Los importadores de ropa están recortando sus pedidos de prendas de verano ante un consumo que el fenómeno El Niño volvió menos predecible. Solo una categoría mostró avance. ¿Cuál es y por qué la presión también alcanza a Gamarra?
Las importaciones peruanas de seis categorías de prendas de verano (shorts, camisas, vestidos, polos, chalecos y blusas) sumaron US$ 122.37 millones entre enero y setiembre de 2026, lo que significa una caída de 10.6% en valor CIF frente al mismo periodo de 2025, según el Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL).
En volumen, las compras externas llegaron a 28.58 millones de unidades, 9.4% menos que un año atrás.
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Los shorts registraron la mayor contracción: retrocedieron 29% en valor y 25% en volumen, al pasar de 6.2 millones a 4.7 millones de unidades. Para el gremio, el resultado responde a una estrategia más cautelosa de los importadores, que buscan no repetir los excedentes acumulados en 2025 y reducir el riesgo de mantener inventarios de baja rotación.
En camisas, las importaciones bajaron 14.3% en valor y 22.5% en volumen, aunque las compras se intensificaron durante el tercer trimestre. Los vestidos, por su parte, disminuyeron 9.1% en valor y 14.7% en unidades.
Los polos, la categoría de mayor volumen entre las analizadas, sumaron 18.6 millones de unidades importadas, 3% menos que en el mismo periodo del año anterior. Los chalecos de verano retrocedieron 8.3% en valor y 2.5% en unidades; según el Idexcam, mantienen demanda en segmentos como trabajadores de oficina.
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Blusas, la excepción
Las blusas fueron la única categoría con aumento en el valor importado acumulado: subieron 2.8%, hasta US$ 7.3 millones. Sin embargo, el volumen cayó 9.6%, a cerca de un millón de unidades. Solo en setiembre ingresaron 309,064 unidades, 23% más que en el mismo mes de 2025.
Óscar Quiñones, jefe del Idexcam, precisó que la caída de las importaciones no implica necesariamente una mayor participación de la producción nacional. En el caso de los shorts, explicó, el retroceso obedece a la cautela de los importadores, mientras que el desempeño de las blusas muestra que algunas prendas aún tienen espacio para crecer en determinados meses.
“Estos resultados evidencian que las empresas del sector textil y de confecciones están ajustando sus volúmenes y calendarios de compra para responder a una demanda menos estacional”, señaló.
Gamarra: stock de invierno y algodón en riesgo
El cambio en los patrones de consumo también golpea a los productores locales. Empresarios de Gamarra reportaron pérdidas superiores a S/ 1,000 millones en la última campaña de invierno por la acumulación de chompas, casacas y poleras sin vender.
Según el Idexcam, esa situación compromete el capital de trabajo de las mypes, que planifican sus campañas con meses de anticipación y necesitan recuperar lo invertido para financiar nuevas producciones. Con inventarios acumulados, su capacidad para comprar telas e insumos para prendas ligeras se reduce.
A ello se suma el riesgo sobre la cosecha nacional de algodón por los efectos climáticos de El Niño. El gremio advierte presiones especulativas sobre los precios de telas e hilados locales, lo que encarece los insumos y dificulta que los confeccionistas compitan en precio con las prendas de verano importadas de Asia.
Para las mypes de Gamarra, el reto será recuperar liquidez, ordenar sus inventarios y sostener márgenes frente a una oferta importada con precios y disponibilidad que presionan a la producción local.


