La Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo este miércoles sin cambios las tasas de interés, que se sitúan entre el 3,75 y el 4%, una decisión que se adoptó con el voto a favor de 10 de los 12 miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) y que está en línea con lo pronosticado por los analistas.
El organismo decidió no mover ficha, después de subir el precio del dinero en septiembre por primera vez en más de tres años, pese a que reconoce en un comunicado que “la inflación sigue siendo elevada”, con el IPC por encima del 3% en los últimos tres meses, impulsado en parte por el encarecimiento de los combustibles a raíz de las guerras en Irán y Ucrania.
El dato está por encima del objetivo del 2 % planteado por la Fed. En ese contexto, dos integrantes del FOMC, Lisa Cook y Beth Hammack, votaron en contra de mantener congelado el referencial y expresaron su preferencia por incrementar los tipos en un cuarto de punto, una subida que ya prevén los mercados para la reunión del banco central estadounidense de diciembre.
La Reserva Federal apunta que “la actividad económica se está expandiendo a un ritmo sólido” pese a que “la incertidumbre sigue siendo elevada -debido, en parte, a acontecimientos geopolíticos-” y subrayó que el gasto privado de los estadounidenses se “ha mostrado resiliente”.
A su vez, indica que “el crecimiento de la productividad es fuerte y la inversión de capital es robusta” y que el crecimiento del empleo se mantiene estable y la tasa de desempleo prácticamente sin cambios.
La reunión de dos días de la Fed concluyó en vísperas de que se publiquen el jueves los datos del índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) y del producto interior bruto (PIB).
Se espera que el deflactor PCE muestre un crecimiento de en torno al 3,7 %, al tiempo que hay consenso sobre una expansión del PIB superior al 3 %, dos datos que deberían ayudar a sellar la decisión de subir los tipos en la última reunión de la Fed este año.


