| Fuente: RPP
La psicóloga clínica especialista en infanto-juvenil y neuropsicología, Mabel Burga, advirtió que la violencia entre adolescentes debe analizarse como un problema que involucra a toda la sociedad, en medio de las denuncias por presuntas agresiones sexuales en instituciones educativas. El caso que ha consternado al país y ha puesto el tema sobre le centro del debate es la denuncia de un escolar que habría sido atacado sexualmente por sus compañeros del colegio Liceo Naval Almirante Guise durante un bus que los regresaba a la institución.Y el asunto más reciente se traslada al norte del Perú: una adolescente del colegio Santa Rosa de Lima, en Talara (Piura), denunció haber sido víctima de agresión sexual durante el recreo.En el programa ‘Encendidos’, la especialista Mabel Burga sostuvo que las conductas de las personas se forman a lo largo de su desarrollo, a partir de las experiencias, los aprendizajes y las relaciones con su entorno. Por ello, consideró necesario reflexionar sobre el papel que cumplen las familias, los colegios y la sociedad en la formación de niños y adolescentes.“¿Qué pasa con nosotros como sociedad? Porque esto es una construcción. Yo no puedo llegar ahorita a la maternidad y decir: ‘Mira, este bebé va a ser violador, él va a ser delincuente, él va a…, los papás vienen y dicen ¿qué pasa?’. Obviamente no, porque nosotros nos construimos, el ser humano se construye, todo aprendemos…”, expresó Burga.“Yo siempre digo: aquí hay un problema de sociedad y todos estamos involucrados”, agregó.La psicóloga explicó que la formación de valores como el respeto, la consideración y el cuidado hacia otras personas comienza durante la infancia. En ese proceso, indicó, son importantes las experiencias familiares, la seguridad que reciben los niños y los modelos de comportamiento que encuentran a su alrededor.“¿Qué ejemplos estoy dando entonces? ¿Dónde está mi calma? ¿Dónde está mi coherencia? ¿Dónde está mi razonamiento lógico? ¿Dónde está mi pensamiento crítico?”, cuestionó al referirse a la responsabilidad de los adultos en la formación de las nuevas generaciones. La importancia de las reglas en el hogar y los colegiosBurga también destacó la necesidad de establecer reglas claras de convivencia desde el hogar, pues estas permiten que los niños y adolescentes aprendan a organizar sus actividades, reconocer límites y comprender qué comportamientos son adecuados en diferentes espacios.Desde el ámbito cognitivo, señaló que estas pautas contribuyen al desarrollo de capacidades como el análisis, el razonamiento y la planificación. Asimismo, sostuvo que los menores deben aprender a respetar las normas tanto en sus hogares como en las instituciones educativas y, posteriormente, en otros ámbitos de su vida.No obstante, la especialista precisó que establecer límites no significa recurrir a castigos. En ese sentido, consideró importante promover normas de convivencia que ayuden a los estudiantes a comprender sus responsabilidades y a relacionarse de manera adecuada con los demás.Alerta por el uso del celular y la atención de los estudiantesLa psicóloga también expresó su preocupación por el uso constante de los teléfonos celulares y sus efectos en la atención de los estudiantes. Según comentó, esta situación es una de las dificultades que observa en el ámbito universitario, donde encuentra alumnos que se distraen con estos dispositivos.“Todo es celular, todo es celular y todos están distraídos”, manifestó, al plantear la necesidad de recuperar la atención de los estudiantes y promover una mayor participación en los espacios educativos.Burga consideró que los docentes tienen un papel importante en este proceso y destacó la necesidad de fortalecer el acompañamiento psicológico dentro de las instituciones educativas. Además, cuestionó las condiciones de contratación de los profesionales de psicología en el sector educativo, al señalar que sus vínculos laborales suelen limitarse al periodo comprendido entre marzo y noviembre.La especialista sostuvo que la prevención de la violencia requiere una mirada integral, que considere tanto la formación de los menores en sus hogares como el trabajo de las escuelas y el entorno social. En ese contexto, remarcó que la responsabilidad de construir relaciones basadas en el respeto no recae únicamente en los adolescentes, sino también en los adultos y las instituciones que forman parte de su desarrollo.