La próxima visita del papa León XIV a Argentina vuelve a poner sobre la mesa una de las preguntas que acompañaron los doce años de pontificado de Francisco: ¿por qué nunca regresó a su tierra natal? Una nueva revelación de Guzmán Carriquiry, exsecretario de la Pontificia Comisión para América Latina y antiguo funcionario de la Santa Sede, aportó detalles sobre un viaje que Jorge Mario Bergoglio habría estado dispuesto a realizar durante la última etapa de su vida. La propuesta contemplaba destinos del interior argentino, pero nunca llegó a concretarse.
La revelación sobre el viaje que Francisco sí quería realizar
Durante un encuentro con corresponsales en el Vaticano, Guzmán Carriquiry contó que conversó directamente con Francisco sobre la posibilidad de regresar a Argentina. Según su testimonio, el pontífice le manifestó claramente su disposición a visitar el país. “Me dijo con toda claridad que estaba dispuesto a ir”, recordó el exfuncionario, quien mantuvo una relación cercana con Bergoglio durante varias décadas.
La revelación también permitió conocer algunos detalles del recorrido que se habría considerado. La propuesta contemplaba una visita a Santiago del Estero, provincia vinculada a la historia de la Iglesia argentina, y otra parada en la Patagonia. Buenos Aires, ciudad donde Bergoglio desarrolló gran parte de su trayectoria religiosa, tendría una presencia más breve dentro del itinerario. Sin embargo, aquella planificación no llegó a convertirse en un anuncio oficial del Vaticano.
La tensión política que complicó su regreso a Argentina
Uno de los factores que habría pesado en la decisión fue la profunda división política que atravesaba Argentina. Durante el pontificado de Francisco, distintos sectores intentaron asociar su figura con determinadas corrientes partidarias, especialmente con el peronismo y el kirchnerismo. Esa interpretación generó controversias y provocó que sus encuentros con dirigentes políticos fueran observados desde una perspectiva partidista.
El propio Francisco había explicado en distintas ocasiones que no quería que una visita a su país terminara siendo utilizada políticamente. Su intención, según testimonios de personas cercanas, era que el viaje contribuyera al encuentro entre los argentinos y no profundizara sus diferencias. La diplomacia vaticana también habría advertido sobre el riesgo de que cualquier gesto, discurso o reunión durante su estancia fuera interpretado como un respaldo a uno de los sectores enfrentados.
Cristina Kirchner, Mauricio Macri y las relaciones que generaron controversia
Durante sus años en el Vaticano, Francisco recibió a distintos presidentes y dirigentes argentinos. Entre ellos estuvieron Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri, Alberto Fernández y, posteriormente, Javier Milei. Esas audiencias formaron parte de sus responsabilidades como jefe de la Iglesia católica, pero en Argentina algunas fueron interpretadas como señales de cercanía política, alimentando las discusiones sobre su supuesta identificación con determinados sectores.
La relación con los dirigentes sociales también fue objeto de debate. El pontífice mantuvo contacto con organizaciones vinculadas a la economía popular y con referentes como Juan Grabois, a quienes había acompañado desde su etapa como arzobispo de Buenos Aires. No obstante, Francisco rechazó públicamente que se lo definiera como militante peronista. En su libro El pastor, publicado en 2023, sostuvo que nunca había estado afiliado a ese partido ni había sido simpatizante.
El viaje de 2017 que terminó cambiando su itinerario
La posibilidad de regresar a Argentina no fue una idea que apareció únicamente al final de su pontificado. El propio Francisco explicó que en 2017 se había trabajado en una gira que contemplaba Chile, Argentina y Uruguay. Sin embargo, el calendario electoral chileno obligó a modificar los planes y la alternativa de viajar en enero tampoco prosperó, debido a que ese periodo coincidía con las vacaciones de verano en Argentina y Uruguay.
Finalmente, el Vaticano reorganizó el recorrido y Francisco visitó Chile y Perú en enero de 2018. La decisión dejó pendientes los viajes a Argentina y Uruguay, dos países sudamericanos que el pontífice nunca llegó a recorrer durante su papado. Aunque en años posteriores volvió a expresar su deseo de regresar, las condiciones políticas y logísticas impidieron que se estableciera una fecha definitiva.
La salud de Francisco terminó alejándolo de su tierra natal
En los últimos años de su pontificado, las limitaciones físicas y los problemas de salud también redujeron las posibilidades de realizar viajes internacionales. Francisco reconoció públicamente que ya no podía mantener el mismo ritmo de desplazamientos y que debía administrar sus esfuerzos. A ello se sumaron las complicaciones respiratorias que afectaron su estado de salud durante la etapa final de su vida.
La agenda del Jubileo de 2025 y el deterioro de su salud terminaron por frustrar cualquier posibilidad de concretar el regreso. Francisco murió el 21 de abril de 2025 sin volver a pisar Argentina como pontífice, pese a que había dejado abierta esa posibilidad en varias oportunidades. Ahora, la próxima visita de León XIV al país vuelve a despertar el interés por aquella ausencia y por el viaje que Bergoglio, según el testimonio de Carriquiry, estuvo dispuesto a realizar, pero que nunca pudo cumplir.


