En 1964, el destacado intelectual Sebastián Salazar Bondy publicó el influyente ensayo político y social titulado “Lima la horrible”. Jugando con la frase, y dado el muy probable desenlace de la elección para la alcaldía, quiero rebautizarla como “Lima la masoquista”.
Para empezar, estas elecciones nacieron teñidas por el fraude, ya que la competencia no ha sido igual para todos. López Aliaga tenía la obligación constitucional de asumir su cargo de senador y el mismo texto establece de manera explícita la prohibición de la reelección.
El presidente del Jurado Nacional de Elecciones, nada menos que un vocal supremo, aterrado por las amenazas públicas de ‘Porky’ de sodomizarlo y hasta matarlo, optó por violar la Constitución. Pase lo que pase el domingo, Burneo debe alejarse de cualquier función pública y asumir las consecuencias legales de lo que ha hecho.
Ya en campaña, tramposo siempre –no por nada imitador de Trump–, pone carteles con ‘Porky’ alcalde y, a la vez, no reporta gastos de campaña ante la ONPE argumentando que él es solo un candidato a regidor.
Los problemas no son solamente los mencionados, sino que fue un pésimo alcalde de Lima. Ofreció de todo al electorado, empezando con la promesa de que convertiría la capital en “una potencia mundial”, llevándonos, más bien, a un desastre local. Ejemplo: a diferencia del invalorable ‘Zanjón’ del ‘Tucán’, en el de ‘Porky’, sin estudios previos, no incluyó cruces peatonales (causó una muerte y varios heridos) ni cruces para vehículos (aún inexistentes). Su legado: una vía expresa inconclusa y con semáforos.
Asimismo, caprichoso ‘Porky’, decidió que los corruptos peajes de Odebrecht no podían continuar. Pequeña omisión: desde antes de su gestión eran ya propiedad de un gigantesco y prestigioso fondo canadiense de pensiones. Ya no tenemos peajes en la Panamericana y la municipalidad ha tenido que asumir el costo del mantenimiento, en detrimento de otras inversiones.
Como era previsible, se viene perdiendo arbitraje por arbitraje y a un costo enorme que pagaremos todos para que la municipalidad pueda seguir funcionando. Ya a los abogados contratados –que sabían que iban a perder los cuatro casos y que perderán los siguientes– se les ha pagado US$26’354.176, en soles casi 100 millones. Se avecina uno adicional que se presume nos costaría unos S/1.509 millones (US$440 millones).
Le agrego a estas perlas que –homofóbico patológico como es– dice de su principal contrincante en esta lid que no se esconde en el clóset: “Esta bebita tiene que morir acá. Pero qué bebita para malcriada, maleducada. Es engreída y caprichosa”.
Está fresco todavía el horroroso caso en el que un grupo de alumnos del Liceo Naval violentó con un palo de escoba en el ano a un muchacho. Lo hicieron por su raza, por envidia de su talento deportivo y sus notas en la escuela. Amenazas como las de “voy a meterte un Morrocoy”, dirigidas al presidente del JNE, podrían haber llegado a los oídos de estos adolescentes, animándolos a repetir esa monstruosidad.
Para mí, más impactante que un tercio de los electores diga que votará por ese candidato es que ello se eleve al 54% en el nivel socioeconómico A –última encuesta publicable de Ipsos–. ¿Cómo entender a los que se presume están mucho mejor informados de todo lo descrito? Que, se supone, tienen una mejor educación y son cosmopolitas. ¡Qué difícil entender su masoquismo!
Pero, sorpresas te da la vida, entre los más pobres –NSE E– sus adhesiones bajan a 15% –según la misma encuesta de Ipsos–. Los que a las justas sobreviven, que no tienen tiempo ni recursos para estar informados, intuyen mejor lo que significaría el retorno de este oscuro personaje a la municipalidad de Lima.
