Con cada fecha de la gira, el vocalista Willy Rodríguez siente menos ganas de cantar sobre el cannabis. Reclamar la legalización de la marihuana o entonar el éxito “Saca, prende y sorprende” ya no lo entusiasma como antes, tras treinta años de carrera. No es que haya cambiado de opinión, aclara, sino que ya no se siente en ese lugar, y esa lucha, de la que habló en varios discos y entrevistas, hoy no ocupa el centro de su discurso. Aun así, promete el artista, Cultura Profética cantará todos sus éxitos el próximo 8 de octubre en Costa 21.
Para entender ese cambio hay que volver a 1996, cuando un grupo de amigos unidos por el reggae, y en especial por Bob Marley, se juntaba en Puerto Rico a tocar covers y a improvisar sesiones de jam. “Éramos unos niños con muchas ganas de comernos el mundo con la música”, recuerda Rodríguez, quien hoy siente que ese mundo muerde más fuerte.
Sin embargo, la vocación por el escenario sobrevive al tiempo, y también el reggae en su natal Puerto Rico. Aunque hoy la isla caribeña es sinónimo de reggaetón, un género que Rodriguez recuerda se llamaba “rap y reggae” o “underground”, la banda ha sostenido su género musical gracias a su propio legado. “Aprecian nuestra música, nos tienen como referente. Desde Yankee hasta Bad Bunny, por toda la gama, nos llevamos muy bien”, afirma.
Una nueva revolución
Cultura Profética escribió durante años sobre problemas sociopolíticos y ecológicos de América Latina, y a Rodríguez le preguntan con frecuencia cómo pasó de querer cambiar el mundo a cantarle al amor. Su respuesta es que no cambió nada. Antes hacía falta que la música tocara temas de los que no se hablaba en ningún sitio, y hoy, asegura, hay que defender lo contrario de lo que se repite por todas partes. “Te venden que ser hombre es algo negativo, que no debes tener hijos, que somos muchos y no hay que traer más vida. Nosotros decimos todo lo contrario. No hay mejor revolución que hacer familia”, sostiene.
Sobre las canciones de protesta y la presión del contexto, Rodríguez es especialmente duro con las redes sociales, que a su juicio se desbordaron hacia el activismo y viven del morbo. “Facebook es un gran experimento social en el cual tienes que participar de cada trend, poner la banderita del país que de momento está en guerra, y si no lo hiciste, no estás del lado correcto de la historia”, afirma. Para él son mensajes vacíos, que carecen de comprensión geopolítica y se basan más en el sentimiento que en los hechos. “Es un challenge más de los medios sociales”, sentencia.
De ahí viene también la postura de la banda ante las crisis y tragedias, una respuesta que hoy se exige a los artistas cada vez que estalla una polémica. Cultura Profética prefiere otro camino. “No tenemos complejo de personaje principal en la vida”, dice Rodríguez. “No creo que todo el mundo tenga que estar todo el tiempo demostrando que es sensible hacia cada cosa que pasa. Me parece hasta medio tóxico.”
¿Qué permanece, entonces, en una banda que ha cambiado tanto? “La razón por la cual hacemos música sigue siendo la misma, cambiar el mundo con la música”, responde. El disco nuevo, “En bucle”, cuyas canciones sonarán en el concierto, lleva ese deseo al terreno del amor, con las alegrías y tristezas de la vida. “Somos un gran abrazo para la gente que se encuentra en alguna lucha”, dice el artista, quien también sostiene que la relación más larga de todos sus miembros seguirá siendo Cultura Profética.


