Miles de fieles llegarían a Cusco desde distintas regiones del Perú y países vecinos para acompañar al papa León XIV el próximo 15 de noviembre. La visita también pondría en movimiento a los negocios vinculados al turismo, en una ciudad que comienza a entrar en temporada baja. ¿Cómo se preparan los sectores que recibirán esta demanda y qué dificultades podrían enfrentar?
La Cámara de Comercio de Cusco estima que la visita del pontífice generaría un movimiento económico de S/72 millones, considerando el gasto de visitantes (48%) y de ciudadanos locales (52%) durante las actividades previstas. La proyección contempla el gasto en transporte, alimentación y otras actividades asociadas a la movilización de aproximadamente 350,000 personas durante la visita papal.
A detalle, el gremio calculó que alrededor de 50,000 llegarían a la ciudad, principalmente desde Arequipa, Puno, Apurímac, Madre de Dios y Ayacucho. Asimismo, se prevé una mayor presencia de visitantes extranjeros procedentes del norte de Chile y Bolivia.
José Fernando Santoyo Vargas, presidente de la Cámara de Comercio de Cusco, explicó a Gestión que el monto se determinó sobre la base del gasto promedio de los visitantes que llegan habitualmente a la región. El gremio también tomó en cuenta el movimiento de las agencias de viaje locales y las reservas de hospedaje durante las fiestas de Cusco, en junio.
Y es que, estas celebraciones, generaron más de S/120 millones en la economía local este año. El monto considera un mes de actividades, con mayor movimiento en los días previos y durante el Inti Raymi, una referencia que Santoyo usó para describir el impacto de la visita papal.
El alojamiento, la alimentación y el transporte concentrarían entre 80% y 85% del movimiento económico proyectado. Mientras que el restante correspondería a actividades complementarias, como agencias de viaje, artesanía y otros comercios vinculados con la llegada de visitantes.
Hospedajes en Cusco prevén alza de tarifas y mayor demanda
La estadía promedio prevista sería de tres noches y, según Santoyo, parte de los visitantes aprovecharía el viaje para realizar otras actividades turísticas antes o después de la visita del Papa, lo que podría ampliar el gasto más allá de la jornada del 15 de noviembre.
En ese contexto, las tarifas de hospedaje en Cusco podrían aumentar alrededor de 20% entre el 13 y el 16 de noviembre, respecto del promedio habitual. La ciudad cuenta con cerca de 380 establecimientos de alojamiento en el centro y zonas cercanas, según el gremio. Pese a esta oferta, las reservas en hoteles formales crecerían apenas entre 2% y 3%.
“Los establecimientos de Airbnb van a un gran número de visitantes por el Papa. Nosotros sí hemos visto preocupación de tener la capacidad suficiente para albergar a las personas que van a llegar porque no hay suficiente capacidad, pero entendemos que a estas alturas, y al no tener claramente una estrategia de acondicionamiento de espacios masivos, ellos van a atender la demanda. No tenemos señales de déficit”, explicó Santoyo.
Así, el alza tarifaria responde a la demanda esperada y es una estimación del gremio, no un registro de precios de todos los alojamientos de Cusco.
Turismo religioso en Cusco ampliaría la oferta y atraería nuevos visitantes
Más allá del movimiento económico inmediato, la Cámara considera que la visita podría contribuir a posicionar a Cusco como destino de turismo religioso, además de sus segmentos cultural, ecológico, de naturaleza y aventura.
Santoyo señaló que la región cuenta con templos y expresiones de patrimonio religioso que podrían atraer a visitantes interesados en este tipo de turismo. Entre las propuestas destacó el Circuito del Barroco Andino, una ruta cultural y espiritual promovida por la Compañía de Jesús que recorre cuatro templos coloniales. El itinerario destaca por la fusión del arte católico europeo con la iconografía y cosmovisión andina, representada en la Escuela Cuzqueña.
La visita también abriría una oportunidad para promover el turismo religioso de Cusco fuera del mercado nacional, según Santoyo Vargas. El representante gremial señaló que Latinoamérica concentra más de 400 millones de católicos, un mercado potencial para las actividades turísticas asociadas al patrimonio religioso de la región.
La Cámara considera que este posicionamiento podría complementar la oferta turística de la región y contribuir a atraer nuevos visitantes. Sin embargo, el gremio no presentó una estimación de cuánto gasto adicional generaría esta oportunidad en el largo plazo.
Visita del Papa a Cusco pondría a prueba la logística turística
Uno de los principales riesgos para el sector turístico es la suspensión temporal de operaciones comerciales en el aeropuerto de Cusco el 15 de noviembre, entre las 7:45 a.m. y las 3:05 p.m., según CORPAC. La medida contempla la suspensión de 14 vuelos comerciales y podría afectar a alrededor de 5,900 pasajeros, de acuerdo con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC).
La restricción también podría repercutir en otros servicios turísticos, como los viajes en tren, el transporte y las visitas a recintos arqueológicos, incluidos los ingresos a Machu Picchu. Y es que, como bien señaló el presidente gremial, los cambios de horario afectarían los itinerarios de los viajeros y los paquetes contratados con anticipación. Santoyo cuestionó que las restricciones se comunicaran con poca anticipación, pese a que el Estado conocía las condiciones de seguridad que requería la visita.
“No basta con que el aeropuerto opere las 24 horas del 14 o del 16 de noviembre, porque los viajeros no pueden simplemente llegar al día siguiente. Tienen una programación que incluye no solo Cusco, sino también otros destinos. Modificar esos itinerarios con tan poca anticipación genera dificultades para los operadores turísticos, especialmente porque muchos paquetes se vendieron meses antes”, explicó Santoyo.
Ante ello, la Cámara plantea conversaciones con el Ministerio de Cultura, los responsables del boleto turístico y las empresas ferroviarias para facilitar cambios y reprogramaciones. También pidió a los prestadores de servicios turísticos, restaurantes y transportistas evitar especular con los precios, e instó a las autoridades locales a informar sobre actividades alternativas para distribuir la demanda.
“Hubiera sido muy interesante conocer con muchos meses de anticipación que el día 15 no iba a haber operación aérea en un lapso de tiempo y días de la visita del Papa. Ha habido un tema de comunicación gubernamental del más alto nivel, pero no ha habido un tema de de involucramiento al sector privado organizado”, remarcó.
A las restricciones aéreas se suman las obras públicas que se ejecutan en la ciudad, las cuales, según el representante gremial, podrían dificultar el tránsito de vehículos y peatones durante las actividades previstas.


