De todas las actividades que atraen a los turistas extranjeros, disfrutar de la gastronomía peruana ocupa un lugar destacado: al menos nueve de cada diez visitantes muestran interés en ella. En ese contexto, Lima se convierte en una opción privilegiada, no solo por ser la puerta de entrada al país para muchos, sino también por concentrar una oferta de restaurantes que reúne la diversidad gastronómica de las regiones peruanas.
A este interés se suma la posibilidad de participar en la preparación de platos peruanos y descubrir productos locales, como la chirimoya, la lúcuma y las distintas variedades de plátanos. Esta combinación de cocina y experiencia turística es precisamente la que aprovecha Urban Kitchen, cuyo modelo de negocio se centra en la cocina participativa.
“Es un modelo donde van muchas familias o grupos de amigos a hacer algo diferente. Sirven para integraciones de equipo de trabajo, reforzar lazos, para que todos se vacilen”, comenta Ignacio Barrios, chef fundador de Urban Kitchen.
Turistas que gastan más por una experiencia gastronómica
Aunque el público de Urban Kitchen no se limita a los visitantes extranjeros, estos tienen un peso importante en el negocio. Representan el 25% del total de sus clientes, pero generan el 40% de sus ingresos, debido al mayor valor de los servicios que suelen contratar.
El ticket por persona varía desde los S/180, precio base en cualquier segmento, hasta los US$140, según los servicios solicitados.
“Son servicios que duran más tiempo y que son 100% en privado. Le suman muchas veces cosas extras como un master class de pisco o una visita al mercado y todo tiene un costo adicional. Un grupo local podría tomarlo, pero normalmente no lo hacen. Entonces, estos servicios extra generan que el ticket promedio del turista sea un poquito más alto”, menciona Barrios.
Entre las opciones gastronómicas, el menú más solicitado incluye una entrada con ceviche clásico con leche de tigre, tiradito nikkei y minicausitas de varios sabores. Como plato de fondo, destaca el lomo saltado, que, en palabras del entrevistado, “a todo el mundo le gusta y es un show en la cocina”.
De las agencias de viaje a las reuniones corporativas
Además de captar turistas extranjeros a través de agencias de viaje, Urban Kitchen ha encontrado una oportunidad de negocio en el segmento corporativo. Según Barrios, la búsqueda de espacios de relacionamiento ha trascendido las reuniones sociales tradicionales y se ha trasladado a la cocina, donde las empresas encuentran una alternativa para integrar a sus equipos y fidelizar a sus clientes.
“Es un momento donde la empresa pasa tiempo con sus clientes, pero en un ambiente distinto. Ya no es ni en la celebración, ni en el cóctel, ni en la oficina, sino es un sitio donde comparten al hacer algo juntos, con un resultado que al final es compartido”, destaca.
El componente social también representa una parte de su clientela. El 25% restante se distribuye entre familiares y amigos, que conforman el 20% y se reúnen para compartir la experiencia, y un 5% de personas que no se conocen entre sí, pero reservan una sesión para cocinar en compañía de desconocidos.
Una nueva sede para impulsar el crecimiento
Tras superar los efectos de la pandemia, Urban Kitchen registró un crecimiento importante en los últimos dos años. Durante ese periodo, la empresa logró recuperarse de las pérdidas ocasionadas por la crisis sanitaria, para lo cual tuvo que cerrar un tercer local y ofrecer clases en línea.
Con un equipo consolidado, el negocio acaba de inaugurar una nueva sede en la intersección de los jirones Bolognesi y Berlín, en Miraflores, la cual reemplaza la ubicada en una casona del mismo distrito que fue solicitada por sus dueños. La apertura representa un nuevo paso en su desarrollo, aunque también ha exigido ajustes presupuestarios.
Con apenas dos meses de funcionamiento, el nuevo local todavía se encuentra en proceso de consolidación. Pese a que duplica la capacidad de su primera sede, ubicada en Magdalena, la empresa busca recuperar el ritmo de ventas y cerrar este año con una facturación similar a la de 2025, cuando creció 8%.
“Desde febrero hasta julio de 2026, estuvimos solamente con un local, y eso tuvo un impacto en la venta, pero de julio en adelante estamos recuperando y estamos apuntando a cerrar el año con crecimiento y facturación similar al del 2025. Para el 2027 sí esperamos un crecimiento de 15%, gracias al nuevo local”, señala Barrios.
La expansión, después de consolidar el negocio
Por ahora, Urban Kitchen no ha evaluado adquirir otro local ni abrir sedes en otras regiones. Sin embargo, mantiene proyectos en agenda, entre ellos el desarrollo de una página web orientada a llegar directamente al público en general, aunque todavía no tiene una fecha definida.
Por el momento, la prioridad es consolidar la operación y avanzar hacia su próximo hito empresarial. “La meta es cumplir el año 20 (ahora tienen 13) después de eso, ya veremos”, sentenció Barrios.


