El Gobierno de Donald Trump se juega hoy el control del Congreso de Estados Unidos (EE.UU.) en las llamadas elecciones de medio término. El resultado podría marcar el futuro de su política exterior, que ha estado caracterizada por el uso de aranceles, cuyo alcance afecta hasta hoy a América Latina, incluido Perú.
Diversos analistas proyectan que el Partido Republicano podría perder la mayoría que mantiene en el Legislativo de EE.UU. en las dos cámaras que la componen. De hacerse realidad ese pronóstico, ¿se frenaría la facilidad de Trump para imponer más tarifas a las exportaciones peruanas?
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Un as bajo la manga presidencial
Este martes 3 de noviembre los estadounidenses votarán por renovar a todos los miembros de la Cámara de Representantes y a 35 de los 100 escaños del Senado, la cámara alta que aprueba o bloquea los proyectos de ley que promueve Representantes.
Como dice su nombre, las elecciones de “medio término” se realizan a la mitad del periodo presidencial. Diversas encuestas apuestan porque el Partido Demócrata retomaría la mayoría en la cámara baja y podrían acortar la distancia en el Senado.
Bajo ese escenario, algunos apuntan a que el Congreso opositor podría entorpecer, en lo que le queda de mandato, la política arancelaria de Trump. Sin embargo, los expertos consultados por Gestión recordaron que el presidente de EE.UU. tiene un as bajo la manga para estas situaciones.
Herrera recordó que Trump ha demostrado, políticamente hablando, que puede redoblar sus políticas incluso cuando pierde control. De hecho, lo hizo específicamente con los aranceles y ya adelantó que se volverá el “Señor Veto” si los Republicanos pierden la contienda.
Tras que la Corte Suprema de EE.UU. revocara los llamados “recíprocos”, invocados bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977, Trump ordenó nuevas tarifas bajo Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, con la excusa de prohibir importaciones producto del trabajo forzoso, afectando al Perú y otros 59 países.
“Aprobar incrementos en los aranceles o la guerra en Irán son atribuciones congresales, pero el Gobierno de Trump ha identificado excepciones para tomar esas medidas en ausencia de aprobación congresal. Ya han emitido resoluciones oponiéndose, pero el Ejecutivo ha hecho caso omiso”, recalcó.
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¿Perú entre los principales objetivos?
Con los aranceles actuales en vigencia, EE.UU. aplica una tasa del 12.5% a las exportaciones peruanas, aumentando la tasa previa bajo los “aranceles recíprocos”, que era del 10%.
“(Más golpeados serán) los países latinos que dependen mucho más del comercio con EE.UU.. Hablamos de Centroamérica. En Sudamérica el contexto es diferente: comercian mucho más con China, incluso casi duplica al volumen total con EE.UU. para esta región. Los más expuestos serían México, República Dominicana o Colombia”, apuntó Jiménez.
Brasil, sumó Herrera, sería otro de los afectados, especialmente tras la victoria de Lula da Silva en sus últimas elecciones presidenciales. El mandatario ha enfrentado directamente a Trump, incluso pidiéndole a la Organización Mundial del Comercio (OMC) que se pronuncie respecto a los aranceles que se impulso a su país.
“Esa lejanía entre EE.UU. y Brasil podría agravarse. Otro candidato es México, que ha sido conciliador, su déficit comercial es el más grande de todos. Creo que otros países como Perú, Chile o Colombia tienen a su favor la cercanía política de sus mandatarios con la Casa Blanca”, indicó.
“Presión interna” podría pesar más
Donald Trump gobernará EE.UU. hasta 2028, elecciones en las que constitucionalmente no podrá volver a participar como candidato presidencial.
Jiménez, al igual que Herrera, fueron enfáticos en precisar que, si existe hoy una posibilidad real de que los Republicanos pierdan poder en el Congreso, responde al descontento de los estadounidenses frente al alza del costo de vida, por la alta inflación, así como los propios aranceles, que han tenido un impacto sobre el empleo.
“Lo que le permitiría retomar control a los Demócratas es la agenda interna. Para la mayor parte de los ciudadanos de EE.UU. la agenda internacional no es prioridad, excepto con Canadá, que no fue bien recibido porque su relación siempre fue amigable. De las tarifas con México, Perú o Brasil no se habla”, aseguró Herrera.
Jiménez, por esos motivos, no cree que Trump busque mayores cambios a la política arancelaria, pero sí mantener lo ya en curso, con el fin de dejar estas disposiciones como parte de su legado, ya que no podrá gobernar más EE.UU. tras 2028.
“Yo creo que lo que veríamos es un fortalecimiento de la política migratoria e industrial interna, en lugar de cambios significativos en la política exterior con América Latina y, sobre todo, Medio Oriente”, refirió.


