En la Cueva del Azufre situada en la frontera entre Albania y Grecia, investigadores encontraron en 2025 una enorme colonia de más de 111.000 arañas que vive en completa oscuridad. La estructura, formada por miles de redes individuales con forma de embudo, cubre unos 106 metros cuadrados de una pared rocosa.
El hallazgo, descrito en un estudio publicado en la revista Subterranean Biology, representa la primera evidencia de comportamiento colonial en dos especies de arañas que no eran conocidas por vivir de esta manera. Los investigadores señalan que probablemente se trata de la telaraña más grande del mundo.
La Cueva del Azufre donde viven más de 111.000 arañas
La colonia se encuentra en una caverna formada por ácido sulfúrico generado a partir de la oxidación del sulfuro de hidrógeno presente en el agua subterránea. En una zona cercana a la entrada, un pasadizo estrecho y de techo bajo está cubierto por una enorme red de seda.
La colonia de arañas que habita en cuevas construyeron lo que parece ser la telaraña más grande jamás encontrada. Foto: Subterranean BiologyLa estructura fue descubierta en 2022 por integrantes de la Sociedad Espeleológica Checa durante una expedición en el cañón de Vromoner. Dos años después, un grupo de científicos visitó la cueva y recogió ejemplares que posteriormente fueron analizados.
"El mundo natural todavía guarda innumerables sorpresas para nosotros. Si intentara expresar con palabras todas las emociones que surgieron en mí cuando vi la telaraña, destacaría admiración, respeto y gratitud. Hay que vivirlo para saber realmente qué se siente", señaló a Live Science el biólogo István Urák, autor principal de la investigación.
Dos especies de arañas comparten una pared rocosa
Los análisis identificaron dos especies en la colonia: Tegenaria domestica, conocida como araña doméstica tejedora de embudo, y Prinerigone vagans. Los investigadores calcularon que había unas 69.000 ejemplares de la primera y más de 42.000 de la segunda.
Un tejedor de embudo de granero o araña doméstica doméstica (Tegenaria domestica) en la Cueva del Azufre. Foto: Subterranean BiologyAmbas especies son comunes cerca de las viviendas humanas, pero no se sabía que construyeran redes de esta manera. En la cueva, miles de telarañas individuales están tan juntas que forman una estructura continua sobre la pared.
El hallazgo resulta especialmente llamativo porque, en condiciones habituales, los científicos esperarían que T. domestica pudiera alimentarse de P. vagans. Sin embargo, la oscuridad permanente de la cueva podría afectar la visión de las arañas y favorecer que ambas especies convivan.
Las bacterias del azufre nutren la colonia sin luz solar
Aunque la cueva permanece en oscuridad, allí existe una cadena alimentaria capaz de sostener a la enorme colonia. Las arañas se alimentan de mosquitos no picadores, mientras que estos insectos consumen biopelículas microbianas formadas por bacterias que oxidan el azufre.
Un arroyo rico en azufre, alimentado por manantiales naturales, atraviesa la cueva y aporta sulfuro de hidrógeno. Esta combinación permite que microorganismos, mosquitos y arañas sobrevivan en un ambiente donde no existe luz solar.
Los análisis también encontraron que las arañas de la cueva tienen microbiomas menos diversos que los ejemplares de las mismas especies que viven fuera de ella. Los datos moleculares mostraron, además, diferencias genéticas entre los habitantes de la cueva y sus parientes externos.
106 metros cuadrados de seda de araña permanecen ocultos en la oscuridad
Para Urák, las condiciones extremas de la cueva podrían explicar parte de este comportamiento inesperado. "A menudo pensamos que conocemos completamente una especie, que entendemos todo sobre ella, y, sin embargo, todavía pueden producirse descubrimientos inesperados. Algunas especies muestran una notable plasticidad genética, que normalmente solo se hace evidente bajo condiciones extremas. Estas condiciones pueden provocar comportamientos que no se observan en circunstancias ‘normales’", explicó.
Los investigadores consideran importante preservar la colonia, aunque su ubicación entre dos países puede plantear dificultades. Mientras tanto, el equipo trabaja en una nueva investigación para obtener más información sobre los habitantes de la Cueva del Azufre y comprender mejor cómo una comunidad de este tamaño pudo desarrollarse en las profundidades de una cueva sin luz.


