El calentamiento del mar frente a la costa peruana ha alcanzado niveles que las autoridades califican como históricos. En medio de este escenario, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) advirtió que Lima podría registrar lluvias importantes entre noviembre y diciembre, mientras que el Gobierno intensifica las medidas de preparación ante los efectos del fenómeno El Niño extraordinario.
Grinia Ávalos, jefa institucional del Senamhi, explicó que las temperaturas registradas actualmente en Tumbes y Piura oscilan entre los 26 y 27 grados, valores que normalmente corresponden a un verano cálido. Con el transcurrir de las semanas, este calentamiento comienza a desplazarse hacia el sur del país, lo que incrementa el potencial de precipitaciones en la costa central. “Nosotros no estamos descartando que entre noviembre y diciembre ya pueda haber lluvias importantes en Lima”, señaló.
La especialista precisó que las precipitaciones registradas durante el último fin de semana en la capital correspondieron a lloviznas y que, hasta el momento, no se han presentado lluvias de consideración. No obstante, advirtió que las condiciones actuales obligan a prepararse ante un escenario distinto en los próximos meses.
Ávalos recordó que Lima presenta un clima más estable que otras ciudades de la costa peruana e incluso durante episodios de calentamiento intenso, las lluvias no suelen presentarse con la misma frecuencia que en Tumbes y Piura. Sin embargo, esto no descarta la posibilidad de precipitaciones capaces de generar afectaciones en la ciudad.
La jefa del Senamhi hizo referencia a las lluvias registradas en enero de 1970, cuando Lima alcanzó un valor máximo de 17 milímetros de precipitación, pese a que el calentamiento del mar no correspondía necesariamente a un fenómeno El Niño intenso. “Sabemos que con 4 mm o 5 mm ya se generan aniegos, igual que en Piura”, explicó.
La preocupación también responde a las condiciones actuales de la capital. A diferencia de hace más de cinco décadas, Lima ha experimentado un crecimiento urbano que ha alcanzado cauces y quebradas, aumentando la cantidad de viviendas y población expuesta a posibles inundaciones y activaciones de quebradas, según la experta.
“Lima, a diferencia de ese año, ha crecido de manera desmesurada, hay cauces urbanizados, quebradas pobladas, por lo tanto, la vulnerabilidad y la exposición se han incrementado”, advirtió.
En ese sentido, sostuvo que, ante un fenómeno El Niño extraordinario, no puede descartarse un episodio de precipitaciones de magnitud similar al registrado en 1970.
Un calentamiento sin precedentes
El ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Marco Vinelli, calificó el actual escenario climático como un “meganiño” y aseguró que los indicadores de temperatura utilizados para el seguimiento del Niño Costero se encuentran por encima de los registrados durante los fenómenos de 1982 y 1997.
“Estamos frente a un meganiño. Los indicadores de temperatura con los que se hace seguimiento al Niño Costero que afecta al Perú están muy por encima de los indicadores del Niño de 1982 y 1997, están aproximadamente tres grados por arriba de lo que sucedió en ese periodo”, señaló Vinelli.
Por su parte, Ávalos sostuvo que el país atraviesa un calentamiento sin precedentes y que las temperaturas del aire también registran anomalías importantes, con valores de entre cinco y siete grados por encima de lo normal durante los últimos meses. “Las temperaturas del aire están dramáticamente altas”, resaltó.
La especialista explicó que las precipitaciones registradas recientemente en Piura corresponden a un segundo pulso de lluvias importantes asociado al desarrollo del fenómeno.
Medidas de contingencia ante las lluvias
Frente a este escenario, el ministro Vinelli informó que el Ejecutivo viene implementando medidas de preparación que incluyen la descolmatación de ríos, limpieza de canales, adquisición de alimentos y acondicionamiento de equipos para la atención de emergencias. “Tuvimos que correr con las medidas que se puedan hacer desde agosto hasta diciembre”, sostuvo.
Entre las acciones anunciadas se encuentra la disponibilidad de cinco buques de la Marina de Guerra para realizar operaciones de cabotaje en caso de que la afectación de puentes interrumpa el transporte terrestre.
Adicionalmente el jefe de cartera indicó que se cuenta con 20 puentes en Piura y cuatro en Arequipa, mientras que otros 40 están siendo trasladados en coordinación con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC).
Asimismo, informó que 13.000 efectivos de las Fuerzas Armadas se encuentran preparados para atender emergencias. Además, junto con el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), se han identificado albergues cuyos puntos de ubicación serán comunicados a la población en los próximos días.
Respecto a un posible bloqueo de carreteras que impida el ingreso de alimentos a Lima, Vinelli señaló que el Gobierno contempla la utilización de puentes marítimos y aéreos para mantener el traslado de productos, bienes y personas.
También se refirió al riesgo de interrupciones en el abastecimiento de agua potable en la capital. Según indicó, las plantas de tratamiento cuentan con equipos que permitirían reforzar los procesos de filtración ante un eventual deterioro de la calidad del agua.
La respuesta frente a las emergencias ha sido distribuida entre distintos sectores del Ejecutivo. Según detalló el ministro, el Ministerio de Defensa estará a cargo de Tumbes y Piura; el MTC, de Lambayeque; el Midagri, de La Libertad; y el Ministerio de Salud, de Áncash. En Lima participarán el Ministerio de Economía y Finanzas y el Midagri, mientras que el Ministerio de Vivienda tendrá a su cargo Ica y Arequipa.
Posibles afectaciones en la agricultura
Las consecuencias del fenómeno podrían extenderse a la producción agrícola. Vinelli adelantó que hacia finales del año se prevé una disminución en la producción de arándanos, uva, mango y limón, cultivos importantes para el abastecimiento nacional y la agroexportación.
El ministro añadió que las medidas de preparación no se concentran únicamente en las lluvias de la costa norte y central, sino también en los posibles efectos de la sequía en el sur del país.
Por su parte, Ávalos recomendó que la población comience a adoptar medidas preventivas desde sus viviendas, principalmente con la limpieza de techos y la revisión de las condiciones de infraestructura ante eventuales precipitaciones. La experta pidió prestar especial atención a las personas vulnerables frente al incremento de las temperaturas y el riesgo de golpes de calor.


