Aunque la economía del Perú hoy posee un potencial de expansión superior al 4%, los golpes del Fenómeno El Niño, que ya se observan sobre todo en el norte, ajustan las proyecciones tanto para 2026 como para 2027. Al respecto, los especialistas de Credicorp Capital han subrayado que este evento climático hace tiempo ha dejado de ser “aislado”, lo califican más bien como el “nuevo normal” que pone a prueba, cada cierto lapso, la resiliencia productiva del país.
Por ello, las expectativas que tienen hacia el 2028, una vez que lluvias y sequías se superen, son más favorables, ¿por qué?
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El valor de los commodities
En detalle, Daniel Velandia, managing director research de Credicorp Capital, estima que el Fenómeno El Niño le resta en total unos 2 puntos de crecimiento a la economía: aproximadamente 0.7 puntos en el año actual y más de 1 punto el año siguiente.
Para 2026, exactamente, la proyección continúa en 3.2% y para 2027, 3%, pero aclaró que el “sesgo es bajista”. “Tendremos más información de aquí a enero”, dijo.
Solo en el caso de que el evento climático sea más severo de lo que ya se ha diagnosticado y las lluvias se extiendan hasta el tercer trimestre del 2027, “el crecimiento del PBI podría ubicarse más cerca del 2%”. Este escenario sería solo un caso “excepcional”, enfatizó.
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En ese sentido, Velandia recordó que el Perú registra los términos de intercambio más elevados de su historia: supera los niveles alcanzados durante el superciclo minero de la década del 2000. Este escenario genera un “viento de cola” externo sumamente ventajoso para la economía nacional.
Asimismo, los altos precios mineros impulsar un superávit comercial récord que fortalece la liquidez del país, respalda las reservas internacionales y consolida la fortaleza del sol peruano.
Hay además un “efecto multiplicador” en la inversión privada enfocada en la minería. Este dinamismo alienta la recaudación por impuesto a la renta y canon, al tiempo que impulsa el empleo formal y el consumo en las regionales.
Por su parte, Miguel Leiva, head de Equity Research de Credicorp Capital, explicó que la demanda del cobre está fuertemente respaldada por la transición energética y, de forma masiva, por las inversiones millonarias en inteligencia artificial y centros de datos.
Observó, además, una expectativa positiva para el estaño. La demanda se sustenta en la fabricación de microchips para celulares, computadoras y centros de datos.


