¿Qué hacer cuando su hijo no quiere leer? Claves para motivarlo sin obligarlo
Si se aburre con los libros o solo lee cuando se lo dejan de tarea, especialista recomienda identificar sus intereses y ayudarlo a descubrir la lectura sin presiones.
RPP••Actualizado: 7 nov. 2026, 9:00 p. m.
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Para distintas familias, fomentar la lectura puede convertirse en una negociación diaria. “Lee un rato”, “termina tu libro” o “¿cuántas páginas has leído?” son frases habituales cuando los adultos buscan que sus hijos adquieran este hábito. Sin embargo, cuando un niño o adolescente muestra poco interés por los libros, insistir desde la obligación puede terminar generando el efecto contrario y alejándolo de la lectura.Jimena Alcázar Fernández, psicopedagoga y educadora del Colegio de la Inmaculada Jesuitas, explicó que conocer los intereses de los estudiantes es un primer paso para ayudarlos a desarrollar el hábito lector. La idea no es obligarlos a leer más páginas, sino darles la oportunidad de encontrar historias y temas que despierten su curiosidad.“Antes de exigir que un niño o adolescente lea más, es importante conocer qué le interesa, qué tipo de historias disfruta y qué experiencias ha tenido con la lectura. También es fundamental darnos el tiempo de leer con ellos, ya sea en voz alta, turnándonos las páginas o incluso representando a los personajes de una historia. Cuando los niños ven que los adultos disfrutamos de ese momento, descubren que leer puede ser una experiencia compartida y entretenida, más allá de una obligación”, señaló la especialista.¿Cómo lograr que su hijo se interese por la lectura?1. Busque libros sobre los temas que le gustan. Si le encantan los animales, el fútbol, los videojuegos o el espacio, puede empezar por cuentos, historietas o textos informativos relacionados con esos temas. No todos los niños se enganchan con las mismas historias, por lo que encontrar un tema de su interés puede ser una buena forma de acercarlos a los libros.2. Deje que elija qué quiere leer. En lugar de imponerle un título, acompáñelo a buscar opciones y permita que participe en la elección. Los cuentos, las novelas, las historietas y las revistas también pueden despertar su interés. Lo importante es que descubra qué tipo de lectura disfruta.3. No convierta cada lectura en un examen. Si después de leer siempre le pregunta qué aprendió, quiénes eran los personajes o cuál fue el mensaje del libro, puede sentir que está haciendo otra tarea escolar. Pruebe conversar con naturalidad. Pregúntele qué personaje le gustó, qué habría hecho en su lugar o si la historia le recordó alguna experiencia propia.4. Da el ejemplo en casa. Si sus hijos te ven leer, recomendar un libro o compartir una historia que te gustó, podrán descubrir que la lectura también forma parte de la vida cotidiana. No es necesario dedicarle horas, reservar unos minutos para leer juntos puede ayudar a incorporar este hábito sin presión.5. Respete su ritmo y evite las comparaciones. Algunos niños encuentran rápidamente una historia que los atrapa, mientras que otros necesitan explorar distintos géneros y formatos. Si un libro no le gusta, puede ayudarlo a buscar otro. En lugar de compararlo con sus hermanos o compañeros, reconozca sus avances y anímelo a seguir explorando.6. Mantenga el hábito de leer juntos. Que los niños ya sepan leer por sí mismos no significa que deban dejar de compartir ese momento con los adultos. La lectura compartida permite intercambiar ideas, descubrir historias y disfrutar de los libros en compañía. Leer juntos antes de dormir, por ejemplo, puede convertirse en una rutina que fortalezca el vínculo familiar y mantenga vivo el interés de los menores.La lectura también se descubre en el colegioLa familia no es el único espacio donde los niños pueden desarrollar el gusto por los libros, la biblioteca escolar también puede ayudarlos a explorar historias, descubrir nuevos autores y acercarse a temas que despierten su curiosidad. Jimena Alcázar indica que los libros pueden convertirse en refugios para imaginar, formular preguntas, desarrollar intereses, conocer otras perspectivas y construir una opinión propia.
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