El mercado peruano de fusiones y adquisiciones (M&A) atraviesa un periodo de cautela. Se cierran menos operaciones que el año pasado, aunque por montos mayores. Según cifras de TTR, publicadas por Gestión, entre enero y septiembre se registraron 91 transacciones por US$ 6,066 millones. El número de operaciones cayó 19.47% frente al mismo periodo del 2025, mientras su valor aumentó 121.99%. El riesgo de un fenómeno de El Niño añade incertidumbre.
En este escenario, los grandes grupos peruanos podrían adquirir mayor protagonismo, acompañados por compradores regionales, especialmente chilenos, según especialistas consultados. Otros mercados enfrentan condiciones menos favorables para expandirse. Estados Unidos concentra inversiones en inteligencia artificial y afronta mayores costos financieros; China arrastra problemas inmobiliarios y Japón debe administrar una elevada deuda pública. Estos factores podrían moderar su apetito por nuevas adquisiciones.
Los conglomerados locales también están modificando sus criterios de inversión. La rentabilidad esperada y las perspectivas de crecimiento pesan cada vez más al decidir dónde mantener o comprometer capital.
El Grupo Romero es un ejemplo de ello. En septiembre, su presidente, Manuel Romero Valdez, habló sobre las transacciones recientes ocurridas en el conglomerado. En ese contexto, el grupo vendió Pesquera Centinela, el 80% de Agrícola del Chira y Primax, mientras reorientaba recursos hacia Orygen y Alicorp.
Una fuente especializada en M&A considera que el grupo ha desarrollado una forma de administrar sus inversiones más próxima a la de un gestor financiero: “se comporta más como Carlyle que como los tradicionales grupos latinoamericanos”. La comparación alude a su disposición a vender negocios, realizar adquisiciones y distribuir capital entre distintos países.
El mercado de gestores financieros también ha evolucionado. En el 2013, Carlyle levantó un fondo de US$ 308 millones dedicado principalmente al Perú. Enfoca y el fondo Fortaleza desarrollaron carteras locales con expectativas de desinversión después de algunos años. Algunas salidas tomaron más tiempo: Carlyle permaneció doce años en Liderman y diez en Inca Rail. La limitada profundidad de los mercados de capitales regionales restringió las alternativas de salida de determinados fondos.
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Actualmente operan también grandes gestores internacionales especializados. KKR participa en infraestructura de fibra óptica; Stonepeak, en infraestructura digital; Ardian, en energías renovables; y BlackRock, mediante Global Infrastructure Partners, en infraestructura portuaria.
El próximo ciclo dependerá también de las empresas que necesiten vender. El endeudamiento puede llevar a algunos propietarios a desprenderse de activos. Otros grupos buscarán concentrarse en negocios más rentables. Los cambios en el consumo, especialmente en alimentos, y la inteligencia artificial también podrían acelerar reorganizaciones empresariales.
La minería presenta condiciones particulares. La demanda de cobre vinculada a la electrificación y el atractivo del oro y la plata mantienen el interés de compradores internacionales. Los compradores industriales extranjeros también siguen activos. Heidelberg Materials adquirió el 70% de Cementos Inka y Holcim tomó el control de Cementos Pacasmayo, como parte de sus estrategias de expansión.
El próximo ciclo de M&A podría tener mayor participación de grupos peruanos y chilenos en determinadas industrias, mientras los inversionistas internacionales mantienen su presencia en minería e infraestructura. El endeudamiento empresarial, las reorganizaciones de portafolios y la disponibilidad de financiamiento determinarán buena parte de las próximas operaciones.
Moisés Navarro Palacios es editor de Opinión de Gestión


