Aunque muchas veces las redes sociales brinden una imagen de perfección en muchos ambientes del hogar por parte de influencers o famosos, lo cierto es que el desorden es una constante en gran parte de los hogares. Ya sea por falta de tiempo, por no tener hábitos de orden y limpieza o por sentirse bien en espacios caóticos, algunas personas postergan actividades como lavar los platos o tender la cama antes de salir para destinar esos minutos a otras actividades que consideran de más prioridad o porque están lidiando con la fatiga mental; sin embargo, no todos actúan así. La psicología analizó qué hay detrás de las personas que buscan reducir el desorden visual en sus casas. Los expertos coinciden en que esperan encontrar una mayor sensación de calma en ese espacio que los acoge tras un día arduo de trabajo.
Las personas necesitan reducir el cortisol y procesar mejor los estímulos
Muchos hombres y mujeres se sienten afectados en el día a día por el desorden visual en sus espacios, lo que produce una sobrecarga de estímulos al ver las puertas de los armarios abiertas, las sillas fuera de lugar o los cojines del sofá en el piso. “Algunas personas tienen especial sensibilidad para el desorden y efectivamente se ven muy afectadas por el ruido o desorden visual. Mantener la casa ordenada, el lugar donde es bueno sentirse a gusto, ayuda a mantener el orden interior. Y practicar hábitos y rutinas de higiene es positivo para un buen estado de ánimo. Al igual que rutinas de higiene personal”, explicó la psicóloga Noelia Sancho a ‘El Mueble’.
Es por eso que una gran cantidad de personas busca acabar con lo caótico porque el cerebro procesa de forma constante todo lo que ve. Los entornos saturados de objetos o con mucho “ruido visual” obligan a la mente a realizar un esfuerzo mayor para enfocar la atención y distinguir lo relevante de lo superfluo.
Además, estos espacios llenos de desorden elevan los niveles de estrés y ansiedad sin que la persona lo note de inmediato. Al despejar el entorno, se facilita la relajación y el descanso real.
“El ruido visual sí afecta a nuestro bienestar (...) Por lo que el orden y evitar la sobrecarga del ambiente suelen ser factores de protección de nuestro bienestar”, detalló por su parte Pilar Conde al mismo medio quien agregó que estar expuestos a objetos, ropa, colores y diferentes elementos a la vista produce una “sobreestimulación sensorial y deriva en aumentar los niveles de estrés, dado el aumento de carga cognitiva”.
Al reducir el desorden visual se busca control y calma interior
Muchas personas recurren al orden en momentos de tensión emocional externa como una forma tangible de recuperar el control sobre su entorno y, por ende, sobre su propia vida.
Y es que ordenar actúa como un primero paso de regulación emocional, algo que ayuda a calmar el caos interno y seguir sintiendo que el hogar es ese refugio al que se quiere volver lo más rápido posible tras el trabajo.
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