La New York Bridal Fashion Week nos deja nuevamente con la pregunta: ¿es realmente necesario vestirse de blanco para llegar al altar? Repasamos algunas de las novias más icónicas que encontraron en el color una manera de expresar su personalidad.
El vestido blanco ha sido uno de los grandes protagonistas de las bodas en las últimas décadas. Sin embargo, la moda nupcial está lejos de limitarse a una sola tonalidad. A propósito de la New York Bridal Fashion Week, las nuevas propuestas nos invitan a explorar otras posibilidades, desde delicados tonos pastel hasta colores intensos y siluetas que se alejan por completo de lo convencional.
Aunque hoy nos resulte cada vez más familiar ver vestidos de novia rosados, celestes o incluso negros, lo cierto es que algunas de las mujeres más influyentes de la moda y el entretenimiento ya habían decidido romper con esta tradición mucho antes.
Para algunas celebridades, el día de su boda fue una oportunidad para reafirmar su estilo personal.
- Marilyn Monroe: una novia de marrón chocolate
En 1954, Marilyn Monroe sorprendió al casarse con el beisbolista Joe DiMaggio utilizando un conjunto marrón chocolate de dos piezas, con cuello de piel y una silueta muy representativa de la elegancia de aquella década.
Lejos de los vestidos voluminosos y las largas colas, la actriz eligió una propuesta sobria y sofisticada para su ceremonia civil en San Francisco. Una elección que, incluso más de setenta años después, sigue resultando moderna.
- Audrey Hepburn: el encanto del rosa y la minifalda
La elegancia de Audrey Hepburn es una referencia inevitable. Para su boda con el psiquiatra italiano Andrea Dotti en 1969, la actriz recurrió a su gran amigo y diseñador Hubert de Givenchy.
El resultado fue un minivestido rosa pálido, acompañado de medias blancas y un pañuelo a juego que cubría su cabello.
Una propuesta sencilla, femenina y absolutamente sesentera que demostraba que no se necesitaban metros de tul para conseguir un look nupcial inolvidable.
- Elizabeth Taylor: amarillo para su quinta boda
Elizabeth Taylor fue una de las grandes estrellas del Hollywood clásico. Una mujer que convirtió sus bodas en acontecimientos mediáticos.
En 1964, para su quinta boda, esta vez con el actor Richard Burton, eligió un vestido amarillo diseñado por Irene Sharaff, acompañado de una llamativa corona de flores.
El detalle curioso es que aquella no sería la última vez que ambos llegarían al altar. La pareja se divorció en 1974 y volvió a casarse en 1975, convirtiendo a Burton en el quinto y sexto esposo de la actriz.
- Victoria Beckham: una boda con mucho estilo
Mucho antes de consolidarse como una reconocida diseñadora de modas, Victoria Beckham ya demostraba su interés por la construcción de una imagen personal.
Para su boda con David Beckham en 1999, eligió un vestido de ceremonia color champán de Vera Wang. Sin embargo, uno de los momentos más recordados llegó durante la celebración, cuando ambos aparecieron con conjuntos púrpuras coordinados, diseñados por Antonio Berardi.
Una elección que hoy podríamos asociar perfectamente con la tendencia de los looks de pareja coordinados y que continúa siendo una de las imágenes más importantes de las bodas de celebridades de finales de los noventa.
- Gwen Stefani: el vestido que llevó el fucsia al altar
En 2002, Gwen Stefani se casó con Gavin Rossdale utilizando uno de los vestidos de novia más memorables de las últimas décadas.
Diseñado por John Galliano para Christian Dior, el vestido combinaba una estructura tradicional con un espectacular degradé fucsia que teñía la parte inferior de la falda.
Romántico, teatral y con una personalidad inconfundible, el diseño reflejaba perfectamente la estética de la cantante, conocida por combinar elementos del punk con propuestas de alta costura.
- Sarah Jessica Parker: una novia vestida de negro
Aunque para muchos Sarah Jessica Parker siempre estará relacionada con el universo de Carrie Bradshaw, la actriz siempre tomó decisiones de moda inesperadas mucho antes de convertirse en un ícono de estilo televisivo.
En 1997 se casó con Matthew Broderick utilizando un vestido negro de Morgane Le Fay.
La elección fue llamativa porque el negro, tradicionalmente asociado con la elegancia nocturna o el luto, parecía impensable para una boda.
Curiosamente, la propia actriz ha contado años después que se arrepiente de aquella decisión. Sin embargo, su vestido sigue siendo uno de los ejemplos más conocidos de cómo romper con los códigos nupciales.
- Dita Von Teese: una novia de Vivienne Westwood
Esta boda fue una auténtica puesta en escena.
En 2005, para su matrimonio con el músico Marilyn Manson, la artista eligió un espectacular vestido púrpura de Vivienne Westwood.
Con un corsé estructurado, una cintura muy marcada y una falda de volumen dramático, el diseño reunía algunos de los elementos más reconocibles del trabajo de la diseñadora británica.
El resultado fue una propuesta teatral, sofisticada y absolutamente coherente con la estética burlesque que ha caracterizado a Von Teese durante toda su carrera.
- Reese Witherspoon, Jessica Biel y Kaley Cuoco: el rosa como protagonista
Entre las celebridades que han decidido alejarse del blanco, el rosa parece ocupar un lugar especial.
Reese Witherspoon eligió un delicado vestido rosa empolvado de Monique Lhuillier para su boda con Jim Toth en 2011.
Un año después, Jessica Biel apostó por un diseño de Giambattista Valli Haute Couture para casarse con Justin Timberlake. Su vestido, de un suave tono rosado y una falda de gran volumen, fue una interpretación especialmente romántica de la alta costura nupcial.
Por su parte, Kaley Cuoco, conocida por su papel de Penny en The Big Bang Theory, se casó con Ryan Sweeting en 2013 utilizando un vestido rosa de Vera Wang, con escote corazón y una voluminosa falda de tul.
Tres interpretaciones distintas de un mismo color que demuestra que el romanticismo nupcial puede expresarse mucho más allá del blanco.
- Chloë Grace Moretz: el celeste conquista la moda nupcial
Una de las incorporaciones más recientes a esta lista es Chloë Grace Moretz, quien en 2025 se casó con la modelo y fotógrafa Kate Harrison.
Para la ocasión, la actriz eligió un vestido celeste diseñado especialmente para ella por Louis Vuitton, acompañado de guantes largos y una silueta de inspiración clásica.
La elección resultó especialmente interesante por el contraste entre el diseño tradicional del vestido y su inesperado color.
Un ejemplo de cómo las nuevas generaciones de novias están reinterpretando los códigos de la moda nupcial sin necesariamente renunciar al romanticismo.
Más allá del blanco
La moda nupcial continúa evolucionando, y las pasarelas nos recuerdan que hoy existen tantas posibilidades como personalidades.
Desde el amarillo de Elizabeth Taylor hasta el celeste de Chloë Grace Moretz, cada una de estas mujeres encontró una manera distinta de expresar su estilo en uno de los momentos más importantes de su vida.
Lo genial de estas elecciones no es solamente el color, sino la libertad de llevar algo con lo que realmente nos identifiquemos y recordar que el blanco nunca ha sido la única opción.


