Años atrás, la iglesia Las Nazarenas, ubicada en el centro de Lima, no solo era el epicentro de la devoción por el Señor de los Milagros. Sus alrededores también albergaban otro interés: el turrón Doña Pepa.
Sin embargo, este postre, elaborado con bastones de masa perfumada con anís, bañados en miel de frutas y decorados con grajeas y caramelos, ha trascendido las calles del centro histórico. Hoy, su producción se extiende a panaderías y pastelerías de distintos distritos limeños, que ofrecen versiones propias con una creciente variedad de tamaños, formas, presentaciones e incluso sabores.
Exportaciones crecieron
Esta expansión ha traspasado fronteras comerciales y solo el 2025 generó la exportación de más de 121.231 kilos de su versión clásica; y la tendencia se mantiene positiva este año: entre enero y agosto del 2026, los envíos de esta variedad crecieron 18,6% respecto del mismo periodo del año anterior.
Pero la oferta exportable no se limita a la versión clásica. El interés de las marcas por diferenciarse ha impulsado la creación de nuevos sabores, como chocolate, pistacho, castaña e incluso arroz. Entre ellos, el de chocolate se ha convertido en una de las variedades de mayor crecimiento este año, con un incremento de 1.025,8% e ingresos por US$65.964,24.
De esta manera, tanto el turrón clásico y sus diferentes versiones han sumado envíos por US$430.854,06. Esto significa un total de 86.432,59 kilos en los primeros ocho meses de este año, con un crecimiento de 43,96% frente al mismo periodo de 2025.
Del total, al menos el 44% de envíos llegaron a Estados Unidos, seguido de Ecuador, que registró el mayor crecimiento de la demanda, con un incremento de 191.719,3%; en tanto, Países Bajos representó el 14% de las exportaciones. El resto de los envíos se distribuyeron en menor medida a países como España, Chile, Italia, entre otros, de acuerdo con datos compartidos por la Gerencia de Agroexportaciones de ADEX.
Consumo interno
En el mercado local, el consumo de turrón de Doña Pepa alcanzó los 8 millones de kilos a nivel nacional en el 2025, un crecimiento de 14% frente al 2024, informó la Asociación Peruana de Empresarios de la Panadería y la Pastelería (ASPAN) aquel año. Si bien para el 2026 aún no se ha proyectado una cifra, las empresas productoras ya esperan crecer a doble dígito. En algunos casos, las ventas de este postre tienen un peso relevante en los ingresos del mes.
“El turrón de Doña Pepa en el Perú ha evolucionado muchísimo. Si bien antes se le asociaba con el mes morado, ahora lo encontramos todo el año en supermercados, pastelerías y en distintas presentaciones, tamaños, variedades e incluso sabores. Hemos visto que cada panadería tiene su propia versión; encontramos palitos de sabores, como los elaborados con harina de maíz morado, y opciones con mieles de frutas, pero también con chocolate y en formatos como helado de turrón o alfajores”, destaca Olga Castro Matos, directora de la carrera de Arte Culinario de la USIL.
Entre las empresas que apuestan por esta tradición gastronómica figura El Señorío de Sulco, cuyo turrón ganó el premio Somos 2025 en la categoría de mejor turrón de Doña Pepa. El restaurante produce este postre exclusivamente en octubre y espera elaborar 2.500 kilos, con ingresos cercanos a S/250.000. Además de su sabor, uno de sus principales atributos es la presentación dentro de un retablo ayacuchano, decorado con detalles alusivos al Señor de los Milagros.
“Tenemos diferentes presentaciones y pesos; además, hacemos alianzas con otras marcas para impulsar las ventas. Este año, junto con la empresa de chocolates Renacer, lanzamos una promoción en conjunto”, refirió Cusi Solórzano, responsable de marketing y ventas de El Señorío de Sulco.
En la pastelería Italo, por su parte, la comercialización del turrón clásico se mantiene durante todo el año, aunque en octubre cobra especial relevancia: representa el 40% de los ingresos del establecimiento en ese mes. Según su gerente, Raúl Caldas, la empresa espera vender al menos 2.000 kilos, un crecimiento de 17% frente al año anterior, con ganancias cercanas a S/150.000.
“Tenemos presentaciones en porciones de 120 gr., de un cuarto de kilo, de medio kilo y de un kilo, además de la venta al peso. El formato de medio kilo es el más solicitado. El consumo de turrón definitivamente se ha incrementado gracias a las campañas gastronómicas que promueven este postre”, comenta Caldas.
A una escala mayor, Tanta proyecta producir 11.000 kilos, equivalentes a 11 toneladas. La cifra representa un aumento de 9% respecto del 2025 y generaría alrededor de S/800.000 en ventas. La marca ofrece diversos formatos, desde porciones de 125 gramos hasta presentaciones de un kilo, aunque el de medio kilo es el más adquirido. Para este año, también incorporó una nueva presentación denominada “turroneable”, que se comercializa en sus locales Tanta to Go, detalla Roberto Rojas, gerente corporativo de Tanta.
“Nuestro propósito va más allá de ser mejor. Tanta prefiere que su turrón sea compartido y disfrutado por los peruanos; es decir, no queremos ser una estrella, pero sí una opción deliciosa para el país”, destacó Rojas.
La campaña se prepara con tres meses de anticipación, comienza en septiembre y puede extenderse hasta las dos primeras semanas de noviembre. Aunque sus turrones están disponibles durante todo el año, la marca también ha ingresado al Duty Free del aeropuerto, donde los ofrece a los turistas.
Aumento en los costos
La inflación también ha impactado en los costos de producción de los turrones. En la pastelería Italo, estos se han incrementado alrededor de 30%, principalmente por el encarecimiento del azúcar. Pese a ello, la empresa decidió no trasladar el alza al consumidor final y ha asumido una reducción de sus márgenes para compensar el incremento.
“El azúcar es lo que más se ha incrementado, casi 35%. Las frutas también han subido, sobre todo en los últimos meses, pero nosotros tenemos que manejar los costos porque no podemos subir el precio del turrón. Este producto ya tiene un precio conocido y no lo hemos aumentado ni este año ni el anterior”, menciona Caldas.
En El Señorío de Sulco, en cambio, el impacto ha sido leve. Solórzano explicó que los aumentos se han concentrado en algunos insumos, mientras que la mayoría mantiene sus precios. En el caso de la mantequilla, la harina y los frutos secos, las alzas se sitúan en un rango de entre 0% y 5%.


