El bienestar empieza a ganar espacio en la oferta turística del Valle Sagrado, en Cusco, donde los hoteles buscan diferenciarse más allá del alojamiento. En el Hotel Río Sagrado, del grupo Belmond, por ejemplo, ese cambio se traduce en una propuesta que combina descanso, alimentación consciente y conexión con el entorno. La apuesta es desarrollar un concepto de wellness vinculado al llamado slow luxury, una forma de entender el lujo que privilegia el tiempo, la calma y las experiencias por encima de la acumulación de servicios.
Javier Carlavilla es gerente del Hotel Río Sagrado desde 2022, luego de recorrer un periplo extenso por otras propiedades incluyendo el tren Andean Explorer donde estuvo por más de diez años, y donde, como él mismo cuenta, aprendió a profundidad el manejo operativo.
“En este hermoso paraíso es donde hemos empezado a crear este viaje de wellness que nos ha cambiado la vida y la manera de hacer y ver las cosas”, dice Javier.
Su aproximación al bienestar cambió cuando el CEO del grupo planteó avanzar en esa dirección. “A partir de ahí comencé a investigar, a profundizar, y entendí la importancia de la gratitud. Las cosas pasan y, en lugar de preguntar por qué, preguntemos para qué”, recuerda.
Giro sagrado desde adentro
Tiempo de calidad, alimentación, movimiento y descanso son algunos de los componentes que la industria turística incorpora a sus propuestas de bienestar. El cambio también se observa en otros sectores: desde la gastronomía, que presta mayor atención al origen y la trazabilidad de los ingredientes, hasta la industria vitivinícola, donde los consumidores buscan productos diferenciados y con una historia detrás.
En Río Sagrado, la transformación no se limita a la experiencia de los huéspedes. Carlavilla cuenta que el equipo también ha incorporado cambios en sus hábitos: algunos colaboradores han modificado su alimentación y sus rutinas de ejercicio, mientras que otros han participado en sesiones de coaching y acompañamiento psicológico. El objetivo, explica, es favorecer una mayor conexión con uno mismo, con los compañeros y con los visitantes.
La propuesta del wellness se organiza en tres ejes: actividad física y movimiento; experiencias espirituales, que incluyen ceremonias; y prácticas de atención consciente, como el yoga y la meditación. La intención es integrar estas actividades en la operación del hotel, en lugar de tratarlas como servicios aislados.
Muju: del bienestar a la mesa
Y el plato fuerte de la visita era el lanzamiento del restaurante Muju, palabra que significa semilla en quechua. El restaurante busca articular el origen de los ingredientes, las recetas ancestrales y las técnicas contemporáneas bajo criterios de trazabilidad y aprovechamiento de productos locales.
“Este viaje que hemos emprendido nos trae a la parte gastronómica”, señala Carlavilla. Según explica, los chefs han recibido formación en nutrición para desarrollar el concepto. “Para nosotros, Muju es un nuevo comienzo, una nueva manera de hacer las cosas”, añade.
El hotel cuenta con tres huertos y trabaja, además, con comunidades cercanas que proveen parte de los insumos utilizados en cocina. La cena de bienvenida permitió conocer esa propuesta a través de platos como la ensalada de roast beef y berenjena crocante con salsa de tumbo, seguida de cordero confitado en salsa de pachamanca, vegetales y tubérculos andinos.
La selección de vinos peruanos también formó parte de la experiencia, con etiquetas como Blanco Patrimonial, de Pampas de Ica, que combina las variedades albilla y torontel, y Cabernet Sauvignon, de Raíces Negras. Carlavilla afirma que los vinos nacionales figuran entre los más solicitados por los huéspedes.
Al día siguiente, las actividades comenzaron con una ceremonia de saludo al sol y una meditación alrededor del fuego. La agenda continuó con la alimentación de las alpacas del hotel y la celebración de Muju, un encuentro que reunió a cocineros de Cusco y Ollantaytambo.
El almuerzo incluyó una Pachamanca y una visita al huerto para cosechar ingredientes de la ensalada. También se exhibieron distintas variedades de papa llevadas por sus productoras, que los asistentes pudieron probar con Uchucuta preparada en batán. La experiencia puso en primer plano tanto la cocina como el trabajo de quienes cultivan los productos.
- LEA TAMBIÉN: Empresa austriaca de teleféricos busca abrirse paso en Perú: Puno, Cusco y Lima en la mira
Una apuesta con retorno pendiente
La transformación de Río Sagrado responde a una estrategia de largo plazo. Por ahora, sin embargo, el impacto económico específico del bienestar todavía no se refleja con claridad en los resultados, reconoce Carlavilla.
“Hay un revenue aparte para el wellness; es un nicho que tenemos que buscar”, afirma. Antes de fijar objetivos presupuestales, el hotel busca consolidar la propuesta junto con su responsable de bienestar. La apuesta consiste en desarrollar una oferta reconocible que, con el tiempo, pueda traducirse en nuevas oportunidades comerciales.
Noviembre, entre el turismo y los negocios
La actividad empresarial también influye en la demanda hotelera del Valle Sagrado. Del 24 al 26 de noviembre, Cusco será sede de la 64.ª edición de CADE Ejecutivos, foro que reúne a empresarios, ejecutivos y representantes del sector público. Para los hoteles de la zona, el encuentro representa una oportunidad de captar visitantes y ampliar su exposición ante el público corporativo.
Carlavilla señala que Río Sagrado proyecta una ocupación de 61% en noviembre, frente al 51% registrado en el mismo mes de 2023. Según sus cifras, la ocupación aumentó diez puntos porcentuales entre 2023 y 2026, mientras que los ingresos por habitaciones —room revenue— crecieron 56.4% en ese periodo.
A la demanda vinculada a CADE se suma la llegada prevista de visitantes internacionales por la celebración de The World’s 50 Best en Perú. Aunque estos eventos pueden impulsar la actividad en el corto plazo, el reto del hotel es sostener la demanda más allá de las fechas de mayor movimiento y consolidar una propuesta de bienestar que contribuya a diferenciar su oferta en el Valle Sagrado.


