Durante siete años consecutivos, América Latina se ha mantenido en la cima del crecimiento global de Red Hat, la multinacional tecnológica especializada en software de código abierto para empresas. Sin embargo, en la alta dirección de la compañía existe la convicción de que el verdadero motor de la región apenas comienza a acelerar, y que Perú está llamado a asumir un rol protagónico en esa curva de expansión.
Hasta hace poco, Red Hat proyectaba avanzar a ritmos de entre 15% y 20% anual en el mercado peruano. Pero la firma de software detectó que las empresas locales están adoptando a un ritmo acelerado sistemas abiertos y reestructurando sus presupuestos tecnológicos, lo que ha hecho que esas previsiones quedaran rebasadas.
Gilson Magalhães, vicepresidente y gerente general de Red Hat Latinoamérica, consideró que la meta del 20% para el país resulta “tímida” y aseguró que la corporación apunta a un desempeño “agresivamente superior”, respaldado por un incremento de recursos e inversiones en su operación local.
“América Latina está creciendo por encima del promedio global porque el mercado está muy abierto al uso de tecnología abierta (open source), especialmente en industrias que demandan alta estabilidad y seguridad. En el caso del Perú, el potencial de la economía y la adopción tecnológica nos llevan a acelerar las inversiones para estar listos ante una demanda creciente”, afirmó Magalhães a Gestión.
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La minería como nuevo motor de inversión
Aunque la banca, las microfinanzas, las telecomunicaciones y el sector público representan el terreno consolidado de la compañía en el país, la estrategia para escalar el negocio apunta hacia industrias no tradicionales. En ese mapa, la minería se perfila como la principal apuesta. Diego Francia, Account Director de Red Hat para Perú y Bolivia, explicó a Gestión que la presencia de la marca en el país en otros sectores facilita dar el salto hacia la industria extractiva.
“En minería vemos un espacio de crecimiento enorme. Las empresas del sector están elevando su inversión tecnológica para integrar analítica e inteligencia artificial que permita anticipar el desgaste de maquinaria, optimizar la carga de camiones e interconectar sensores en socavón. La tecnología dejó de verse como un costo operativo para gestionarse como una inversión que genera eficiencia directa”, señaló Francia.
Este despliegue en sectores clave descansa sobre un modelo comercial 100% indirecto en el país: la totalidad de las transacciones de Red Hat en Perú se concreta a través de su red de socios e intermediarios (partners) locales, quienes actúan como brazo ejecutor en el mercado. Asimismo, ante la brecha de profesionales técnicos capacitados en la región -un cuello de botella recurrente identificado por la propia firma para la ejecución de proyectos complejos-, la compañía busca acortar esa distancia incluyendo capacitaciones, certificaciones y asesoría directa de arquitectura dentro de sus contratos de suscripción.
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Entre la “ansiedad” por la IA y el control de gastos
Al analizar el entusiasmo desatado por la Inteligencia Artificial (IA), Magalhães advirtió que el mercado corporativo atraviesa un momento de alta ansiedad que está llevando a varios comités ejecutivos a realizar desembolsos apresurados sin medir el retorno real de su dinero.
“Hay mucha ansiedad en el mercado y las decisiones basadas en el temor suelen derivar en inversiones que no producen resultados. Nuestra recomendación a las empresas es actuar con calma estratégica: antes de desplegar IA, se requiere una estructura sólida que ordene los datos y los coordine sin poner en riesgo la seguridad de la información”, sostuvo Magalhães.
En Perú, Francia coincidió en que los gerentes de finanzas mantienen una postura de mayor cautela. Frente a esquemas externos que cobran por volumen de uso y suelen disparar los presupuestos, Red Hat promueve el desarrollo de modelos de IA alojados en la propia infraestructura de los clientes para hacer viable la inversión.
“En el mercado local todavía hay mucha cautela con la IA porque en muchas iniciativas no se ve un retorno claro y el cobro variable por volumen de uso resulta costoso. Al proponer una IA instalada en la infraestructura del propio cliente, donde el costo se mide por capacidad de procesamiento fija y no por cada interacción, los proyectos vuelven a ser viables y con retornos de inversión mucho más rápidos”, remarcó Francia.
Alerta por ciberseguridad y el regreso a casa
En el frente de la ciberseguridad, Magalhães lanzó un llamado de atención a los directorios al señalar que el uso de IA por parte de cibercriminales para detectar fallas en los sistemas ha generado un “tsunami de vulnerabilidades” sin precedentes.
“La velocidad con la que hoy se detectan fallas en los programas exige que las corporaciones reaccionen de inmediato. No se puede enfrentar una amenaza de esta escala con respuestas superficiales. La ciberseguridad dejó de ser un asunto puramente técnico para convertirse en un factor crítico de supervivencia para el negocio”, enfatizó el vicepresidente regional.
Finalmente, Red Hat identificó un giro en cómo las empresas gestionan sus datos. Tras años de migrar masivamente hacia nubes públicas de terceros, diversas compañías medianas y grandes en el país están retornando a esquemas mixtos y volviendo a guardar información estratégica en servidores locales. Según explicaron los voceros, esta movida responde a la necesidad de las organizaciones de evitar quedar “atrapadas” con un único proveedor, frenar cobros impredecibles y mantener el control absoluto sobre sus datos más sensibles.
“Nuestra propuesta es dar a las empresas la libertad y la opción de elegir dónde corren sus aplicaciones, ya sea en servidores propios, en una nube o en otra, sin quedar rehenes de un solo proveedor (lock-in). Frente a la complejidad tecnológica que se viene, el hito más importante para las corporaciones es contar con la capacidad de reaccionar rápido ante cualquier eventualidad sin perder la soberanía sobre su información”, concluyó Magalhães.


