Un grupo de trabajadores de la Municipalidad Distrital de Yarabamba protestó esta mañana por los despidos presuntamente injustificados que, según denunciaron, por no haber apoyado en la campaña del alcalde José Luis Luna, quien buscó la reelección el 4 de octubre, pero no ganó.
Los servidores señalaron que ingresaron nuevos trabajadores y ellos fueron retirados de sus puestos, en algunos casos, pese a tener órdenes de servicio vigentes y otros a la espera de firmar los documentos, pese a que ya habían empezado a trabajar.
Una de las trabajadoras del área de Agua y Desagüe de la Gerencia de Medio Ambiente contó que el miércoles, alrededor de las 4 de la tarde, seis trabajadores de la municipalidad, entre ellos serenos, personal de Informática ingresaron a su oficina para solicitarle que entregue el cargo y las contraseñas de su computadora.
Según relató, los trabajadores le indicaron que cumplían una orden de “arriba”. La servidora afirmó que llevaba más de tres años trabajando para la municipalidad como asistente administrativa bajo órdenes de servicio.
Ante lo ocurrido, los trabajadores acudieron a la Policía para dejar constancia de lo que consideran un despido injustificado.
Otro de los afectados es un vigilante de la municipalidad, quien señaló que durante los últimos cuatro años trabajó de manera descontinua para la entidad. Contó que hace apenas una semana había sido convocado nuevamente para prestar servicios, pero fue retirado sin explicación.
“Ha sido una semana perdida”, manifestó, al expresar su preocupación porque duda de que le paguen por los días trabajados.
Una joven aseguró que su orden de servicio estaba vigente hasta noviembre; sin embargo, dijo que fue separada antes de que terminara el periodo establecido.
Si bien una orden de servicio corresponde, en principio, a una contratación de naturaleza civil y no supone necesariamente cumplir un horario o trabajar de manera subordinada dentro de la entidad, en el sector público existen casos en los que estas relaciones pueden terminar funcionando en la práctica como una relación laboral, cuando se imponen horarios, órdenes directas y el uso permanente de equipos de la institución.


