A pocos días de cumplir 90 años, Rosa Crovetto Alvarado vivió una experiencia especial en las instalaciones de El Comercio, el Diario que la ha acompañado durante más de cuatro décadas. Su afición por los tradicionales geniogramas, que comenzó como una costumbre familiar, se ha convertido en una actividad cotidiana que mantiene hasta la actualidad. Esta vez, sin embargo, fue ella quien protagonizó una historia entre las páginas y los recuerdos del periódico.
La visita se realizó como parte de una sorpresa organizada por su hijo, Alfieri Quiroz Crovetto, quien se comunicó con El Comercio para solicitar un reconocimiento a la dedicación de su madre. Rosa, quien hoy cumple 90 años, recorrió distintos ambientes del Diario y recibió como obsequio un ejemplar del 7 de noviembre de 1936, fecha de su nacimiento, junto con un geniograma para resolver.
El encuentro contó con la presencia de Juan Aurelio Arévalo Miró Quesada, director periodístico de El Comercio; Mario Cortijo, quien inició su carrera como coordinador y jefe del Departamento de Investigación Periodística y Archivo (DIPA) del Diario; y su hijo Alfieri, quien la acompañó durante esta jornada.
La relación de Rosa Crovetto con los geniogramas comenzó mucho antes de convertirse en una fiel lectora de El Comercio. Desde pequeña, creció en un hogar donde la lectura era una actividad habitual. Su padre tenía una librería y sus hermanas mayores disfrutaban resolviendo estos juegos de palabras, una costumbre que ella terminó adoptando.
“Siempre me ha gustado hacer los geniogramas. Desde chica, como yo era la menor de seis hermanos, veía a mis hermanas. Éramos cinco hermanas y a ellas también les gustaba hacer sus geniogramas”, recordó durante la entrevista.
La afición por las palabras también estuvo relacionada con el ambiente familiar en el que creció. “Eso también lo heredé de mis hermanas. Y mi papito, que tenía su librería, siempre estábamos leyendo los libros”, comentó.
Con el paso de los años, aquella actividad se convirtió en una tradición que Rosa mantuvo incluso después de formar su propia familia. Su hijo recuerda que, desde que era niño, observaba a su madre concentrada en resolver los geniogramas del periódico.
Actualmente, más de 40 años después, Rosa conserva el mismo entusiasmo por completar estos desafíos, tanto en sus versiones semanales como en las ediciones gigantes y dominicales.
Rosa Crovetto mantiene una rutina particular para dedicarse a su pasatiempo favorito. Las tardes son el momento que reserva para concentrarse en las pistas y respuestas de los geniogramas que encuentra en las páginas de El Comercio.
Al preguntarle por las herramientas que utiliza para resolver las palabras más complicadas, mencionó una que la acompaña desde hace años: “Siempre estoy con mi Larousse, mi diccionario Larousse”.
Su hijo Alfieri Quiroz señaló que, además de los diccionarios y otras publicaciones de consulta, actualmente también recurren a Internet cuando alguna respuesta resulta especialmente difícil. De esta manera, las herramientas digitales se han incorporado a una tradición que comenzó mucho antes de la aparición de las nuevas tecnologías.
Aunque reconoce que algunos geniogramas le han presentado mayores dificultades, Rosa continúa enfrentándose a cada edición con el interés de descubrir nuevas palabras y ampliar sus conocimientos.
Para ella, resolver estos juegos constituye una oportunidad para mantenerse interesada en aprender. “Es el motivo de saber, de aprender algo mejor. Algo nuevo también. Eso es lo principal para ejercitar mi mente”, expresó.
Los geniogramas también han formado parte de algunos de los recuerdos familiares más especiales de Rosa Crovetto. Uno de ellos ocurrió cuando sus nietos, entonces pequeños, la ayudaron a resolver un desafío relacionado con los personajes de Star Wars.
Según recordó su hijo, Rosa desconocía algunas de las respuestas relacionadas con aquella saga, por lo que sus nietos aprovecharon sus conocimientos para ayudarla a completar las casillas.
Aunque algunos de sus nietos viven actualmente en el extranjero, aquellos momentos permanecen entre los recuerdos que ha construido alrededor de los geniogramas.
Su dedicación también la llevó a participar en actividades relacionadas con este tradicional pasatiempo de El Comercio. Según contó su hijo, en una oportunidad obtuvo un premio de aproximadamente 400 dólares en un concurso del Diario, entre 2007 y 2008.
Asimismo, en 2015 asistió a un encuentro de aficionados a los geniogramas realizado en Los Delfines, donde compartió su entusiasmo con otras personas que disfrutaban de la misma actividad.
La mañana de su visita, Rosa Crovetto tuvo la oportunidad de conocer los espacios donde diariamente se elabora el periódico que ha leído durante buena parte de su vida.
Durante el recorrido, observó el trabajo de los periodistas desde sus escritorios en la sala de redacción de El Comercio. También visitó la cúpula del edificio, un espacio emblemático donde se han desarrollado reuniones y encuentros con representantes de distintas instituciones y autoridades del país.
Posteriormente, conoció la sala de reuniones, donde se exhiben fotografías de integrantes de la familia Miró Quesada, vinculada históricamente con la trayectoria del Diario. La visita también incluyó el archivo histórico, lugar donde se conservan ejemplares de El Comercio publicados a lo largo de distintas épocas.
Uno de los momentos más significativos de la jornada llegó cuando recibió un ejemplar del periódico correspondiente a la fecha de su nacimiento, el 7 de noviembre de 1936. El obsequio le permitió acercarse a las noticias publicadas el día en que nació, hace nueve décadas.
El regalo estuvo acompañado de un geniograma de la misma fecha para resolver, un detalle relacionado con la afición que ha mantenido durante tantos años.


