Samame Pulache relató que el monseñor Prevost llegó a la ciudad lambayecana en el 2014. | Fuente: RPP / EFE
El padre Carlos Samame Pulache, párroco de la parroquia San Juan María Vianney, recordó cómo fue la llegada del entonces monseñor Robert Prevost a Chiclayo en 2014, el hoy papa León XIV.En el programa especial El papa regresa a su tierra de RPP, Samame Pulache relató que el monseñor Prevost llegó a la ciudad lambayecana en el 2014 cuando fue nombrado administrador apostólico Diócesis de Chiclayo.“Él llegó en el año 2014 como nombrado administrador apostólico. Cuando terminó su etapa de obispo monseñor Jesús Moliné, el papa Francisco lo nombra monseñor Robert Prevost como administrador apostólico y la toma de posesión fue el día 3 de noviembre del 2014”, recordó.Según relató, el hoy pontífice decidió viajar solo hasta Chiclayo, sin otros religiosos agustinos, porque quería conocer a los sacerdotes y trabajar junto a ellos.“Tuvimos la oportunidad de vivir con él y nos decía: ‘yo llegué y no conocía a nadie’. O sea, no tenía referencia de ningún sacerdote, pero yo quise venir solo. No quise venir con ningún hermano agustino, justamente para darles a entender de que yo he venido a trabajar con ustedes, a conocerlos y a caminar con ustedes. Ese fue un primer mensaje que a nosotros nos marcó mucho, porque él llegó como un misionero, yo creo que llegó con su hábito agustino a tomar posesión de la diócesis como administrador”, indicó.Samame Pulache también destacó su espíritu misionero, su interés por visitar las parroquias más alejadas y su disposición para conocer las necesidades de cada comunidad y brindarles ayuda.“Ahí fue entablando amistad, en concreto conmigo, cuando me fue a visitar en la parroquia donde yo estaba. En esa época, yo estaba en una misión en la sierra, en Santa Cruz, donde justamente él va a ir. Lo primero que hizo fue visitar las parroquias más lejanas, ya cuando fue ordenado obispo en el año 2014, un 12 de diciembre. Ahí fue cuando tuvimos la oportunidad de conversar, que tenía esa voluntad y esa decisión de querer conocer la realidad de cada sacerdote, de cómo vivíamos, de cuáles eran nuestras necesidades, sobre todo para poder ayudar”, acotó. Su paso por el CallaoCarlos Samamé también recordó que, durante la pandemia, cuando fue nombrado administrador apostólico del Callao, Robert Prevost se preocupó por conocer de primera mano la realidad de esa jurisdicción. Incluso, viajó durante toda la noche desde Chiclayo, conduciendo él mismo y afrontando las restricciones sanitarias de la época, para atender a la comunidad chalaca.“La primera vez que tuvo que viajar al Callao, recuerdo muy bien que él estaba preparando su viaje con todas las restricciones, pero él quería ir para poder atender allá. Ver la realidad de allá. Y, así lo hizo, recuerdo que se fue toda la noche y viajó casi toda la noche y llegó con todo, creo que hizo más horas de las debidas por todas las restricciones que había, pero él se hizo a la aventura. Él tenía ese afán misionero de ir y se fue manejando él solo incluso. Él solo se fue manejando”, relató.