La memoria de Luis E. Valcárcel vuelve al Museo Nacional de la Cultura Peruana (crónica)
Su última máquina de escribir -una Adler Tippa portátil- espera el teclear de las ideas. La cigarrera y el maletín llevan grabados en sus lomos su nombre, con esa "E." que lo particularizaba. El frac espera la próxima ceremonia. Y heme aquí los binoculares, el reloj, la wincha y una libreta de apuntes dando testimonio de tierra, humedad y golpes de calor en los trabajos de campo.

Su última máquina de escribir -una Adler Tippa portátil- espera el teclear de las ideas. La cigarrera y el maletín llevan grabados en sus lomos su nombre, con esa “E.” que lo particularizaba. El frac espera la próxima ceremonia. Y heme aquí los binoculares, el reloj, la wincha y una libreta de apuntes dando testimonio de tierra, humedad y golpes de calor en los trabajos de campo.
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