Desde tiempos remotos, los amores ajenos son pasatiempo de la humanidad. Hay algo irresistible en asomarse a la intimidad de otros, en seguir el rastro de sus promesas, sus desencuentros y sus despedidas. Quizá por eso el bullicio sobre la vida de Milett Figueroa pone en primer plano a quien alguna vez fue “la chica reality” de “Esto es guerra”, y ahora lo es desde otra perspectiva, con la serie “Los Tinelli”, sobre la vida familiar de su expareja Marcelo Tinelli. Y cómo no habría de llamar la atención el detrás de cámaras de esta historia, si parece tener los ingredientes de un drama de película, en este caso, con Buenos Aires como escenario y una personalidad de la televisión argentina como galán.
A Prime Video le gustaron los ingredientes de la trama. La primera temporada, de 2025, cuenta el inicio del romance, cuando su paso por el reality “Bailando 2023” puso a Milett frente a Marcelo, con quien inició una relación que, durante años, alimentó titulares. También reveló el lío familiar detrás de la relación entre la actriz y la familia Tinelli, un núcleo de afectos y tensiones sostenido por las hijas del conductor, principalmente Candelaria, Micaela y Juana.
Para el estreno de la segunda temporada en octubre de 2026, el romance ante la prensa ya se había terminado. Sin embargo, las cámaras apuntaban de nuevo a Milett para contar su último viaje con él, mientras la familia Tinelli está pasando por cambios: la despedida de su casa de Punta del Este o la distancia cada vez mayor entre Marcelo y su hija Juana. Y casi el 50% de los capítulos rellenan la trama con un viaje al Perú. La familia busca vincularse de nuevo, aunque las hijas no se ven entusiasmadas con la idea de viajar a este país. La expectativa (o miedo) de ellas se concentra en Martha Valcárcel, madre de Milett, más que en ver en vivo y juntos al imponente Machu Picchu.
“Para mí fue un viaje con mucha ilusión, porque claramente lo es que venga cualquier persona aquí, a Perú, a ver la maravilla que tenemos en Machu Picchu, la cultura, las creencias y tradiciones que tenemos”, dice Figuera en una entrevista virtual con El Comercio. “De hecho, cuando yo estaba en ‘Bailando’, les mostraba mucho la cultura peruana a los argentinos. De hecho, me considero embajadora peruana, porque no me siento de ningún otro lado más que peruana”, afirma.
“Yo fui una espectadora más de la serie”, agrega. Ya regresó al Perú y va a pasar Navidad con su familia completa; esta vez sí, porque el año pasado estuvo cerca de festejar sola en Buenos Aires, debido a la indecisión de Marcelo. “Desde que terminé con su papá, no he tenido relación con sus hijas. Todo está súper bien, no hay una mala relación, pero tampoco la tenemos. Lo que sale en la serie es lo que es”, agrega.
El Señor de los Milagros
“Los Tinelli”, en una breve reseña de la serie, suele ocupar vacíos con Milett, quien corresponde la trama más controversial. Candelaria y Micaela se preguntan si Martha, su madre, es una bruja blanca del Perú. Siempre miden los gestos de un compromiso serio de su padre hacia ella. A veces parecen incómodas con la presencia de Milett en la mesa. Sin ser de popularidad fuerte fuera de Argentina, ellas tampoco ofrecen mucho más que una vida de mansión, el jet privado y algún deporte de alto presupuesto. De ahí que sus comentarios tampoco tengan filtros.
En el cuarto episodio, Candelaria se aproxima con escepticismo al Señor de los Milagros, cuya imagen la madre de Milett le regaló a Marcelo apenas llegó al Perú. Ella huele el adorno del santo morado, como si buscara en este alguna “esencia para amarrar”, dice, con sospechas de una “brujería” que derive en los afectos de un Marcelo enamorado. Debido a su comentario, la Hermandad del Señor de los Milagros exigió disculpas por esas expresiones. Porque hay creencias que merecen respeto, incluso en el espectáculo.
“Desde ya pido disculpas si el gesto (realmente no me di cuenta) los ofendió, querida gente de Perú. De todas formas, no se olviden que hicimos un reality show. (...) Abrazos y amor para todos”, dijo la influencer argentina en un mensaje.
“No me puedo hacer cargo de los actos de otras personas. Estuve dentro del reality, pero no fui parte de las decisiones y tampoco tuve que ver con el montaje de la serie. Mi familia y yo somos católicos y adoramos a este santo. Mi mamá le dio la imagen a Marce para que lo cuide. Desde que me desvinculé de su papá, obviamente no he tenido relación con ella (Candelaria). Tampoco me sería conveniente generar ningún tipo de comentario, porque esa familia ya no pertenece más a mi vida”, comentó Figueroa.
La influencia de Martha Valcárcel
Martha Valcárcel se disculpa por su “poca modestia” en el cuarto capítulo de la serie. Siempre se ha caracterizado por la frontalidad de sus comentarios y defender a su hija frente a la prensa. Modelo de revista en 1967, antes militar y piloto de avión, cantante soprano y con estudios en movimientos fisonómicos, sorprendió y también abrumó a las hijas de Marcelo cuando cenaron juntos en su departamento. “Una característica que tiene ella es que es una autoridad muy importante”, comenta Marcelo en el reality, aunque sus hijas, por el contrario, la vean como una figura en quien sienten temor.
“Mi madre siempre me ha dado mucha libertad desde que arranqué en el tema del arte, desde muy chiquita. ¿Por qué yo… he hecho tantas cosas en cuanto a mi trabajo y estudios? Porque ella me ha dado mucha confianza en mí misma, como la artista que es también, de que puedo lograr todo lo que me proponga si me esfuerzo y me educo”, comenta Milett sobre su madre.
Otra vez Martha toma de la mano a su hija; esta vez para acompañarla en un nuevo proyecto, lejos de las portadas en bikini, los realities sobre su intimidad y la órbita de los Tinelli. Porque, detrás del viaje de Amazon al Perú y ese vínculo últimamente persistente con su cultura patria, Milett guardaba el propósito de abrirse camino en la música. Quiere cantar. Y su madre trabaja con ella en la búsqueda de su identidad vocal estas semanas. Después de tres años bajo la mirada pública en Argentina, quizá como intrusa en una familia, esta sea la oportunidad de reconstruirse en un nuevo capítulo de su vida.

