Cercana la festividad central del Señor Cautivo de Ayabaca, miles de fieles peregrinos volvieron a recorrer los caminos que conducen al santuario de esta milagrosa imagen, considerada “obra de ángeles” y llamado también “Negrito lindo”, manteniendo viva una tradición que continúa uniendo generaciones llenas de fe y devoción.
Una de estas hermandades es la Agrupación de Peregrinos del Barrio Norte de Piura, presidida por don Leonardo Távara, constituida por 25 personas (19 varones y 6 mujeres) que ataviados de sus vestimenta con los tradicionales colores morado y amarillo, recorren largas distancias impulsados por la devoción, las promesas, el consuelo y el agradecimiento hacia el “Cautivito”.
PUEDES VER: Miles de peregrinos caminan llenos de fe para ver al Cautivo de Ayabaca
EL GRUPO
Partieron desde el pasado 4 de octubre y tras una larga caminata, según lo previsto estarán arribando a la ciudad de los andes el día 10, luego de haber recorrido los pueblos de La Obrilla, Valle de los Incas, Cruceta, Valle de Chipillico, El Sauce, Paimas, Montero y finalmente Ayabaca, a donde piensan arribar pasadas las dos de la tarde de hoy sábado.
“Desde nuestra salida le pedimos que nos lleve y nos traiga de regreso con salud y bienestar. Gracias a Dios hasta el momento no hemos sufrido ningún percance o accidente. Caminamos con cuidado, especialmente por las lluvias, que es algo normal. Llevamos instrumentos musicales, el estandarte que nos identifica y portamos una “Medallita” del Señor Cautivo, a quien les vamos pidiendo en el largo caminar, que nos acompañe siempre”, dijo el presidente.
“Sentimos una alegría inmensa y a la vez una tristeza, pues peregrinamos para que nos perdone nuestros pecados y pedirle que nos sigan cuidando. Llegar ante el altar del “Cautivito” es algo lindo, hermoso, estar ante la imponente imagen, que nos hace llorar al mirarlo de frente, es algo innarrable”, contó Leonardo Távara.
Para los de la hermandad, representa todo en esta vida, le están agradecidos y además piden no solo por ellos y sus familiares, sino también por todo el pueblo católico.
“Es una representación muy patética, que hace recordar cuando Jesús estuvo maniatado para ser juzgado y luego sentenciado a muerte. Es como recordar su pasión rumbo al calvario”, señaló Roberto Vivas.
MIRA ESTO: Piura: Imagen del Señor de los Milagros, único testigo en la “ciudad fantasma”
TESTIMONIOS
“Ser peregrino va mucho más allá de caminar los cientos de kilómetros que separa Piura de Ayabaca, para nosotros representa un acto de sacrificio, esperanza y renovación espiritual”, explicó Vivas.
“Enfrentamos el cansancio, el calor del día y el frío de la madrugada y los precipicios, pero convencidos de que cada paso fortalece nuestra fe”, señaló otro peregrino, José Pacherres Cabrera.
Don José peregrina desde hace 36 años y, según nos relata, “mi fe al Cautivo es muy inmensa, puedo dar fe de un milagro. Estaba muy enfermo de mi cuerpo, todos decían que era un cáncer, pero le pedí a mi Señor que me curara este mal y lo hizo. Yo peregrino en agradecimiento a este prodigio concedido”.
Otro de sus miembros, Miguel Prado, quien lleva 46 años peregrinando también lo hace en agradecimiento, “cómo no agradecerle a mi papá lindo, si él siempre cuidó a mis padres y les dio salud, aunque ya no están presentes, ahora me tocó a mí, que me sanara de una de mis enfermedades, de la cual, pude quedar sin mis piernas”.
“Pido a todos los peruanos a que visiten esta sagrada tierra de nuestro Señor Cautivo, es maravillosa y a mis hermanos peregrinos les digo que este acto se ha convertido en una unión de hermandad, no solo en estas fechas, sino siempre, ayudarnos los unos a los otros, sé que la milagrosa imagen siempre estará con nosotros”, señaló Leonardo Távara.
PUEDES VER: Cataquenses componen 3 canciones al ritmo de cumbia para el Señor Cautivo
TRADICIÓN
Los lugareños señalan que fue tallada por tres misteriosos artesanos, a quienes la historia popular identifica como ángeles, convirtiéndose desde entonces en el centro de una devoción que ha trascendido generaciones.
Con el paso de los años, la peregrinación hacia Ayabaca se ha consolidado como una de las manifestaciones religiosas y culturales más representativas del Perú.
Los devotos de distintas regiones del país y del extranjero llegan hasta el santuario ubicado en la sierra piurana, para cumplir sus promesas, pedir y agradecer favores recibidos de la milagrosa imagen.


