— En la capital empiezan a notarse los efectos del Fenómeno El Niño. Los primeros reportes en distintos puntos del país, como Tumbes, son preocupantes. ¿El Perú está hoy mejor preparado para enfrentar este fenómeno? ¿Qué dicen los indicadores en este punto?
Sí, yo creo que el Perú está mejor preparado para enfrentar el Fenómeno El Niño. Sin embargo, lo que hay que señalar es que estamos frente a un fenómeno mucho más fuerte que los de 1997 y 1982. Los indicadores señalan que el nivel de temperatura está entre 3 y 4 grados por encima de esos dos Niños, que fueron los más fuertes en los últimos 45 años. Eso es importante para que la población lo sepa: estamos ante un meganiño. Ante ese meganiño, cuando la presidenta asumió el Gobierno, el 28 de julio, no había planes. Ni siquiera se había descolmatado un solo metro cúbico de tierra de los ríos Piura y Tumbes, por ejemplo, y varias otras obras tenían un nivel de retraso bastante grande. En ese escenario, la presidenta, primero, constituyó una comisión para que pueda haber una respuesta frente al Fenómeno El Niño. Segundo, se hicieron modificaciones presupuestarias para destinar recursos a la descolmatación, la reparación, la compra de bienes de ayuda humanitaria y a estar mejor preparados. Fueron más de S/ 2.000 millones los que se destinaron para eso. El Ejecutivo está siempre convocando a los gobiernos regionales y locales, así como al sector privado y a la población, para que todos unidos podamos enfrentar este fenómeno y lograr que su impacto sea el menor posible.
— Me dice que estamos mejor preparados para hacer frente a este fenómeno. Sin embargo, no deja de generar preocupación el anuncio de un meganiño inminente. ¿Cuál es el escenario más grave que está manejando o proyectando el Gobierno? ¿Qué regiones podrían ser las más afectadas?
Sí, las regiones que más se afectan durante un Fenómeno El Niño son las del norte. Tumbes y Piura son las que más se afectan porque ocurren lluvias muy intensas. Esas lluvias generan inundaciones, desbordes y huaicos. Dentro de nuestro análisis, estas dos regiones del norte son las que están más expuestas. Por supuesto, también están Lambayeque, La Libertad, Áncash, Lima, Ica y Arequipa. Son las ocho regiones costeras que, según los datos, están expuestas al fenómeno por lluvias o huaicos, que pueden generar afectaciones en las viviendas, la caída de puentes o el desborde de los ríos. ¿Cuál es el escenario más adverso? Estamos ante el escenario más adverso porque, como te decía, hoy los indicadores de El Niño son mucho mayores que los anteriores. Entonces, uno podría decir que estamos ante un Niño como el de 1997, pero no. O uno puede decir que estamos ante un Niño como el de 1982, pero no. Estamos ante un Niño superior al de 1982 y al de 1997. Los indicadores de temperatura son mayores y eso va a generar lluvias intensas en la costa del país. Ya las está generando. Un dato importante, si lo comparamos con esos años, es que las lluvias empezaron entre enero y marzo. En cambio, ahora empezaron desde octubre. ¿Y por qué digo octubre? Porque solo en Tumbes, si uno mide la cantidad de agua que ha llovido en octubre es 100 veces más que en un octubre regular, como el de 2025, 2021 o 2022. En este octubre de 2026 ha llovido 100 veces más. Y si vemos al vecino país de Ecuador, en Guayaquil, por ejemplo, ha llovido 500 veces más que en un octubre regular. Entonces, estamos ante niveles mucho mayores.
— ¿Estamos incluso “adelantados” respecto de los fenómenos que ya se han registrado?
Sí, estamos dos meses y medio adelantados respecto de los fenómenos anteriores. Los expertos pronostican que las lluvias intensas y continuas van a empezar a partir del 15 de noviembre; otros dicen que el 30 de noviembre. Pero, digamos, los expertos están señalando que será en noviembre, el mes de las lluvias intensas y continuas.
— Dos meses y medio adelantados a los peores fenómenos registrados en el país. ¿Qué porcentaje de las acciones de prevención está concluido? ¿Y qué puntos críticos o intervenciones no van a poder estar listos antes del comienzo de estas lluvias?
Cuando llegamos, vimos que los puntos críticos identificados por el CENEPRED eran 1.800. De esos 1.800 puntos críticos, nosotros hemos destinado recursos para que se puedan atender 536. Entonces, estamos atendiendo 536 puntos críticos, de los cuales ya tenemos un avance del 85%. Se han limpiado 179 kilómetros de ríos y quebradas y se han removido más de 4,5 millones de metros cúbicos. También se han construido defensas ribereñas de aproximadamente 35 kilómetros. Las geomallas que hemos encontrado en un almacén en Santa Eulalia ya se han empezado a colocar.
— Hay un reconocimiento entonces de que son aproximadamente 1.264 puntos críticos que no se están atendiendo o a los que no se está llegando…
Nosotros hemos empezado el 28 de julio y el 3 de agosto hemos estado en Piura, iniciando la descolmatación de los puntos críticos. Hemos estimado que agosto, septiembre, octubre y noviembre nos dan el tiempo para atender esta cantidad de puntos críticos. Al resto, hemos solicitado ayuda al sector privado y a los gobiernos regionales y locales para que puedan avanzar. Pero, en todo caso, estamos yendo a las zonas más críticas.
— Se ha anunciado una distribución de aproximadamente S/ 2.500 millones. ¿Se va a requerir un presupuesto adicional? ¿Cómo se está distribuyendo esto?
Esa cantidad de dinero se ha distribuido para la descolmatación de ríos y quebradas; para la instalación de las geomallas y las barreras dinámicas; para el mantenimiento de helicópteros y aviones para tener horas de vuelo que nos permitan estar listos para la atención. También hemos destinado casi S/ 20 millones para la protección de nuestro patrimonio cultural. Asimismo, se han destinado recursos para temas de salud, para tener mejor preparado nuestro sistema de atención; para vivienda; para canales mediante núcleos ejecutores con pequeños agricultores, y para la compra de ayuda humanitaria. Para el tema de la sequía, hay alrededor de S/400 millones destinados a vacunas, vitaminas y alimento para animales, bebederos y pozos. Todo ese dinero se destinó para prepararnos, no para prevención, sino para mitigar el impacto.
— Una cosa es lo que está pasando en Tumbes; otra lo que ocurre en Lima; en el sur, la realidad es distinta. ¿En qué parte de todo el proceso del Fenómeno El Niño nos encontramos actualmente como país?
El fenómeno tiene dos impactos. El primero son las lluvias intensas desde Tumbes hasta Arequipa, en la parte costera. El segundo es el déficit hídrico, que afecta a la parte andino-amazónica. Justamente, tu pregunta es sumamente interesante porque plantea en qué parte del fenómeno estamos hoy. Estamos en las dos. Ya están ocurriendo las lluvias intensas, aunque por un día o un día y medio. Y en la parte andino-amazónica también se está presentando el déficit hídrico. ¿Por qué? Porque no ha estado lloviendo en la misma cantidad que llueve regularmente. Es más, uno de los motivos por los cuales aparecen los incendios es que no está lloviendo de manera regular. Por eso han aparecido incendios. Tenemos registrados cerca de 550 en lo que va del año, desde enero hasta noviembre. Entonces, estamos ante los dos fenómenos. La diferencia está en que el periodo de lluvias intensas debe durar aproximadamente hasta febrero o marzo del próximo año, mientras que el déficit hídrico, si El Niño se magnifica, podría extenderse hasta el primer semestre del próximo año. Esa es la diferencia, pero hoy estamos viviendo los dos.
— Como presidente de la Comisión Nacional de Gestión del Riesgo del Fenómeno El Niño, ¿cuál es su balance de las acciones ejecutadas? ¿El relevo de autoridades, tanto a nivel local como regional por las elecciones, podría afectar de alguna manera la coordinación con las múltiples autoridades?
Primero empezamos con cuatro ministros y dos instancias técnicas: Economía, Vivienda, Defensa y Agricultura. Ahora hemos incorporado a Transportes y Salud. Las dos instancias técnicas son la ANA y el INDECI. Estamos en constante comunicación sobre lo que está pasando, los avances y ajustando algunos procesos para poder brindar una mejor atención a la ciudadanía. Cuando falta algo, rápidamente señalamos qué está faltando para poder culminarlo. Las Fuerzas Armadas están colaborando muchísimo en esta labor. Luego, hemos convocado a los gobiernos regionales y locales salientes. Al inicio fue un poco difícil, pero después, dada la noticia y la magnitud del evento, han ido colaborando un poco más. También se ha sumado el sector privado. Entonces, nuestro balance en ese sentido es que se ha podido avanzar y amalgamar un equipo que pueda responder rápidamente.
— ¿Hubo resistencia de algunas autoridades que estaban dejando el cargo?
Al inicio no se había dimensionado bien el evento. Entonces, uno pedía maquinaria y no te la daban o no querían. Uno pedía: “Oye, colaboremos en tal punto crítico”, y decían que no. No querían atenderlo. Entonces, hubo resistencia al inicio. Estoy hablando del mes de agosto. Pero cuando vieron la magnitud de El Niño, ya empezaron a ayudar. Esas son las autoridades salientes. Con las entrantes también estamos tomando contacto. Es más, la próxima semana se está desarrollando una capacitación con alcaldes y gobernadores electos. Nuestro propósito es que vayan aprendiendo sobre la toma de decisiones ante una emergencia y cómo se tiene que reaccionar. Pero sí es verdad que van a tener un proceso de aprendizaje muy rápido. Por ese motivo, hemos pedido en las facultades, que sí fueron aprobadas, que el INDECI pueda atender de manera inmediata durante los primeros 15 días de ocurrida una emergencia. Esa norma va a salir en los próximos días y nos va a permitir que el INDECI atienda la emergencia y a los damnificados. Después, a partir del día 16 o 17, los alcaldes podrán continuar brindando el servicio.
— ¿Cómo era el sistema antes?
La norma vigente establece que el alcalde hace la evaluación de daños y, luego de esa evaluación, brinda la atención con los recursos que tiene. Si no tiene, le pide ayuda al gobierno regional o al INDECI. El gobierno regional le entrega los recursos al alcalde y el alcalde se los entrega a la población. Entonces, es un circuito bastante largo. Si la población tenía siete, ocho o diez días para recibir atención, terminaba sin recibirla. ¿Cómo va a ser ahora? Cuando ocurre la emergencia, el INDECI empadrona y entrega la ayuda humanitaria inmediatamente durante los primeros 15 días de ocurrida la emergencia, ya sea por un desborde, la caída de un huaico o cualquier desastre. Luego, a partir del día 16, 17 o 18, el alcalde entra a continuar con la atención a la población damnificada.
— ¿Qué medidas relevantes considera que se quedaron en el Congreso para el fenómeno?
Nosotros pedimos modificar la Ley de Recursos Hídricos para que el agua llegue mucho más rápido a los agricultores. Hoy, por ejemplo, para obtener el permiso para un pozo o una licencia de agua, un agricultor de Huamachuco tiene que irse a Trujillo, de Trujillo a Chiclayo y de Chiclayo a Cajamarca. Entonces, pierde dinero, pierde tiempo y tiene que viajar. O uno de Tacna se tiene que ir a Arequipa. Eso pedimos que se cambiara, pero no nos dieron esa facultad y tiene que ver con el Fenómeno El Niño. Lo segundo que pedimos fue autorización para modificar la ley de sanidad y de control de plagas, porque con El Niño, al elevarse la temperatura en la costa, aparecen más plagas. Nuestro pedido era poder ingresar para combatirlas mucho más rápido y contenerlas. El Congreso tampoco nos dio esa facultad.
— ¿Qué sensación le deja eso respecto al Congreso?
Nosotros pedimos 66 facultades y nos han dado 27. Definitivamente, no hemos quedado satisfechos con el pedido de facultades. Sin embargo, eso ya está definido y estamos trabajando sobre las 27. Sobre las otras, vamos a presentar iniciativas legislativas para que sean debatidas en el Congreso.
— En el caso de la capital, ¿qué distritos o zonas de Lima son actualmente las más vulnerables? ¿Qué medidas se están ejecutando para evitar que las lluvias intensas terminen colapsando la ciudad, como aparentemente está ocurriendo en estos días?
Lima es una ciudad, al igual que Tumbes, Piura o Lambayeque, que no tiene drenaje. Esa es la verdad y hay que decirlo: no tiene drenaje. No se ha hecho el drenaje en los últimos años. Además, en Lima hay muchas personas que están viviendo en las quebradas. Nosotros estamos cubriendo diez quebradas con doce barreras dinámicas, pero también hay otras quebradas que no se están cubriendo porque eso es lo que hemos encontrado para poder cubrir. Una barrera dinámica hay que mandarla a importar y eso excedía el plazo para poder instalarla antes de la llegada de El Niño. Se han limpiado los ríos Lurín, Chillón y Rímac. Se ha trabajado en Huaycoloro y se ha implementado una solución para que el agua pueda pasar. Sedapal ha incorporado los filtros y los mecanismos para que pueda absorber o recibir el agua turbia que va a llegar, procesarla y tener agua para la población. Entonces, se ha trabajado en varias líneas y aspectos para proteger la ciudad. Sin embargo, como bien señalas, quedan puntos ciegos, como los que están en Villa El Salvador y Villa María del Triunfo, y algunos bypasses que no tienen drenaje. Por lo tanto, ante lluvias de larga duración, terminan afectados. Ante eso, lo que tenemos es equipamiento. En Lima hay aproximadamente 50 hidrojets entre todos los distritos, alrededor de 140 cisternas y motobombas. Hay que explicarle a la población que una solución definitiva es contar con drenaje, pero eso demora mucho tiempo en construirse; son años de construcción. Entonces, una solución para este fenómeno es contar con equipamiento y poder llegar lo antes posible. En eso estamos trabajando con hidrojets y motobombas de las municipalidades, de Sedapal y con la participación de nuestras Fuerzas Armadas para poder atender. Estamos haciendo los ajustes para responder lo más rápido posible. Pero es importante que sepan que eso es lo que se puede hacer. Yo sé que hay algunos pedidos que dicen: “Oye, necesitamos nuestro drenaje para que bote el agua”. Se puede hacer, pero no en este periodo de tres meses; y lo vamos a hacer. La presidenta se ha comprometido a que no nos vuelva a agarrar un Niño como el que estamos enfrentando en este momento sin contar con aspectos importantes como el drenaje.
— Ante ese escenario que usted menciona, ¿qué acciones puntuales podría recomendar a la ciudadanía? Me refiero a medidas de prevención tanto en el día a día como en los mismos hogares.
Acciones más de preparación que de prevención. Primero, limpiar sus techos para que el agua no se empoce. Deben limpiar sus techos y canaletas. Segundo, todos tienen cosas de valor, como el documento de identidad, algún documento que tiene mucho significado para ellos. Deben ponerlos a buen resguardo desde ahora. Tercero, la personas que tienen mascotas, por favor, que las protejan. Luego, se han limpiado las quebradas y algunos ríos. Que no los ensucien ni les arrojen basura, porque esa basura se va a convertir en un riesgo cuando lleguen las lluvias. Que no abran las tapas de los desagües. Las personas creen erróneamente que, al abrir la tapa del desagüe, el agua se va a ir, pero eso no ocurre. Lo que sucede es que, durante los primeros 30 segundos o el primer minuto, el agua se va, pero el desagüe se llena con toda el agua que está lloviendo. Terminas, entonces, rebalsando el desagüe y sale agua mezclada, agua sucia con agua de lluvia, que llega a las calles y después entra a las casas. Por eso, no hay que abrir las tapas de los desagües. Esa es una de las principales recomendaciones. Finalmente, que se informen a través de las fuentes oficiales. Nosotros vamos a estar constantemente emitiendo comunicados y enviando mensajes. Que tomen en cuenta las fuentes oficiales para no generar pánico y, más bien, generar confianza.
— ¿Se puede descartar un escenario de desabastecimiento de alimentos en Lima como consecuencia del Fenómeno El Niño? ¿Qué productos podrían verse más afectados?
A la capital llegan alimentos del norte, del sur y del centro del país. En caso de que la magnitud de El Niño derrumbe un puente o una carretera, esos días puede generarse una situación en la que no lleguen alimentos en la misma cantidad. Por ejemplo, del norte tenemos uvas, arándanos, mangos y limones. Nosotros estamos previendo ese escenario y estamos colocando puentes Bailey, por ejemplo, para poder reemplazar los que resulten afectados. Pero se demora dos o tres días instalar un puente Bailey, entonces, ahí va a haber un corte del abastecimiento. Ante eso, estamos poniendo como alternativa el cabotaje. Pero igual demora uno o dos días en llegar desde, por ejemplo, Paita hasta Lima. Entonces, podría generarse una disminución.
— ¿Pero desabastecimiento?
No, desabastecimiento como tal, no. Lo que va a haber es una reducción de la cantidad de esos productos. Pero hay que considerar que el Perú es un país megadiverso y vamos a tener alimentos de otra índole.
— Pero se podría generar cierta alarma entre la ciudadanía. Que suban los precios de productos como el limón y otros alimentos básicos del día a día en los hogares…
Sí, ahí hay que considerar lo siguiente. Los productos que vienen del norte son limón, uva, mango y arándanos. Esos vienen directamente del norte. Entonces, ante la interrupción de la transitabilidad, si se demora uno, dos o tres días en recuperarla, eso es lo que va a disminuir. Y nosotros vamos a estar informando constantemente sobre la cantidad de alimentos que ingresa a Lima para que la población esté informada y sepa, y así evitar también la especulación. Hoy día, por ejemplo, han ingresado más de 10.000 toneladas de alimentos. Ese es el promedio regular que va a entrar.
— Según la última encuesta de Datum, el 51% de los peruanos percibe que no se están adoptando acciones para hacer frente a la emergencia. Es una respuesta bastante potente de la población: se percibe que no se está haciendo nada. ¿Por qué cree que la población no está percibiendo las medidas del Gobierno?
Nosotros desde el 28 de julio empezamos a tomar decisiones para enfrentar este fenómeno. El 3 de agosto, la presidenta estuvo en Piura iniciando la descolmatación del río Piura, del que no se había sacado nada. Desde entonces, venimos avanzando e informando sobre los puntos críticos que estamos atendiendo, y vamos a estar presentes cuando ocurran las emergencias para poder ayudar a la población. En todo caso, vamos a mejorar la información que estamos generando para que pueda llegar a una mayor cantidad de personas y para que ellas también tengan y manejen información sobre las acciones que se están ejecutando, utilizando los diversos canales de comunicación que existen hoy.

