La deuda privada viene ganando espacio como alternativa de financiamiento para empresas peruanas y, al mismo tiempo, como opción de inversión para fondos que buscan exposición al crédito corporativo fuera de los mercados públicos.
En este segmento, las gestoras están ampliando sus carteras hacia empresas de distintos sectores, entre ellos educación, agroexportación, telecomunicaciones y hotelería, bajo esquemas que permiten adaptar las condiciones del financiamiento a las necesidades de cada compañía, sostuvo Gino Bettocchi, Head of Asset Management at Credicorp Capital.
Actualmente, la gestora administra alrededor de S/ 1,550 millones a través de dos fondos de deuda privada en Perú. “El fondo 1 ya está básicamente invertido (97.08%), mientras que en el fondo 2 estamos al 47.89%”, indicó.
Atractivo
Paul Rebolledo, CEO de Tandem Finance, señala que el atractivo de este mecanismo está en que permite estructurar soluciones de financiamiento más ajustadas a las necesidades de cada empresa.
Para las universidades o empresas hoteleras, por ejemplo, la deuda privada constituye una alternativa al crédito bancario o a una emisión en el mercado público, al permitir negociar con mayor flexibilidad las condiciones del financiamiento.
“Y, a diferencia de ello, una operación privada no requiere atravesar todo el proceso de escrutinio asociado a una colocación en el mercado de valores, por lo que puede estructurarse con mayor rapidez”, precisó.
Rebolledo considera que el interés por estas operaciones también responde a la demanda de los inversionistas.
Este mecanismo puede ofrecer un rendimiento adicional frente a instrumentos de crédito negociados públicamente, asociado, entre otros factores, a una mayor exposición al riesgo particular de una empresa o sector, expresó.
Advierte, no obstante, que estas ventajas conviven con problemas de menor liquidez, dificultades de valorización y menor transparencia frente al mercado público. Por ello, considera relevante la gobernanza y el trabajo de los comités de inversión para monitorear los riesgos.
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Semilíquidos
Aunque actualmente la deuda privada de Credicorp Capital está enfocada en inversionistas institucionales, Bettocchi señaló que la firma evalúa cómo aprovechar esta capacidad para ofrecer productos a otros segmentos.
Una de las posibilidades está vinculada con los clientes de banca privada, especificó, segmento en el que viene creciendo el interés por los llamados instrumentos alternativos semilíquidos.
Según explicó, los activos alternativos tradicionales suelen tener vidas útiles de 12 o hasta 14 años, un horizonte que puede resultar difícil de asumir para un cliente de banca privada. Los vehículos semilíquidos, en cambio, ofrecen ventanas periódicas para acceder a liquidez, aunque mantienen un horizonte mayor al de las alternativas de corto plazo, destacó.
Para Bettocchi, estas estructuras han tenido una buena acogida porque permiten obtener una expectativa de retorno superior a la de opciones tradicionales, a cambio de asumir un mayor periodo de inversión.
El año pasado, la firma desarrolló una estructura local para ampliar el acceso a estas alternativas entre clientes de alto patrimonio y afluentes, comentó el especialista.
Mandatos personalizados ganan espacio entre inversionistas
Credicorp Capital también viene observando un mayor crecimiento de los mandatos personalizados, soluciones que permiten diseñar una cartera de inversión de acuerdo con las necesidades específicas de riesgo y retorno de cada cliente, en lugar de recurrir a un fondo estandarizado.
Gino Bettocchi señaló que son utilizados por clientes corporativos y empresariales, como universidades y fundaciones con recursos de largo plazo, además de clientes retail.
Estos mandatos no son necesariamente de deuda privada, pueden estructurarse con distintos instrumentos según el perfil y objetivos del inversionista, aclaró.


