"Este sábado hay un punto de convergencia de muchas rabias", así describió la tatuadora Florine Pigny la jornada de manifestaciones en Francia, donde ya se reportó la detención de cien personas. El encarecimiento de la vida es el principal punto de malestar social a seis meses de la elección presidencial para elegir el sucesor de Emmanuel Macron.
Según declaró para AFP la mujer de 36 años, la actualidad del país hace que la preocupación por el futuro de su hija y por la situación de los servicios públicos la obligue a ser parte de las acciones de protesta. Al igual que su caso, el llamado titulado Amarillos y Jóvenes reunió a los chalecos amarillos, a la generación Z, campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados y más.
Hasta el mediodía en Francia, la Prefectura de Policía de París reveló para EFE el arresto de al menos cien personas, todas bajo la acusación de llevar protecciones y armas prohibidas. Un promedio que fue ampliado por el entorno del ministro del Interior, Laurent Nuñez, desde donde se informó la detención de 166 personas.
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Acciones de disuasión
Cabe indicar que las fuerzas del orden vivieron sus propias acciones, ya que realizaron 589 controles preventivos, en particular en las cercanías de las estaciones.
En particular, los agentes intervinieron para la dispersión de dos concentraciones, una de carácter sindical formada por un centenar de personas que se habían concentrado en los alrededores de la estación del Norte y otra de estudiantes de liceos que tuvieron como punto de partida la calle de Rennes, con dirección a la estación de Montparnasse.
De acuerdo con los reportes de AFP, durante las acciones se utilizaron gases lacrimógenos con la finalidad de impedir las marchas no autorizadas por las calles de la capital. Dentro de los puntos estratégicos resguardados por las fuerzas de seguridad también se encuentra la turística avenida de los Campos Elíseos, donde se prohibió cualquier acto de protesta.
Al respecto, Nuñez advirtió que se podrán usar granadas aturdidoras en caso de que los disturbios urbanos se desaten. La sutil amenaza tuvo un gran contraste con el pedido del propio Macron, quien llamó a la calma el viernes y condicionó el derecho a la manifestación con el debido respeto.
Un reclamo impulsado desde las redes sociales
La cita que reúne a más de un grupo de protesta surgió desde hace semanas en las redes sociales, que nombró este sábado como día clave para manifestarse sobre el encarecimiento de la vida, que en el caso de Francia se plasma especialmente en el aumento del combustible. Según el sitio 17octobregiletjaune.net, se prevén cerca de 1.500 acciones.
Por su parte, las autoridades prevén alrededor de 200.000 manifestantes, de los cuales 40.000 se encontrarán en París.


