Es conocido que el Papa León XIV dedicó el mes de octubre de este año a la pastoral de la salud mental, calificándola como una prioridad urgente y pidiendo a la Iglesia acoger sin juzgar y acompañar a quienes sufren ansiedad, depresión u otros trastornos mentales, pidiendo superar el estigma, la discriminación y la soledad.
"Esto resulta especialmente importante en momentos en los que el Perú recibe su visita y nos permite reflexionar sobre la relación entre religiosidad y salud mental", sostiene el médico psiquiatra Carlos Bromley.
Al respecto —dice el especialista—, tenemos que un estudio de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard de mayo del 2020 en profesionales de la salud reveló que la asistencia semanal a servicios religiosos se asoció con una reducción del 68% en el riesgo de muertes por desesperación en mujeres y 33% en hombres, en comparación con quienes nunca asistieron, incluyendo muertes relacionadas con suicidio, sobredosis de drogas e intoxicación etílica o enfermedad hepática relacionada con el alcohol, y fue más fuerte en mujeres que en hombres.
PUEDES VER: Papa León XIV ya recorre Lima: Línea 1 del Metro exhibe su rostro en vagones a días de su llegada
Añade que "se encontró que la participación religiosa puede ser un importante antídoto contra la desesperación y un recurso para promover la conexión social, generar una sensación de paz, una perspectiva positiva, mantener la esperanza y el sentido de la vida".
Bromley también manifiesta que una revisión e integración de la investigación relacionada con los factores religiosos y espirituales en la depresión, publicada en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la biblioteca biomédica más grande del mundo y un instituto perteneciente a los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU., encontró una menor depresión, una remisión más rápida de este problema de salud mental y una reducción de su gravedad en respuesta a una intervención religiosa espiritual.
"Estas son parte de las evidencias que comprueban que la oración se constituye en una herramienta valiosa como complemento terapéutico, sin reemplazar los tratamientos en salud mental realizados por especialistas en este tema", afirma el psiquiatra.
Finalmente indica que la oración actúa como un factor protector de la salud mental al reducir la ansiedad, la depresión y el estrés, fomentar la regulación emocional, la tolerancia frente a la frustración y el control de estímulos negativos, dar a la vida un sentido de propósito y esperanza frente a la adversidad e incrementar el optimismo y la resiliencia personal.


