Casi 160 millones de electores están llamados a votar este domingo 4 en la primera vuelta presidencial en Brasil, a la cual se presentan trece postulantes, pero sabiendo todos que las opciones reales de victoria las tienen solo dos candidatos: el actual presidente izquierdista Lula da Silva y el líder opositor derechista Flávio Bolsonaro.
Tanto el mandatario de 80 años como el senador de 45 han sido los protagonistas de una campaña sumamente polarizada en la que el intercambio de ataques personales y de acusaciones se convirtió en una constante.
La pugna electoral tampoco ha estado exenta de escándalos. Acaso el mayor de todos ha sido el del Banco Master, que golpeó a Bolsonaro y salpicó políticamente a Lula.
El caso, según el portal Chequeado, involucra al banquero Daniel Vorcaro y sus lazos con políticos y miembros del Supremo Tribunal Federal (STF). El primogénito de Jair Bolsonaro es investigado por el financiamiento de ‘Dark Horse’, filme biográfico sobre su padre, a partir de transferencias millonarias vinculadas a Vorcaro. Un informe de la Policía Federal lo señala como interlocutor directo del financista.
También alcanza al líder del Partido de los Trabajadores (PT) por el respaldo público de este al juez del STF Alexandre de Moraes, cuyo nombre aparece en la investigación por los nexos de Vorcaro con el estudio de su esposa, Viviane Barci.
Aunque las secuelas de ese destape aún continúan, en esta recta final de campaña ha entrado con fuerza una controversia religiosa que tomó el núcleo de la discusión y ha partido aún más las aguas entre dos postulaciones antagónicas.
