El calor en Lima y otras regiones de la costa peruana podría intensificarse durante los próximos meses. De acuerdo con las proyecciones del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), la capital podría alcanzar temperaturas de entre 34 °C y 36 °C durante febrero y marzo, mientras que la sensación térmica llegaría aproximadamente a los 38 °C.
Así lo informó la jefa encargada del Senamhi, Grinia Ávalos, quien explicó que estos valores representarían entre 5 y 6 grados por encima de los registros habituales para esa época del año. Las condiciones estarían asociadas a la intensidad del fenómeno El Niño.
“Ciertamente son 5 o 6 grados en promedio por encima de lo normal. No estamos descartando entre los 34 y 36 grados en Lima para febrero o marzo, con una sensación térmica de dos grados. Estamos hablando de 38 °C aproximadamente, como sensación térmica en Lima. Esas son las condiciones que impone un Niño ya extraordinario", señaló en declaraciones a RPP.
El incremento de las temperaturas ya se refleja en los registros recientes. El Senamhi reportó que el pasado 2 de noviembre Lima Metropolitana superó los 30 °C, en medio de las altas temperaturas que afectan a la capital y a otros puntos del litoral peruano.
Senamhi advierte sobre nuevo periodo de lluvias en el norte
Las altas temperaturas no son el único efecto que mantiene en alerta a las autoridades meteorológicas. En la costa norte también se prevé un nuevo periodo de precipitaciones, particularmente en los departamentos de Piura y Tumbes.
Ávalos indicó que desde el jueves 5 de noviembre se espera el inicio de un tercer pulso de lluvias, que se extendería progresivamente durante los días siguientes, luego de un periodo de menor nubosidad y precipitaciones.
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“A partir del 5, 6 (de noviembre); nuevamente tenemos un pulso de lluvias, que sería como nosotros lo denominamos, el tercer pulso. Hemos tenido una ausencia de nubosidad, ha estado tranquilo, digamos, la costa norte; pero a partir del 5, 6, 7 (de noviembre) nuevamente inician progresivamente las lluvias”, explicó.
La especialista también advirtió sobre los riesgos que implica la continuidad de las precipitaciones. Uno de ellos es la saturación de los suelos, condición que reduce su capacidad para absorber nuevas cantidades de agua y eleva la posibilidad de que se activen quebradas y se produzcan inundaciones.
“Cuando viene un tercer, cuarto pulso de lluvia, ya los suelos no resisten más captación de lluvia y se generan con mayor facilidad la activación de quebradas”, sostuvo.


