Cuando León XIV se subió al trono de San Pedro el 8 de mayo del 2025 a los 69 años, uno de los mayores deseos de los fieles fue que Robert Francis Prevost tuviese un largo papado en el que pudiera implementar sus prioridades en la Iglesia Católica. Esa premisa es más anhelada ahora, luego de que se anunciara el martes 13 que el pontífice de 71 años ha sido diagnosticado adenocarcinoma, un tipo de cáncer pulmonar, y que se le ha extirpado el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una cirugía videoasistida.
Evitando caer en alarmismos, por el momento toda la información proveniente del Vaticano y los médicos del pontífice muestra un pronóstico favorable.
“Esta mañana, el Santo Padre se ha sometido a los análisis de sangre y a la radiografía de tórax previstos tras la intervención. Los resultados confirman una evolución postoperatoria normal: los valores se encuentran dentro de los límites normales para el tipo de intervención realizada”, dice el comunicado de los médicos difundido este miércoles 14.
El Vaticano también ha informado que el Papa realizó este miércoles fisioterapia respiratoria, y que ha comenzado a caminar y ha reanudado su alimentación habitual.
Lo que aún no se divulga son los resultados de los análisis moleculares de tejidos y los ganglios linfáticos recuperados en la intervención, información que permitirá saber con precisión la extensión de la enfermedad y sus posibles tratamientos.
Conocer esos detalles tomará más tiempo, indicaron fuentes del Vaticano, algo confirmado por médicos consultados por El Comercio.
“Ese resultado de patología todavía no sale porque demora unos días en todas partes del mundo”, indicó el Dr. Mauricio León Rivera, director de la Liga contra el cáncer en el programa web “Tenemos que hablar” (TQH). “Cuando salgan los resultados se va a ver según la clasificación de cáncer que utilizamos nosotros conocida como la TNM que describe a los tumores, ganglios y metástasis en inglés, aunque esto último el Papa no tiene según los exámenes previos a la cirugía”.
La importancia de este informe también fue remarcada por el doctor José Vera, oncólogo de la Clínica Internacional.
“El patólogo hace un informe que nos da información valiosa para definir dos cosas. Uno, el manejo posterior del paciente, ya sea quimioterapia, inmunoterapia, radioterapia o simplemente observación”, explicó Vera a este Diario.
Lo segundo, añadió el experto, es que este estudio también es fundamental para establecer el pronóstico del paciente. “Nos dice qué estadio clínico realmente es y cuál va a ser su pronóstico en el tiempo”, motivo por el cual no es posible anticipar qué tratamiento recibirá el pontífice con la información médica difundida hasta el momento.
Los médicos también coincidieron en las altas expectativas de vida del pontífice, si es que, como indica la información revelada hasta el momento, el cáncer ha sido detectado en un estadio temprano.
“En este caso, si es un estadío 1, con un tumor de por ejemplo un centímetro, el Papa tiene posibilidades de sobrevivir de casi 95%. Casi todos se curan de este tipo de cáncer”, señaló el doctor León Rivera, quien remarcó la necesidad de chequeos regulares de cáncer para captar este mal en sus etapas tempranas.
Gira por el Perú en duda
En el corto plazo, el diagnóstico de la salud del papa León XIV ha puesto en duda su gira latinoamericana, un viaje aún vigente según la Santa Sede programado para entre el 6 y 17 de noviembre, que lo llevaría a visitar tres países (Uruguay, Argentina y Perú) y unas 16 ciudades, algunas de ellas en altura, un desafío para un hombre en buena salud y más aún para alguien que se recupera de una operación.
“Una recuperación de tres semanas me parece poco, incluso si han hecho una cirugía videoasistida mínimamente invasiva”, indicó a TQH el doctor León Rivera, quien señaló que pueden haber complicaciones posteriores a una operación pulmonar, como la atelectasia, que es cuando el pulmón no se expande bien, o una neumonía. “Creo que es mejor posponer el viaje para que el Papa pueda venir 100 veces el próximo año y no presionar para algo que se podría complicar incluso a un mes de la cirugía”.
En el mismo programa, el ministro de Trabajo, Juan Sheput, indicó que las preparaciones de la visita del Papa continúan a pesar de la noticia mientras esperan un pronunciamiento del Vaticano, aunque con el gobierno dando prioridad a la salud del pontífice.
“La palabra definitiva corresponde al Vaticano. Por lo pronto, la comisión encargada de los preparativos ha suspendido su reunión para esperar los resultados de 14 días que ha pedido la propia Santa Sede, que es cuando se sabrán los resultados de la biopsia y la penetración que pueda haber tenido este adenocarcinoma”, afirmó Sheput.
El ministro indicó que todo trabajo de infraestructura continuará como programado en caso no haya cambios en el calendario, con la excepción de aquellas que podrían estar afectadas por el fenómeno de El Niño.
Desafíos para la Iglesia Católica
Pero el diagnóstico de cáncer del papa León XIV podría tener consecuencias que van más allá de su agenda personal y sus compromisos públicos. Y aunque todavía es prematuro anticipar cómo evolucionará la salud del pontífice, la situación abre interrogantes sobre la continuidad de su gobierno, el ritmo de las reformas pendientes y la posibilidad de que adelante decisiones destinadas a dejar su huella en la Iglesia Católica.
Para Juan Fonseca, profesor de Teología de las Religiones de la Universidad del Pacífico, uno de los principales riesgos es que la atención internacional comience a concentrarse en una eventual sucesión pontificia en lugar de hacerlo en la gestión del actual Papa.
“Cuando fue elegido, León XIV era relativamente joven en comparación con la edad que suelen tener los pontífices, por lo que cabía esperar que su papado durara al menos una década”, señaló el experto en conversación con El Comercio. “Ahora, esta situación podría generar preocupación no solo por un eventual fallecimiento y su hipotético reemplazo, sino también por un deterioro progresivo de su salud que limite su autonomía, como ocurrió con Juan Pablo II en los últimos años de su vida”.
Para el experto, estas especulaciones en torno a la salud del Papa pueden generar un desplazamiento del foco de atención que podrían afectar la autoridad de papal incluso sin que exista una crisis inmediata en el Vaticano y generar incertidumbre en torno a las decisiones que todavía tiene por delante, en tiempos donde el flamante papa empezaba a mostrar su voz y sus prioridades en torno a la Iglesia Católica.
“Durante su primer año, León XIV pareció concentrarse en tranquilizar las aguas internas del Vaticano después de los cambios y las tensiones que marcaron el pontificado de Francisco”, señaló Fonseca. “Sin embargo, recientemente su voz se ha vuelto más confrontacional en asuntos que le interesan especialmente, como la migración, las críticas a los populismos autoritarios y la inteligencia artificial”.
Para Fonseca, esta elección de temas fue deliberada para desplazar la atención de algunos debates internos que generaron divisiones durante los últimos años de Francisco, como el rol de la mujer en la Iglesia, la sinodalidad y el lugar de las personas LGBTI+ en la iglesia.
“No significa que renunció a estos debates, sino que estaba priorizando cuestiones en las que existe mayor consenso dentro de la Iglesia, para evitar la crispación interna de los últimos años”, indicó el experto. Sin embargo, un empeoramiento de la salud del pontífice podría llevar a que estos debates se aceleren o, por el contrario, no tomen su previa prominencia para mantener la unidad de la Iglesia.
Del mismo modo, el diagnóstico podría llevar al pontífice a reconsiderar los tiempos de algunas decisiones que tenía planeadas a futuro sobre la dirección de la Iglesia Católica ahora que su cronograma parece reducirse. “Si el León XIV tenía la intención de hacer grandes cambios, podría intentar acelerarlos para evitar que luego ya no tenga tiempo para ponerlos en práctica”, explicó.
Un aspecto en el que el pontífice podría dejar su marca es acelerando el nombramiento de nuevos cardenales. Fonseca recuerda que la composición del Colegio Cardenalicio es determinante para el futuro de la institución, pues sus integrantes participan en la elección del sucesor del Papa. Un nuevo consistorio permitiría a León XIV imprimir su sello en la estructura de gobierno de la Iglesia y contribuir a definir su orientación a largo plazo, como lo hizo Francisco durante su papado.


