Octubre llega cada año teñido de morado en el Perú, especialmente en Lima, donde miles de fieles acompañan las tradicionales procesiones del Señor de los Milagros. Durante este mes, las calles de la capital se llenan de devoción, cánticos y muestras de fe en honor al Cristo Moreno. Sin embargo, las celebraciones de octubre no se limitan únicamente a esta emblemática tradición religiosa. El calendario también contempla otra festividad que tendrá lugar este 13 de octubre.
Con motivo de esta celebración, se ha dispuesto que la fecha sea considerada día no laborable, una medida que despierta el interés de quienes buscan conocer cómo se desarrollarán las actividades durante la jornada. La coincidencia con uno de los meses más representativos de la tradición limeña añade un elemento particular al calendario. Por ello, es importante conocer qué se conmemora en esta fecha y a quiénes alcanza la disposición.
¿Por qué este 13 de octubre es feriado no laborable, según la disposición del Estado?
Cada 13 de octubre, el departamento de Piura vive una jornada especial marcada por la fe y la tradición en honor al Señor Cautivo de Ayabaca. Desde hace cuatro años, una ordenanza regional establece un día no laborable para los trabajadores de los sectores público y privado, con el propósito de facilitar su participación en esta celebración religiosa. La festividad, reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación, congrega a numerosos devotos que llegan para expresar su fervor y renovar sus promesas. Así, la fecha se ha convertido en una de las más significativas para la identidad religiosa de esta región.
La disposición contempla que las horas dejadas de trabajar sean compensadas posteriormente, de acuerdo con las condiciones establecidas para su recuperación. De esta manera, la jornada permite que los fieles participen en las actividades dedicadas al Cristo Cautivo sin dejar de lado sus responsabilidades laborales. Cada año, la devoción moviliza a creyentes que encuentran en esta imagen un símbolo de esperanza y espiritualidad. Por ello, el 13 de octubre no solo destaca por la suspensión de labores, sino también por la profunda tradición que representa para el pueblo piurano.
Conoce la Ordenanza Regional promulgada en el 2019 para que los trabajadores gocen de ese derecho
Durante la primera quincena de octubre, Piura se llena de fervor religioso con la celebración que reúne a miles de devotos del Señor Cautivo de Ayabaca. En medio de esta tradición católica, cada 13 de octubre se establece una jornada no laborable para los trabajadores de la región, conforme a la Ordenanza Regional 443, promulgada el 26 de agosto de 2019. La medida busca facilitar la participación de la población en las actividades conmemorativas. Sin embargo, su aplicación en el ámbito privado contempla condiciones específicas.
Según el artículo 5 de la normativa, las empresas privadas “podrán acogerse a lo dispuesto en la presente ordenanza regional, previo acuerdo entre el empleador y sus trabajadores”. Esto significa que la aplicación de la jornada debe considerar el entendimiento entre ambas partes. No obstante, si no se alcanza un consenso, la decisión final sobre otorgar el día no laborable recaerá en el titular de la empresa. De esta manera, la disposición establece diferencias en su aplicación según el sector laboral, en medio de una de las celebraciones religiosas más representativas de Piura.
Conoce la historia del Señor Cautivo de Ayabaca, ¿Sabías que fue hecho por ángeles?
La historia del Señor Cautivo de Ayabaca se remonta a 1751, cuando el sacerdote español de apellido García Guerrero habría decidido obsequiar a su comunidad una imagen de Jesucristo. Según la tradición más difundida, la iniciativa comenzó con un tronco de cedro que habría sangrado después de recibir el hachazo de un labrador en el cerro Sahumerio, en la zona de Jililí. Tiempo después, tres misteriosos jinetes llegaron a la provincia montados en caballos albinos y vestidos con elegantes ponchos blancos de lana. Al presentarse como talladores, aceptaron esculpir la figura religiosa, pero impusieron una condición: nadie debía observarlos ni interrumpir su trabajo.
Los días transcurrieron hasta que la impaciencia de los pobladores venció la espera y, convencidos de que habían sido engañados, decidieron abrir por la fuerza el recinto donde trabajaban los visitantes. La sorpresa fue mayúscula: no encontraron a los tres hombres y la comida permanecía intacta, pero ante sus ojos se alzaba una imponente escultura de Cristo Nazareno, con las manos cruzadas y una altura de 1,80 metros. Para los habitantes de Ayabaca, los talladores eran ángeles enviados por Dios, quienes desaparecieron después de culminar aquella misteriosa obra. Desde entonces, la imagen es considerada una “obra de ángeles” y se convirtió en símbolo de fe y devoción, una tradición que tomó mayor fuerza con la inauguración del templo actual en 1904, a cargo del reverendo padre Tomás Eliseo Velásquez. Cada 13 de octubre, miles de fieles acuden a venerar al Señor Cautivo y mantener viva esta historia.


