La jornada frente a una computadora, las consultas constantes al celular y la exposición diaria al sol pueden convertirse en una combinación perjudicial para los ojos, sobre todo en lugares donde el calor y la sequedad ambiental forman parte de la rutina. Estas condiciones representan un desafío adicional para la salud visual, pues la exposición prolongada a las pantallas se suma a factores ambientales que favorecen la resequedad y las molestias oculares. Ante este escenario, el especialista en salud visual Jorge Ornelas alertó sobre la aparición de la fatiga visual y recordó que ciertos hábitos cotidianos pueden agravar sus efectos si no se adoptan medidas preventivas.
Las señales que tus ojos presentan después de mirar una pantalla
El cansancio ocular no siempre aparece de manera repentina. En ocasiones, comienza con una sensación de pesadez en los párpados y termina afectando la capacidad para concentrarse o enfocar objetos con claridad. De acuerdo con Ornelas, permanecer durante periodos prolongados frente a dispositivos electrónicos puede reducir la frecuencia del parpadeo, un mecanismo esencial para distribuir las lágrimas y conservar la superficie ocular lubricada, según Expreso
“La fatiga visual puede provocar ojos cansados, dolor de cabeza, vista borrosa y dificultad para enfocar. Muchas personas también sienten que necesitan acercarse más para ver o que los párpados se les cierran solos”, explicó el especialista. Estas molestias pueden presentarse después de una jornada intensa de trabajo, estudio o entretenimiento digital, por lo que conviene prestar atención a su frecuencia y duración.
El calor y el polvo pueden intensificar las molestias oculares
Mirar una pantalla durante varias horas no es el único factor que influye en el bienestar de los ojos. En Sonora, las temperaturas elevadas, el viento, el polvo y la baja humedad ambiental pueden aumentar la evaporación de las lágrimas y acentuar la sensación de sequedad. Cuando estas circunstancias coinciden con el uso constante de celulares y computadoras, las molestias pueden volverse más evidentes.
El especialista describió esta combinación con una advertencia sobre el efecto acumulativo de las pantallas y el clima: “Secamos el ojo frente a la computadora y luego lo secamos en el ambiente sonorense. Eso hace que empiece la irritación, la sensación de arenilla y disminuya la lubricación natural del ojo”. Por ello, además de moderar el tiempo frente a los dispositivos, es importante considerar las condiciones del entorno en el que se trabaja o estudia.
La radiación solar también exige proteger la vista
El cuidado ocular no termina al apagar la computadora o guardar el teléfono. La exposición frecuente a la radiación ultravioleta sin protección adecuada puede contribuir al desarrollo de determinados problemas oculares, entre ellos las cataratas y la carnosidad, conocida médicamente como pterigión. A esto se suma la posibilidad de irritación cuando los ojos están expuestos al viento y a partículas de polvo.
Por esa razón, protegerse del sol debe formar parte de los hábitos diarios, especialmente en zonas con radiación intensa. El uso de lentes de sol que ofrezcan protección contra los rayos ultravioleta y la búsqueda de sombra cuando sea posible ayudan a reducir la exposición. Si aparecen molestias persistentes, enrojecimiento o alteraciones de la visión, lo recomendable es acudir con un profesional para determinar su causa.
La regla 20-20-20: una pausa para descansar la vista
Entre las medidas para reducir el cansancio ocular destaca la regla 20-20-20, una pauta sencilla que permite interrumpir periódicamente el esfuerzo de mirar de cerca. Consiste en apartar la mirada de la pantalla cada 20 minutos, durante 20 segundos, y dirigirla hacia un objeto situado a unos seis metros de distancia. Esta pausa ayuda a relajar el enfoque visual y ofrece un descanso durante las actividades digitales.
También es conveniente revisar la iluminación del espacio de trabajo para evitar reflejos y contrastes incómodos. En el caso de las computadoras, se recomienda mantener una separación aproximada de entre 40 y 60 centímetros respecto de la pantalla, mientras que el celular debe sostenerse, de ser posible, a unos 30 centímetros como mínimo. Asimismo, parpadear conscientemente puede ayudar a mantener una mejor distribución de la película lagrimal.
¿Cuándo conviene consultar con un especialista?
Si la sequedad, el ardor o la visión borrosa se repiten con frecuencia, no basta con atribuirlos al cansancio o al uso del celular. Ornelas aconsejó acudir al oftalmólogo al menos una vez al año, en especial si se trabaja durante muchas horas frente a una pantalla o se permanece expuesto habitualmente al calor y al sol. Las revisiones permiten evaluar la salud ocular e identificar alteraciones que requieren atención.
El especialista también puede determinar si es necesario utilizar lentes con tratamiento antirreflejante o recurrir a gotas lubricantes cuando existe resequedad. Estos productos deben elegirse según las necesidades de cada persona y, si los síntomas persisten o empeoran, es importante buscar una evaluación profesional. La prevención, las pausas durante el trabajo y la protección frente a las condiciones ambientales son medidas fundamentales para cuidar la vista en una rutina cada vez más conectada.


