El consumo privado en Perú crece con fuerza este año y destaca en América Latina. Al segundo trimestre, creció 3.7% y se mantiene dinámico desde el segundo semestre del 2024. Con ello, supera a países como Colombia (2.8%), México (2.2%) y Chile (1.2%), que se moderaron en el último año.
Este avance se sostiene en la mayor inversión privada, que impulsa la contratación en el sector formal, a la par de un mayor acceso de las familias a los créditos de consumo.
Empleo y crédito
En el primer semestre, la inversión privada acumuló un alza de 15.5% y, según estimaciones del Instituto Peruano de Economía (IPE), mantendría ese ritmo en la segunda mitad del año. En consecuencia, el empleo formal privado creció 5.7% entre enero y agosto respecto al mismo periodo del año previo, según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).
Con ello, al considerar los últimos 12 meses, el sector privado generó más de 240 mil nuevos empleos y superó su promedio anual de la última década (114 mil). La mayor actividad laboral también ocurre en Lima Metropolitana: el empleo creció 6% en el tercer trimestre y la tasa de desempleo (4.4%) llegó a su menor valor desde que se tiene registro (2001), según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
Las condiciones crediticias favorables acompañan estos resultados. Los créditos de consumo acumulan 16 meses consecutivos de crecimiento y se consolidan como el segmento de mayor dinamismo, con un alza de 12.7% a agosto según el BCRP. Las mejores condiciones se observan entre categorías.
En la banca, por ejemplo, el avance se observa en el mayor otorgamiento de préstamos personales (17.8%) y los saldos en tarjetas de crédito (9.6%). Ello ocurre con una menor morosidad, que se redujo de 3.1% a 2.5% en el último año, según la Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras Privadas de Fondos de Pensiones (SBS).
Estas condiciones también influyen en el gasto y las expectativas de las familias. Según el BCRP, el volumen de los bienes de consumo importados alcanzó 23 meses consecutivos de alzas a doble dígito. Entre ellos, destaca la mayor adquisición de vehículos, cuyo valor aumentó 60.7% entre enero y agosto.
Por su parte, el Índice de Confianza del Consumidor de Apoyo Consultoría muestra que la percepción de las familias sobre su situación futura se mantiene optimista desde noviembre del 2024. Sin embargo, ello podría moderarse en los siguientes meses.
Perspectivas y riesgos
El FEN costero es el principal riesgo para la capacidad adquisitiva de las familias, por sus efectos sobre la actividad económica y los precios. En el 2017, por ejemplo, el consumo se moderó a 2.6% en la primera mitad del año desde 3.9% en el segundo semestre del 2016. Por su parte, en el 2023, donde además ocurrió el ciclón Yaku y la conflictividad social se elevó, el deterioro fue mayor y el consumo tuvo un avance casi nulo en el año (0.1%).
Hacia el próximo año, el IPE prevé una ligera moderación en el crecimiento del consumo a 3.2% en el primer trimestre, que luego se recuperaría al cierre del 2027, lo que permitiría un alza anual de 3.5%.
A ello se suman las presiones inflacionarias. A septiembre, la inflación de Lima Metropolitana alcanzó su mayor nivel (4.6%) desde el 2023, y acumula siete meses consecutivos por encima de la meta del BCRP, principalmente por el encarecimiento de los combustibles. En los próximos meses, el FEN intensificaría estas presiones a través de los precios de los alimentos.
En episodios previos, la inflación de alimentos y bebidas se aceleró durante el primer semestre. El caso más notorio se dio cuando la inflación interanual pasó de 6% al cierre de 1997 hasta casi 10% en el primer semestre de 1998.
Al cierre este 2026, el IPE estima que la inversión privada crecería más de 15%. Pese a ello, su efecto sobre la reducción de la pobreza se vería amortiguado por dos factores.
El primero es la contracción del sector agropecuario, que concentró el 22% del empleo en el país en el 2025, y donde el crecimiento de la contratación en el agro formal se moderaría al cierre del año. El segundo es la mayor inflación: el alza de los precios de los combustibles encareció un servicio básico como el transporte en las zonas urbanas.
Estos factores limitarían que la reducción de la pobreza este año alcance una magnitud similar al 2025, cuando se redujo en casi 2 puntos porcentuales y más de 500 mil peruanos salieron de dicha condición.
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Un paliativo transitorio
Por Miguel Alzamora, economista sénior del IPE
El consumo de los hogares atraviesa un buen momento y este se sustenta en un mercado laboral más dinámico. Sin embargo, el FEN y la inflación amenazan con endurecer sus efectos sobre los hogares en el 2027. Los ingresos reales de los trabajadores formales, especialmente del agro (-7.3%), la pesca (-31.0%) y la manufactura (-2.1%) ya se vieron comprometidos al primer semestre.
En este contexto, la respuesta anunciada por el Gobierno con transferencias focalizadas permitiría amortiguar, para las familias más vulnerables, ambos efectos transitorios. Desde el Ministerio de Economía, se alertó que paliativos de esta característica no podrán reemplazar las oportunidades de un empleo de calidad.
Por lo tanto, solo mediante el impulso sostenido de la inversión privada y, con ello, del empleo y los ingresos, las familias lograrán recuperarse de los efectos del FEN.


