiendo motobombas para desaguar el área.
Desaguar un ‘by-pass’ que tenga 300 metros de largo por unos 20 metros de ancho... son como 48.000 metros cúbicos. No es fácil desaguar eso, toma mucho tiempo, necesitas bombas que tienen capacidades limitadas. ¿Y dónde vas a botar el agua?
— Entonces, Lima está complicada.
El Cenepred advierte que hay 20 pasos a desnivel en riesgo. En 1970, no solo hubo el problema en el ‘by-pass’ de la avenida Arequipa, también en la Vía Expresa, que en 1970 empezaba en la plaza Grau y terminaba a la altura de lo que es ahora el colegio Alfonso Ugarte. En Ambiand hemos hecho una simulación como parte del esfuerzo del Comando FEN Privado y se la hemos entregado a las autoridades. Con esta herramienta puedes simular escenarios y el modelo te dice qué área de Lima va a tener 1 centímetro, 5, 30 o 100 de agua.
— Se está difundiendo información de que también tendríamos el ciclón Yaku y que este se encontraría con El Niño.
Los peruanos tenemos que aprender qué cosa es El Niño, porque si uno entiende su naturaleza sería más fácil que las autoridades y la población puedan mitigar sus impactos. El calentamiento del mar te puede producir lo que llamamos bajas presiones, y el Yaku es el nombre que se dio a este sistema de baja presión, no es un ciclón... Era un estadío bastante previo, pero había una circulación cerrada, una baja presión, y se estaba creando precipitación alrededor y eso profundizó el calentamiento en la costa y nos trajo muchas lluvias durante dos o tres días. Hemos tenido varias bajas presiones producidas durante los Niños, lo que pasa es que nadie estaba alerta a eso. Si tú revisas la data satelital de El Niño de 1983, hay varios de esos. Lo que llamamos Yaku es consecuencia de El Niño costero.
— ¿Y las DANA [depresiones aisladas en niveles altos] que hemos tenido?
Las DANA se presentan todos los años, ha habido DANA importantes que han producido granizadas en Chincha. Durante la pandemia tuvimos un evento de lluvias y tormenta eléctrica en Lima, pero pasó desapercibido. Son fenómenos que no tienen nada que ver con El Niño, pero que en un escenario de El Niño pueden potenciar sus impactos.
— La gente en Lima no está acostumbrada a algo así. ¿Qué les diríamos?
Lo que quisiera es transmitir un mensaje de tranquilidad. No va a faltar agua potable, no se va a destruir La Atarjea, no van a pasar muchas de las cosas que están corriendo en las redes, hay demasiada desinformación y es difícil combatirla. Es ahora donde el pronóstico oficial tiene que ser atendido. Estamos llenándonos de mucha basura informativa. La Atarjea ha estado funcionando durante El Niño de 1965, el de 1969, el del 72, 83, 98, 2002, 2017, 2023 y ahora 2027.
— Dices que La Atarjea nunca ha colapsado, pero este es un Niño sin precedentes.
La capacidad del río Rímac de cargarse de agua es muy limitada al tamaño de su cuenca. Es posible que la lluvia en la sierra sea menor que lo normal, y que entre Casapalca y Ticlio, donde están las lagunas de Sedapal, llueva menos. Entonces, el río se va a cargar en lo que precipite ahí, que son niveles que ya hemos observado y que siempre hemos podido manejar. El río Rímac no va a tener mil metros cúbicos por segundo jamás.
— Llega a 120, 130 durante un pequeño pulso y ahí rápidamente cae. ¿La Línea Amarilla está construida para soportar una crecida del río Rímac?
Todas nuestras obras de ingeniería mayor en Lima están preparadas.
— El aeropuerto Jorge Chávez ya salió a dar una alerta...
Esa zona del río próxima al Jorge Chávez está absolutamente bien trabajada. Se curan en salud porque es vulnerable a una lluvia importante. Los puentes de acero que se han colocado están muy por encima del nivel de río. El río se salió en Gambetta durante el primer gobierno de Alberto Fujimori. Todas las defensas que vemos ahora en la avenida Morales Duárez son consecuencia de esa salida del río.


