En medio del proceso de reorganización de Petroperú y de ejecución de los planes de promoción de bloques patrimoniales de esa empresa, a cargo de ProInversión, surgen dudas sobre el destino que tendrá el principal activo de esa compañía estatal: la nueva refinería Talara, a juzgar por declaraciones de las autoridades involucradas en el tema.
La semana pasada, el presidente ejecutivo de ProInversión, Luis del Carpio, en declaraciones a RPP, anunció que esa agencia gubernamental alistaba un “modelo de concesión” para la mencionada refinería, donde el sector privado invertiría “fuertes cantidades de dinero”.
Además, había explicado que Petroperú podría acceder a las ganancias que generara esa concesión, bajo un modelo similar al que se aplica en las concesiones de puertos y aeropuertos; para enero del 2027 se tendría listo el plan para dicha planta.
Tal anuncio había encendido las alarmas de la Federación Nacional de Trabajadores Petroleros, Energía y Afines del Perú (Fenpetrol), que agrupa a cinco sindicatos de las unidades de negocio de Petroperú.
Ese gremio había expresado su rechazo al anuncio de una eventual concesión de la mencionada refinería porque, consideraron, comprometería el control de una infraestructura fundamental para el suministro de combustibles y la autonomía de Petroperú.
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Minem: no habrá concesión
Consultado por Gestión, el ministro de Energía y Minas, Guillermo Shinno, respondió que con la nueva refinería no se apunta a una concesión, sino que se debería dar bajo contrato a una administración privada, para que esta la opere correctamente.
A cambio de ello, anotó, la petrolera estatal recibirá un fee, es decir, unas ganancias firmes, recordando que Petroperú es una empresa que tiene una deuda de más de US$ 6,000 millones, generados por la construcción de esa infraestructura de refinación.
“En esa esa línea se está trabajando, para que, mediante operaciones eficientes, a través de administraciones privadas, pueda Petroperú lograr ese objetivo”, aseveró el ministro. De hecho, señaló que ProInversión se encontraba revisando ese proceso, pero habrá que ver si hay interesados.
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Modelamientos financieros
El titular del Minem refirió que ProInversión, junto a la consultora Deloitte, elaboran unos modelamientos financieros para ver qué tan rentable puede ser cada línea de negocio de esa empresa como para que efectivamente algunos privados quieran tomar su administración.
“No es privatización, no es concesión, sino administración”, insistió el ministro Shinno, aunque añadió que, en todo caso, ProInversión es el que está a cargo de definir cómo va a avanzar en esa línea.
Vale recordar que, según el Decreto de Urgencia N° 010-2025, ProInversión es la entidad a cargo de la conducción integral del proceso de reorganización patrimonial y operativa de Petroperú, y el que decide sobre la transferencia de activos a bloques patrimoniales o fideicomisos.
Gestión consultó a ProInversión para que -ante lo declarado por el ministro Shinno- precise o confirme el modelo de negocio que alista para incorporar inversión privada en el mencionado activo de Petroperú, y el número de interesados en participar, pero hasta el cierre de este artículo no obtuvo respuesta.
Diferencia entre las dos modalidades
Consultado sobre el tema, Carlos González, director gerente de Enerconsult, señaló que ambas modalidades (concesión o administración) tienen sus diferencias más importantes en la parte económica.
En la concesión, explicó, el riesgo comercial lo asume el concesionario; en el contrato de administración, el riesgo sigue siendo del propietario (Petroperú), a menos que en el contrato se pacte lo contrario.
Además, en la concesión, anotó el experto en hidrocarburos, los ingresos generados por la refinería le corresponden al concesionario; mientras que en el contrato de administración le corresponden al propietario.
González sumó que, en la concesión, el privado operaría integralmente la refinería desde la carga hasta la comercialización de los derivados; en tanto, en el contrato de administración, el privado percibe una remuneración del propietario.
Otra diferencia es que, mientras las concesiones son de largo plazo, los contratos de administración pueden ser de mediano plazo o menos.
Cláusulas “doradas”
El exdirector de Petroperú, Pedro Gamio, consideró que la mejor alternativa no es concesionar la refinería, sino que incorpore a uno o varios socios de primer nivel que permita garantizar que la planta tendrá una operación competitiva, a través de una administración técnica privada, sujeta a lo que denominó “cláusulas doradas”.
Eso, indicó Gamio, también exviceministro de Energía, significa incorporar un régimen de excepción para que Petroperú -en determinados momentos- pueda hacer prevalecer ciertas prerrogativas, como la de priorizar el abastecimiento de combustibles en casos de emergencia.
Igualmente, observó que, si se diera en concesión la planta, se perdería la oportunidad de generar ingresos para la petrolera y la posibilidad que aplique el rol regulador que tiene sobre el mercado de combustibles.
A su turno, Aurelio Ochoa, expresidente de Perupetro y del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), dio a entender que ante las dudas sobre qué posición va a prevalece, sería interesante que se pronuncie el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para evitar contradicciones en el tema.
Además, Ochoa consideró que, si se diera en concesión esa planta, se podría leer, para quienes están en contra, como una suerte de “privatización temporal” con contrato por 30 o 40 años, cuando el Gobierno de Keiko Fujimori había ofrecido no privatizar esa empresa estatal.
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Apagón afectó a la refinería
Recientemente, Petroperú informó que la interrupción del suministro eléctrico que se produjo la tarde del domingo 1 de noviembre, por una desconexión en la línea de transmisión entre Chimbote a Trujillo, afectó también las operaciones de las unidades de procesos y unidades auxiliares de la nueva Refinería Talara.
Tras la reposición del servicio eléctrico en la víspera, la empresa informó a Gestión que -hasta la mañana del lunes 02 de este mes- esa compañía estaba en proceso de arranque de la mencionada planta refinadora.
Señaló que, hasta el 30 de octubre último, su producción se mantenía en torno a 60,000 barriles diarios de productos refinados.
Vale recordar que, culminada la construcción de esa refinería, en diciembre del 2023, debía estar en capacidad de poder procesar una capacidad máxima de 95,000 barriles de crudo por día.


